Redacción Farmacosalud.com
Un grupo de investigadores, encabezados por el Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Vall d’Hebron (Barcelona), ha demostrado la utilidad de un tratamiento multicomponente para pacientes con fibromialgia basado en la educación en neurociencia del dolor, ejercicio, terapia cognitiva-conductual y mindfulness. Los resultados, publicados en ‘Journal of Clinical Medicine’, han puesto de manifiesto que, en general, este enfoque multicomponente, sumado al tratamiento habitual (medicación y mínimas pautas de educación y ejercicio), es significativamente más efectivo que el tratamiento estándar. Según la Dra. Mayte Serrat, miembro de la Unidad de Experiencia en Síndromes de Sensibilización Central del Servicio de Reumatología del centro hospitalario barcelonés, el novedoso abordaje terapéutico ha supuesto “un cambio muy importante: casi un 70% de las pacientes que han seguido la terapia han mejorado más de un 20% sus síntomas y casi un 10% han mejorado más del 60%”.

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“Sin duda -comenta Serrat a través de www.farmacosalud.com-, no podemos hablar de curación de los afectados; hay que seguir investigando y hacer un seguimiento de cómo evolucionan a lo largo de los años… pero abre una puerta muy esperanzadora para conseguir cada vez más reducir sus síntomas y mejorar la calidad de vida. Es muy importante que todos los profesionales sanitarios hablemos el mismo lenguaje y que haya una comprensión de lo que realmente supone la PNE - Pain Neuroscience Education o educación en neurociencia del dolor- como base para los diferentes abordajes, y el beneficio que puede proporcionar a las personas afectadas partiendo de una buena y correcta compresión de sus síntomas y de su enfermedad. Esto sólo se podrá conseguir con enfoques multicomponentes realizados por equipos multidisciplinares, que es una necesidad urgente. Las personas con fibromialgia no fallecen por esta enfermedad, pero demasiadas veces se las condena en vida”.
Una dolencia con un fuerte impacto en las actividades de la vida diaria
La fibromialgia es una enfermedad caracterizada por el dolor crónico, sobre todo en los músculos y articulaciones, que tiene un fuerte impacto en las actividades de la vida diaria. Actualmente, afecta a alrededor del 2% de la población –mayoritariamente mujeres– y representa una carga importante para el sistema sanitario de muchos países. Esta dolencia responde muy poco al tratamiento farmacológico. Por lo tanto, poder evidenciar la efectividad de un tratamiento no farmacológico combinado para estas personas es un paso muy importante. Esto es lo que se han propuesto los investigadores del estudio FIBROWALK, quienes han podido demostrar la efectividad del novedoso abordaje multicomponente.
Puesto que la fibromialgia es una afección multidimensional compleja que implica una gran variedad de factores predispuestos, los resultados del nuevo trabajo recomiendan realizar un enfoque heterogéneo que contemple una combinación de tratamientos farmacológicos y no farmacológicos. “La terapia que se ha estudiado la venimos haciendo en Vall d’Hebron desde hace un tiempo como un tratamiento habitual para las personas con fibromialgia”, explica a través de un comunicado Serrat, investigadora principal del estudio. “Las técnicas que hemos llevado a cabo fuera del hospital, en un entorno de naturaleza, ayudan a estas personas a desviar la atención de los pensamientos tan fuertes que tienen sobre su dolor. Hasta ahora, no existía ningún estudio que aglutinara estos cuatro componentes que nosotros ponemos en práctica (la educación en neurociencia del dolor, el ejercicio terapéutico, la terapia cognitiva-conductual y el mindfulness). Además, hemos demostrado que estas prácticas representan una mejora en todas las variables que hemos estudiado: los pacientes mejoran en dolor, fatiga, impacto de la enfermedad, ansiedad, depresión y quinesofobia”.

