Redacción Farmacosalud.com
Con motivo del 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer, la Dra. Mónica Velasco, miembro de la Sociedad Española de Medicina Nuclear e Imagen Molecular (SEMNIM), quiere poner de manifiesto los avances que se han producido y que se están produciendo en la lucha contra el cáncer de pulmón, un tumor que va asociado a una alta mortalidad. Así, actualmente hay ensayos clínicos en marcha “con terapias alfa dirigidas, una estrategia emergente que busca atacar de forma altamente selectiva células tumorales pulmonares resistentes a otros tratamientos, lo que abre una vía terapéutica especialmente prometedora”, afirma Velasco.
Además, el PET‑TC con 18F‑FDG ha supuesto un cambio radical en el manejo clínico de esta enfermedad, ya que es una técnica que mejora de forma notable la precisión en la estadificación, permite diferenciar las lesiones benignas de las malignas y ayuda a seleccionar con mayor exactitud a los enfermos candidatos a cirugía, radioterapia o inmunoterapia. “Es una herramienta esencial para evaluar la respuesta a los tratamientos, especialmente en un contexto en el que las terapias dirigidas y la inmunoterapia han transformado el pronóstico de muchos pacientes”, señala la experta.

Medicina Nuclear aplicada en el ámbito oncológico
Fuente: SEMNIM
Radiofármacos dirigidos a dianas específicas del adenocarcinoma pancreático
Otro de los grandes ‘vacíos’ en la lucha oncológica es el cáncer de páncreas, debido a su altísima letalidad. Pese a tratarse de un tumor de diagnóstico complejo y pronóstico reservado, la Medicina Nuclear también ha impulsado progresos relevantes, tal y como certifica Velasco: “el PET‑TC con 18F‑FDG contribuye a detectar metástasis ocultas, valorar la resecabilidad y optimizar la planificación terapéutica”.
Paralelamente -agrega-, “se están desarrollando radiofármacos dirigidos a dianas específicas del adenocarcinoma pancreático, con el potencial de optimizar tanto la detección como el tratamiento en los próximos años”. Entre las innovaciones terapéuticas ya disponibles, destaca el tratamiento intratumoral con fósforo‑32 para el tumor pancreático localmente avanzado, una opción que presenta menos efectos secundarios que otras terapias y que tiene como objetivo reducir el tamaño tumoral y facilitar la posible extirpación quirúrgica de la masa maligna.
La Medicina Nuclear e Imagen Molecular es una especialidad médica que, caracterizada por una importante vertiente científica, integra el diagnóstico por imagen, la terapia metabólica dirigida y la cirugía radioguiada. Para expresarlo de una manera sencilla: los profesionales de la Medicina Nuclear trabajan con pequeñas cantidades de sustancias radiactivas (isótopos) unidas a moléculas específicas; juntas, forman lo que se llama un radiofármaco. Dependiendo de la molécula empleada, se puede estudiar el funcionamiento de distintos órganos y detectar tumores incluso antes de que éstos generen cambios visibles en las técnicas radiológicas convencionales.
“Esta información funcional de la Medicina Nuclear es única y complementaria, y resulta fundamental para el diagnóstico, la estadificación y el seguimiento de numerosas enfermedades. Además, cuando esa misma molécula utilizada para el diagnóstico se une a un isótopo con capacidad terapéutica, podemos tratar el mismo proceso tumoral que hemos identificado previamente (un enfoque conocido como teragnosis), ofreciendo una terapia dirigida y personalizada. Por último, también participamos activamente en la cirugía mediante técnicas de cirugía radioguiada, que es una actividad que ayuda a localizar lesiones no palpables, habiéndolas marcado previamente con un radiofármaco”, explica la Dra. Velasco.
El PET-TC o el SPECT-TC identifican lesiones que pueden pasar desapercibidas con otros métodos
La Medicina Nuclear es una herramienta fundamental en la lucha contra el cáncer porque, aparte de dar la oportunidad de detectar la afección en fases muy precoces, posibilita evaluar con gran precisión su extensión y monitorizar de forma objetiva la respuesta a los tratamientos. “No es casualidad que la mayoría de nuestros pacientes sean personas con patologías oncológicas. Técnicas como el PET-TC o el SPECT-TC identifican lesiones que pueden pasar desapercibidas en otras modalidades de imagen, lo que facilita la toma de unas decisiones terapéuticas más personalizadas y eficaces”, aduce la experta.

