Redacción Farmacosalud.com
La Leucemia Mieloide Crónica (LMC) “es uno de los grandes ejemplos de éxito de la medicina moderna”, ya que la supervivencia de los afectados hoy en día "es muy alta”, en muchos casos cercana a la de la población general, afirma el Dr. Valentín García Gutiérrez, presidente del Grupo Español de Leucemia Mieloide Crónica (GELMC). No obstante, “no hemos avanzado tanto como nos gustaría en los pacientes que progresan a fases avanzadas de la enfermedad, en los que el pronóstico sigue siendo significativamente peor”, señala. Es por ello que, según agrega García Gutiérrez, uno de los grandes objetivos sea el de identificar a los individuos con mayor riesgo de sufrir dicha progresión: “en este sentido, estamos investigando marcadores moleculares que puedan predecir recaída o avance de la enfermedad utilizando técnicas de secuenciación cada vez más sofisticadas”.

Dr. Valentín García Gutiérrez
Fuente: Dr. García Gutiérrez
Además, el GELMC tiene en marcha “dos estudios que evalúan combinaciones de asciminib con inhibidores clásicos del dominio ATP de BCR::ABL1 en distintas fases de la patología” con el fin de “incrementar el número de enfermos que puedan alcanzar remisión libre de tratamiento, que es uno de los grandes objetivos de la investigación actual en LMC”, explica el experto, a su vez médico adjunto en el Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Ramón y Cajal (Madrid).
-El GELMC, adscrito a la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), ha celebrado recientemente su X Simposio Anual, en el que se ha concluido que la medicina personalizada ya ha irrumpido en la órbita de la leucemia mieloide crónica (LMC)…
En el X Simposio del Grupo Español de Leucemia Mieloide Crónica (GELMC) uno de los mensajes centrales fue que la LMC ha entrado plenamente en la era de la medicina personalizada. Hoy sabemos que no todos los pacientes con LMC son iguales y que las decisiones terapéuticas deben adaptarse a múltiples factores, como las características clínicas, el perfil molecular de la enfermedad, las comorbilidades del paciente o incluso sus propios objetivos terapéuticos.
Durante el simposio abordamos precisamente algunos de los elementos que están impulsando esta personalización, como el papel creciente de las técnicas de diagnóstico molecular avanzadas o el mejor conocimiento de los mecanismos biológicos de la afección y de la respuesta al tratamiento.
Además, la disponibilidad de nuevos fármacos con mecanismos de acción diferentes y la posibilidad de suspender el tratamiento en determinados pacientes que alcanzan respuestas moleculares profundas hacen que hoy podamos tomar decisiones mucho más individualizadas a lo largo de toda la evolución de la patología.
-¿Qué balance hace por ahora de la puesta en marcha del nuevo Registro Español de LMC?
El balance inicial es muy positivo. El Registro Español de LMC nace con la vocación de convertirse en una herramienta estratégica con la que conocer mejor cómo se trata realmente la afección en nuestro país y cuáles son los resultados que obtenemos en la práctica clínica.
En una enfermedad relativamente poco frecuente como la LMC, disponer de registros nacionales bien estructurados es fundamental para generar evidencia en vida real. Esta herramienta nos permitirá analizar patrones de tratamiento, resultados a largo plazo, tolerabilidad de los medicamentos o estrategias de discontinuación del tratamiento. Además, el Registro facilitará el desarrollo de nuevos proyectos de investigación académica dentro del grupo cooperativo y ayudará a mejorar la calidad asistencial mediante la comparación de resultados entre centros.

Autor/a: eranicle
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-Meses atrás la Comisión Europea aprobaba el uso de asciminib para el tratamiento de adultos con LMC en todas las líneas de tratamiento. ¿Para cuándo la llegada a España de esta nueva indicación y qué supondrá que este medicamento se pueda administrar ahora en pacientes de nuevo diagnóstico?
Asciminib representa una de las innovaciones más relevantes en LMC de los últimos años porque introduce un mecanismo de acción diferente* a los inhibidores de tirosina cinasa clásicos. En España ya está disponible para enfermos previamente tratados con varios inhibidores de tirosina cinasa, mientras que la ampliación de indicación a líneas más precoces está todavía pendiente de completar su proceso de acceso.
Cuando esta indicación esté plenamente disponible en territorio español, supondrá una ampliación muy importante de las opciones terapéuticas desde el inicio de la enfermedad. Además, asciminib ha demostrado tasas más bajas de efectos adversos en comparación con otros tratamientos, lo que previsiblemente se traducirá en una mejor calidad de vida para muchos pacientes.
Otro aspecto especialmente relevante es que los tratamientos con mejor tolerabilidad y capaces de inducir respuestas moleculares profundas aumentan la probabilidad de discontinuar el tratamiento en determinados pacientes. Hoy sabemos que la remisión libre de tratamiento es el objetivo más cercano a una curación funcional de la LMC.
*Nota del redactor: asciminib es el primer inhibidor STAMP (Specifically Target the ABL Myristoyl Pocket) que actúa específicamente dirigiéndose al bolsillo miristoilo de ABL
-La LMC tiene una incidencia (1-1,5/100.000 hab./año) y una mortalidad consideradas bajas (supervivencia de más del 90% al cabo de 5 años). ¿Hay margen para reducir aún más las cifras de mortalidad?
La LMC es uno de los grandes ejemplos de éxito de la medicina moderna. Gracias a los inhibidores de tirosina cinasa, hoy en día la supervivencia de los afectados es muy alta y en muchos casos cercana a la de la población general.
Sin embargo, todavía existen retos importantes. Uno de ellos es que no hemos avanzado tanto como nos gustaría en los pacientes que progresan a fases avanzadas de la enfermedad, en los que el pronóstico sigue siendo significativamente peor. Por ello, uno de los grandes objetivos actuales es intentar prevenir esa progresión identificando antes a los individuos con mayor riesgo. En este sentido, estamos investigando marcadores moleculares que puedan predecir recaída o avance de la enfermedad utilizando técnicas de secuenciación cada vez más sofisticadas que permiten detectar alteraciones genéticas o clonas emergentes antes de que la patología avance clínicamente.
-¿Qué otros estudios hay en marcha sobre nuevos tratamientos para la LMC y cuáles son los más prometedores?
La investigación en LMC sigue siendo muy activa. Por un lado, se están desarrollando nuevos fármacos y estrategias terapéuticas, especialmente en torno a asciminib y a otros inhibidores con actividad en escenarios de resistencia.

Autor/a: IgorVetushko
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Además, desde el Grupo Español de Leucemia Mieloide Crónica estamos impulsando ensayos clínicos académicos propios. Actualmente tenemos en marcha dos estudios que evalúan combinaciones de asciminib con inhibidores clásicos del dominio ATP de BCR::ABL1 en distintas fases de la patología. El propósito de estas estrategias combinadas es aumentar la profundidad de la respuesta molecular y, potencialmente, incrementar el número de enfermos que puedan alcanzar remisión libre de tratamiento, que es uno de los grandes objetivos de la investigación actual en LMC.




