Redacción Farmacosalud.com
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo el mayor desafío de salud pública en España, manteniéndose como la primera causa de muerte con más del 26% de los fallecimientos totales. Dentro de este escenario crítico, el shock cardiogénico (SC) representa la frontera más compleja de la asistencia: una complicación que, pese a los avances terapéuticos, mantiene una tasa de mortalidad hospitalaria estancada en torno al 50%. Ante la urgencia de revertir estas cifras y modernizar la gestión de la patología, la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA) presenta el consenso ‘CardioRecupera’.
Elaborado con la colaboración de Johnson & Johnson, este documento trasciende el diagnóstico clínico para ofrecer una hoja de ruta de gestión sanitaria. El objetivo es claro: abandonar el actual modelo basado en iniciativas individuales o en la excelencia aislada de ciertos centros para implantar un sistema estandarizado, medible y equitativo que garantice la misma oportunidad de supervivencia a cualquier paciente del Sistema Nacional de Salud (SNS).

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En este sentido, "el valor de este documento radica en que combina la visión clínica con la perspectiva de gestión sanitaria, convirtiendo la evidencia en propuestas concretas, viables y adaptables a cada realidad organizativa", destaca Patricia Alonso, miembro de la Junta Directiva de SEDISA. "Se trata de una guía práctica para transformar la atención al shock cardiogénico y la recuperación cardíaca, impulsando su transformación desde un modelo reactivo a uno basado en valor y resultados en salud", agrega.
Del código postal a la red asistencial integrada
El informe identifica la variabilidad clínica como el principal enemigo de la eficiencia. Actualmente, el destino de un paciente con shock cardiogénico depende en gran medida de los recursos tecnológicos y humanos del hospital al que llega. En palabras del Dr. Juan Bustamante Munguira, jefe del Servicio de Cirugía Cardiaca del Hospital Universitario de Valladolid, "uno de los principales retos es la organización asistencial tanto en la fase aguda, con el diseño e implantación del shock team, como en la fase extrahospitalaria, con la atención continuada y el diseño de programas de rehabilitación. Esta cuestión debe ser abordada por los gestores mediante el diseño de programas y líneas de actuación que faciliten el trabajo de los profesionales y estén orientadas a la mejora de resultados en salud".
Asimismo, para trasladar a la práctica clínica diaria las conclusiones del documento, este experto destaca que "es fundamental conseguir una concienciación en primer lugar de los profesionales implicados en el tratamiento del shock cardiogénico, pero también de aquellas personas encargadas de diseñar los programas asistenciales".
Para solucionar esta inequidad, ‘CardioRecupera’ propone una reorganización territorial basada en el modelo Hub & Spoke. Este sistema de redes asistenciales conecta de forma protocolizada los hospitales comarcales o de primer nivel (centros Spoke), cuya misión es la identificación precoz y estabilización, con los hospitales de alta complejidad (centros Hub). Estos últimos deben concentrar la tecnología avanzada de soporte circulatorio mecánico y disponer de equipos expertos las 24 horas.

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La institucionalización del ‘Código Shock’
Para garantizar el funcionamiento eficaz de esta red, el nuevo informe insta a la implantación generalizada del ‘Código Shock’. A partir del éxito demostrado en la puesta en práctica del ‘Código Infarto’, esta herramienta de gestión permitiría estandarizar los criterios de activación y derivación urgente entre los distintos niveles asistenciales.
Asimismo, el consenso aborda la necesidad de romper los silos departamentales dentro de los hospitales mediante la institucionalización de los ‘Shock Teams’, fundamentales “para consolidar un lenguaje clínico común y mejorar la toma de decisiones compartida”.
La zona gris: continuidad y rehabilitación
‘CardioRecupera’ pone un énfasis especial en que el proceso asistencial no termina con el alta hospitalaria. Los expertos denuncian la existencia de una zona gris en la gestión post-aguda. Según se desprende del análisis, “los pacientes reclaman un seguimiento estructurado entre Atención Hospitalaria y Atención Primaria, con información clara sobre su evolución, tratamiento y señales de alerta”.
Además del déficit de continuidad, preocupa el acceso desigual a la Rehabilitación Cardíaca. El documento urge a integrar estas unidades en la cartera de servicios, ya que los pacientes “demandan un acceso equitativo a los programas de rehabilitación cardíaca, independientemente de su lugar de residencia, y apoyo psicológico y social para afrontar el miedo y los cambios que deja un infarto o un shock cardiogénico”.
Finalmente, el documento destaca la necesidad imperiosa de crear un Registro Nacional de Shock Cardiogénico que recopile información veraz y homogénea. Este repositorio no debe limitarse a medir la supervivencia, sino que debe incorporar indicadores de calidad percibida y resultados reportados por los pacientes (PREMs y PROMs) para orientar el sistema hacia una gestión basada en el valor (Value-Based Healthcare) y asegurar la sostenibilidad del sistema.
Implantado el marcapasos más pequeño del mundo
Por otro lado, el Hospital Sant Joan de Déu Barcelona ha implantado el marcapasos más pequeño del mundo a una recién nacida de 2,1 kilos tras detectar durante el embarazo una grave alteración cardíaca. Los marcapasos convencionales miden alrededor de seis centímetros, un tamaño excesivamente grande para un recién nacido y que puede causar complicaciones como compresión de órganos o infecciones. Ante esta limitación, el equipo del hospital trabajó con la empresa Abbott para disponer de un dispositivo sincronizado basado en la plataforma AVEIR específicamente adaptado a bebés.
Durante el segundo trimestre del embarazo, los profesionales detectaron que el feto latía demasiado despacio y que el corazón estaba muy dilatado debido a un bloqueo auriculoventricular completo. Se trata de una alteración grave del sistema eléctrico del corazón que impide que los impulsos eléctricos pasen correctamente entre sus cavidades. Como consecuencia, el corazón late mucho más despacio de lo normal (bradicardia), lo que puede provocar que no llegue suficiente sangre y oxígeno al organismo. Para intentar compensar la lentitud del ritmo cardíaco, el corazón aumenta de tamaño, como ocurrió en este caso.

El Dr. Stefano Congiu, con el diminuto marcapasos implantado, y la Dra. Georgia Sarquella, con un dispositivo convencional
Fuente: Hospital Sant Joan de Déu Barcelona
Desde ese momento, el equipo del Hospital Sant Joan de Déu inició un seguimiento estrecho del embarazo. A finales de enero, los especialistas observaron un empeoramiento y decidieron adelantar el parto. La niña nació el 2 de febrero con solo 2,1 kilos de peso y una bradicardia severa que provocó un deterioro clínico con riesgo de fallo cardíaco. En sus primeras horas de vida se le implantó un marcapasos provisional para estabilizarla. Pero el verdadero reto llegaba después: los dispositivos convencionales son demasiado grandes para un recién nacido tan pequeño.
El nuevo marcapasos, de aproximadamente dos centímetros —el más pequeño del mundo en su categoría— permite estimular y coordinar el latido del corazón de forma adecuada, algo fundamental en un órgano tan pequeño y previamente dilatado, explica la Dra. Georgia Sarquella-Brugada, jefa del Servicio de Cardiología Pediátrica del hospital catalán.