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Actualmente, el tratamiento no puede realizarse en el exterior con acompañamiento de sanitarios debido a la pandemia, por lo que el Servicio de Reumatología aplica la terapia a través de vídeos enviados a los pacientes.
El dolor no es fruto de un daño tisular, sino de una evaluación (errónea o no) del cerebro
La educación en neurociencia del dolor (PNE) es una estrategia ampliamente estudiada en el campo del dolor crónico inespecífico (sobre todo el lumbar), pero aún no suficientemente aplicada y estudiada en fibromialgia. Ayuda a hacer una reconceptualización del dolor con el fin de afrontar correctamente estas enfermedades. “Es un tipo de educación que deberíamos compartir todos los profesionales sanitarios y con independencia de nuestro campo de experiencia. Se trata de entender cómo, en quién y por qué se genera el dolor”, señala Serrat.
Así pues, la PNE ayuda a los pacientes a comprender cómo y por qué se produce este síntoma sensitivo. El objetivo principal es que puedan entender que el dolor no es fruto de un daño tisular (de los tejidos), sino de una evaluación (errónea o no) del cerebro. Se enfatiza la idea de que cualquier evidencia creíble de daño a los tejidos puede incrementar el dolor, y que cualquier evidencia creíble de seguridad sobre esos tejidos puede disminuir la percepción dolorosa. “Se pretende cambiar sus creencias sobre el dolor y hacer una reconceptualización para entender cómo este síntoma funciona para nuestra supervivencia, con el fin último de favorecer un cambio en las creencias negativas y las cogniciones erróneas. Esta comprensión supone un cambio conceptual de todos los abordajes relacionados con el dolor crónico, lo que, tal y como señalamos en nuestro artículo, podría llegar a ser determinante para mejorar la calidad de vida de las y los pacientes con fibromialgia”, aduce la experta.
Las molestias que experimentan las personas por ‘causa’ de la fibromialgia no tienen una justificación por un daño físico. Se les hacen pruebas y no hay resultados objetivos de daño o lesión en los tejidos. Esto no significa que el dolor no sea real. Gracias a la neurociencia (PNE), se sabe que dolor y daño o lesión física no tienen una correlación directa: puede haber daño sin dolor (por ejemplo, cuando alguien se hace un moratón y no se da cuenta hasta horas más tarde) y dolor sin daño físico (aproximar la mano a un horno caliente... se siente dolor y se retira la mano, pero no ha habido daño).

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“Quien acaba generando siempre -y en última instancia- dolor es el cerebro en base a múltiples factores: aprendizaje, creencias, factores contextuales, sociales, culturales... pero, aunque lo genere el cerebro, el dolor siempre es real, no puede ser inventado, sugestionado o imaginado. Esto es fundamental para poder entender correctamente las molestias tan invalidantes que padecen estas personas, y sentar las bases para poder hacer un re-entrenamiento del cerebro, o rebajar la alarma de peligro para que pueda disminuir la sintomatología”, explica la Dra. Serrat.
Reeducación cognitiva que propicie un verdadero cambio de pensamientos
A juicio de la especialista, resulta fundamental impartir “una buena educación en neurociencia del dolor y establecer, por parte de un fisioterapeuta, unas pautas de ejercicio terapéutico con exposición gradual y progresiva. Es una enfermedad que, además de conllevar mucho sufrimiento a nivel personal por la discapacidad que genera, viene agravada por la incomprensión familiar, social y de la propia medicina. Aquí es donde aplicamos la TCC (terapia cognitiva-conductual), con la que, como psicólogas/os, hacemos una reeducación cognitiva para dar herramientas que ayuden a un verdadero cambio de pensamientos y una correcta cogestión de las emociones”.
Aplicar la TCC para conseguir -desde la PNE- un cambio de conceptualización del dolor crónico es básico. En ocasiones, para cambiar las creencias negativas y las cogniciones erróneas sobre esta percepción sensitiva no es suficiente con dar la información, por lo que es necesario intervenir con herramientas psicológicas. El abordaje de estas patologías por parte de un equipo multidisciplinar es fundamental, ya que cada profesional juega un papel muy importante y necesario. Aquí entran en juego el facultativo, el personal de Enfermería, de fisioterapia, psicología, etc., quienes realizan tanto las visitas asistenciales como los programas de tratamiento.
La reestructuración cognitiva es uno de los pilares de la TCC. Mediante esta estrategia se muestra cómo los pensamientos condicionan nuestras conductas y generan unas emociones. Según Serrat, “las situaciones son las que son, no se pueden cambiar, pero sí podemos cambiar nuestra forma de pensarlas, sentirlas y vivirlas. Las psicólogas y psicólogos damos herramientas para ayudar a cambiar los pensamientos; en el caso de los afectados de fibromialgia, se pretende hacerlo sobre la propia enfermedad y la realidad personal, familiar, social y laboral, buscando propiciar un cambio de comportamiento con una adecuada gestión de las emociones. Hay que identificar los pensamientos que se generan en una situación, y darnos cuenta de que pueden ser pensamientos distorsionados que podemos cambiar por otros más adaptativos que no conlleven tanto sufrimiento”, precisa Serrat.