Dra. Mónica Velasco
Fuente: SEMNIM
Tal y como se ha comentado anteriormente, la Medicina Nuclear no se limita al diagnóstico, dado que también ofrece opciones terapéuticas. La terapia metabólica con radiofármacos dirigidos posibilita destruir células tumorales de manera selectiva preservando al máximo los tejidos sanos. Un ejemplo consolidado es el abordaje del cáncer de tiroides con I‑131, si bien “cada vez disponemos de más radiofármacos para otros tumores, como los marcados con los isótopos Lutecio‑177, Ytrio‑90, Fósforo-32 o el Radio-223”, detalla.
Volviendo a las técnicas de cirugía radioguiada, cabe decir que estas estrategias permiten localizar con precisión el ganglio centinela en el estadiaje de distintos tumores y resecar lesiones no palpables sospechosas de malignidad mediante procedimientos como la técnica ROLL (Radioguided Occult Lesion Localization). “En conjunto, la Medicina Nuclear aporta diagnóstico precoz, tratamiento dirigido y apoyo quirúrgico, lo que la convierte en un pilar esencial en el abordaje integral del cáncer”, sostiene la Dra. Velasco.
Avances en cáncer de próstata, tumores neuroendocrinos…
En los últimos años ha habido un desarrollo extraordinario de nuevos radiofármacos dirigidos a dianas tumorales muy específicas. Uno de los ejemplos más recientes es el de los radiofármacos dirigidos al antígeno de membrana específico de próstata (PSMA), que han transformado por completo el abordaje del cáncer prostático. Estas moléculas permiten detectar enfermedad con una elevada sensibilidad con el PET-TC PSMA y, además, han abierto la puerta a terapias dirigidas como el Lutecio‑177‑PSMA, “que ha demostrado mejorar la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes con afección avanzada”, apunta la portavoz de SEMNIM.

Fuente: SEMNIM
“Pero el progreso no se limita al cáncer de próstata -prosigue Velasco-. Hace años que disponemos de radiofármacos teragnósicos en tumores neuroendocrinos -con el radiofármaco Galio-68-DOTATOC para el diagnóstico y Lutecio-177-DOTATATE para el tratamiento-, siendo en algunos escenarios el tratamiento sistémico de primera línea”. Asimismo, están germinando radiofármacos altamente selectivos para tumores de mama, melanoma, meningiomas o linfomas, entre otros. Estas nuevas moléculas dan la oportunidad de caracterizar mejor la biología tumoral, identificar subtipos específicos y seleccionar los tratamientos más adecuados para cada paciente, impulsando con ello una medicina verdaderamente personalizada.
“En algunos casos, los radiofármacos no sólo optimizan el diagnóstico, sino que también posibilitan aplicar terapias dirigidas con radionúclidos y, de este modo, ampliar el arsenal terapéutico disponible para tumores que antes contaban con pocas opciones”, subraya la facultativa.
Otro avance fundamental es la evolución de la imagen híbrida. La incorporación de tecnologías híbridas como el PET‑RM o la evolución digital de los equipos PET‑TC y SPECT-TC ha comportado que puedan obtenerse imágenes con mayor resolución, mejor sensibilidad y menor dosis de radiación. Estas plataformas combinan información anatómica y funcional de forma simultánea, lo que facilita una caracterización más precisa de las lesiones y una planificación terapéutica más ajustada.
“En conjunto, estos avances consolidan a la Medicina Nuclear como una disciplina clave en el diagnóstico, la estratificación y el tratamiento de múltiples tipos de cáncer, y anticipan un futuro en el que la imagen molecular y la terapia dirigida seguirán ampliando sus fronteras”, asevera la especialista.
Los horizontes que se vislumbran, marcados por la medicina personalizada
De hecho, el futuro de la Medicina Nuclear avanza hacia una disciplina cada vez más personalizada, en la que el diagnóstico y el tratamiento estarán estrechamente integrados. El desarrollo continuo de nuevos radiofármacos supondrá que se pueda disponer de un abanico cada vez mayor de moléculas específicas con las que diagnosticar y tratar un número creciente de tumores. “Otro eje fundamental será la posible incorporación de la Inteligencia Artificial y del análisis cuantitativo avanzado, herramientas que podrían permitir extraer información más precisa, objetiva y reproducible de las imágenes, así como mejorar la predicción de la evolución de la enfermedad”, especifica.
“Un campo especialmente prometedor es el de las terapias con radiofármacos emisores alfa. Estos radionúclidos liberan una energía muy elevada en distancias extremadamente cortas, lo que permite destruir células tumorales de forma altamente selectiva y con un daño mínimo en los tejidos sanos; además, prácticamente no precisan de medidas de protección radiológica. En los próximos años veremos expandirse ensayos clínicos y nuevas moléculas dirigidas a dianas tumorales específicas, todo ello con el potencial de ofrecer tratamientos más contundentes para tumores resistentes a otras terapias y abrir nuevas oportunidades en cánceres con opciones limitadas”, concluye la Dra. Velasco.




