Redacción Farmacosalud.com
La Agrupación Española de Entidades de Lucha Contra la Leucemia y Enfermedades de la Sangre (AELCLÉS) presenta el informe ‘Impacto laboral, económico y social de las enfermedades oncohematológicas en España’, un estudio que visibiliza, por primera vez en España, cómo estas patologías condicionan directamente el proyecto vital de los individuos diagnosticados y sus familiares. Una de las recomendaciones que se recogen en el documento insta a garantizar la ‘protección efectiva frente a la discriminación laboral por enfermedad, asegurando el mantenimiento de derechos y oportunidades profesionales’.
También se aboga por instaurar una ‘mejora de las prestaciones de incapacidad temporal y permanente’ con el fin de reducir ‘la vulnerabilidad económica’ de los afectados. El informe, asimismo, reivindica un ‘reconocimiento efectivo de los derechos específicos de las personas cuidadoras de pacientes oncohematológicos, considerando su papel esencial en el proceso de atención y acompañamiento’, y en esta línea pide que se concedan ‘ayudas económicas para pacientes y cuidadores/as teniendo en cuenta sus necesidades derivadas del proceso asistencial’.

Fuente: AELCLÉS / M. Muñoz
Adaptación efectiva de los puestos de trabajo
Desde AELCLÉS, además, se solicita facilitar la reincorporación laboral de los afectados mediante una adaptación efectiva de los puestos de trabajo, reconocer los gastos vinculados a la enfermedad e impulsar una cobertura de servicios de acompañamiento social y psicológico accesibles y continuados. “También señalamos la importancia de que las Administraciones públicas y los agentes sociales aseguren la participación efectiva de los pacientes oncohematológicos en las decisiones que les afectan y coordinen las actuaciones para ofrecer respuestas más humanas, equitativas y ajustadas a sus necesidades”, señala la directora y psicóloga de dicha organización, Ana Belén Ramos.
Con este informe, AELCLÉS reafirma su compromiso con una atención verdaderamente integral que contemple no sólo el tratamiento médico, sino también la estabilidad laboral, la protección económica y el reconocimiento del valor de los cuidados como pilares esenciales para la calidad de vida de las personas aquejadas de afecciones oncohematológicas.
Leucemia, linfoma…
Y es que enfermedades como la leucemia, el linfoma o el mieloma no únicamente afectan a la salud física, sino que también impactan sobre la estabilidad laboral, la economía y las dinámicas sociales tanto de enfermos como de su entorno más cercano. De hecho, en más del 65% de los casos, la situación profesional empeora tras el diagnóstico y en más de dos tercios se genera un deterioro económico desde la aparición de la patología. Así se pone de manifiesto en el nuevo documento, que ha sido elaborado a partir de una encuesta desarrollada entre 2024 y 2025 con la participación de más de 200 pacientes y cuidadores de toda España.
“Este informe confirma lo que las asociaciones vemos cada día: que la enfermedad no termina en el hospital”, afirma Ascensión Hernández, presidenta de AELCLÉS. “La ciencia ha avanzado enormemente en el tratamiento clínico del cáncer hematológico, pero debemos dar un paso más. Es necesario atender también las necesidades sociales y laborales de los pacientes porque hablamos también de empleos que se pierden, de ingresos que disminuyen y de familias que reorganizan por completo su vida para poder afrontar el proceso. Así, hace falta una respuesta institucional que incorpore de manera real la dimensión laboral y social de estas enfermedades y garantice una atención verdaderamente integral”, agrega.
A este respecto, Ramos comenta que “el sistema sanitario sigue centrado en el tratamiento clínico del cáncer hematológico, pero debemos avanzar: es necesario atender también las necesidades sociales y laborales de los pacientes, para que no paguen un precio adicional por la enfermedad y puedan, cuando la evolución lo permita, reincorporarse plenamente a la vida social y profesional”.
Gastos superiores a 300 euros mensuales
Uno de los datos más contundentes del informe es el que sostiene que más del 65% de los encuestados afirman que su situación profesional ha empeorado tras el diagnóstico, con cifras especialmente elevadas en dolencias como el linfoma de Hodgkin (78,1%) o las leucemias crónicas (73,9%). Además, las peticiones de incapacidad laboral son frecuentes: el 45,5% en mieloma y el 43% en linfomas de Hodgkin y no Hodgkin, lo que refleja un impacto prolongado sobre la capacidad de mantenimiento de la actividad profesional.

Participantes en la presentación del informe
Fuente: AELCLÉS / M. Muñoz
El impacto financiero es otro de los grandes ejes del estudio. Más de dos tercios de los participantes -es decir, más del 66%- declaran sufrir un empeoramiento de su situación económica tras la patología, con especial incidencia cuando se habla de leucemias y linfomas. En algunas afecciones el porcentaje es aún mayor: 82,6% en leucemias crónicas, 78,9% en leucemia linfoblástica aguda, 75% en linfoma de Hodgkin y 70% en linfoma no Hodgkin. De hecho, a la reducción de ingresos se suman gastos mensuales adicionales significativos. En leucemia mieloide aguda, el 34,8% de las personas encuestadas aseguran que deben asumir gastos superiores a 300 euros al mes; en leucemia linfoblástica aguda, el 26,3% superan esa cifra. Por su parte, en leucemias crónicas y linfoma de Hodgkin, los gastos mensuales oscilan entre los 100 y los 200 euros.
En algunas patologías, casi el 35% de cuidadores han tenido que dejar su empleo
La sacudida alcanza también al entorno familiar, especialmente a los cuidadores. “Los datos muestran que una proporción considerable de personas cuidadoras ha tenido que dejar de trabajar, con mayor frecuencia en enfermedades de progresión más rápida. En patologías de progresión más rápida, como la leucemia mieloide aguda, el 34,8% de cuidadores han tenido que abandonar su empleo, mientras que un 43,5% han solicitado bajas laborales o excedencias para poder asumir las labores de asistencia”, especifica Ramos.
El informe se basa en una encuesta anónima impulsada por AELCLÉS y diseñada por trabajadoras sociales de las asociaciones-miembro de esta organización, quienes han difundido el sondeo a través de la propia red asociativa y varios centros hospitalarios. En concreto, las encuestas se llevaron a cabo entre 2024 y 2025 con la colaboración de dichas asociaciones y la participación de más de 200 pacientes y cuidadores de toda España. Posteriormente, los datos fueron analizados por el equipo del Grado en Estadística de la Universidad de Salamanca, que aplicó técnicas descriptivas, inferenciales y multivariantes para identificar patrones y factores de vulnerabilidad.
C3G frena el tumor, pero favorece su expansión
Por otro lado, investigadores del Centro de Investigación del Cáncer (CSIC-Universidad de Salamanca-FICUS) y el Instituto de Investigación Biomédica de dicha ciudad han demostrado que la proteína C3G suprime el crecimiento tumoral en el linfoma de células B, pero también favorece la metástasis. Mediante esta investigación se ha descubierto que la proteína C3G (RapGEF1) desempeña un papel dual en el linfoma de células B, un tipo de cáncer hematológico. Mientras su hiperactivación limita la proliferación de las células tumorales, al mismo tiempo aumenta su capacidad migratoria y metastásica.

Fuente: Centro de Investigación del Cáncer (Universidad de Salamanca-CSIC-FICUS) / Kreab
A partir de estos resultados, los responsables del hallazgo creen que C3G podría predecir si el linfoma se extenderá y ser un objetivo para nuevos tratamientos que frenen el tumor sin favorecer las metástasis.