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Además, con el mindfulness se consigue potenciar estos efectos. Se trata de una herramienta que, entre otros beneficios, ayuda en grado sumo a abordar los pensamientos recurrentes “siendo conscientes del momento actual”, con lo que se dispone de “más capacidad para conseguir este cambio tan deseado. Es un proceso de aprendizaje, hay que recorrer un camino”, apunta.
“Hay que buscar el movimiento. Esta es la clave”
La nueva metodología multicomponente, asimismo, ha rebajado los índices de quinesofobia (también conocida como kinesofobia o kinesiofobia), que es el miedo al movimiento a causa del dolor. De hecho, la quinesofobia puede llegar a ser totalmente paralizante. Cuando se sufre dolor, se evitan aquellas posturas y gestos que lo causan, puesto que a nadie le gusta sentir dolor y se hace lo que sea necesario para evitarlo. “Cuando se produce por un esguince de tobillo es deseable que, al inicio, se evite el movimiento para no agravar más la lesión. Pero cuando tu dolor no se justifica por un daño físico, evitar el movimiento sólo conlleva más sufrimiento. Se evita el movimiento, y, al movernos menos, se produce un desacondicionamiento físico. Ello comporta que cada vez se reduzca más el nivel de tolerancia al movimiento y que nos sintamos menos capacitados para hacer las cosas, lo que genera ansiedad, depresión... y con ello más dolor. Es un círculo vicioso”, advierte la experta de la Unidad de Experiencia en Síndromes de Sensibilización Central del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario Vall d’Hebron.
“Pero hay una salida: la confrontación -asevera Serrat-. Hay que buscar el movimiento, pautado por un fisioterapeuta, gradual y progresivo. Esta es la clave… y no la evitación. Es un entrenamiento que se debe realizar disponiendo de una correcta información de base centrada en la PNE. En nuestro estudio demostramos como la kinesiofobia es un mediador de la mayoría de variables analizadas, lo que significa que, mejorando la kinesiofobia, se puede mejorar el dolor, la fatiga, la ansiedad, la depresión, la funcionalidad y el impacto de la propia enfermedad. Hay otros factores que pueden ser mediadores, así que es muy necesario seguir investigando para ir progresando cada vez más en esta terapia multicomponente, y sentar las bases para que cada vez el % de mejoría en todos los sentidos sea mucho mayor y, en paralelo, puedan beneficiarse muchas más personas afectadas. Es un camino a recorrer en el que la ayuda de todos es muy necesaria, incluso la correcta divulgación por parte de los diferentes medios de comunicación”.
En opinión de la Dra. Miriam Almirall, coordinadora de la Unidad de Experiencia en Síndromes de Sensibilización Central del Servicio de Reumatología del Hospital Vall d'Hebron, el estudio FIBROWALK puede significar un cambio de paradigma al aportar un nuevo enfoque para esta patología: “Se trata del primer estudio en el que el tratamiento multicomponente es tan completo y el primero en mostrar la efectividad del resultado combinado de estas terapias”. A lo que añade: “La fibromialgia tiene una prevalencia muy alta; por tanto, nos gustaría poder contribuir a implementar este tratamiento en todo el territorio para que se beneficien muchas más personas”.

(de izq. a dcha): Dras. Miriam Almirall, Mayte Serrat y Sara Marsal
Fuente: Hospital Universitario Vall d’Hebron
Finalmente, la Dra. Sara Marsal, jefa del Servicio de Reumatología y responsable del grupo de investigación en Reumatología del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR), recalca la importancia que implica haber llevado a cabo este trabajo pionero, en tanto que ha demostrado la efectividad del abordaje multicomponente, "hecho que abre una nueva estrategia terapéutica de referencia que será, sin duda, adoptada en otros centros”.