Redacción Farmacosalud.com
Los recién nacidos prematuros extremos, aquellos que nacen antes de las veintiocho semanas de gestación, necesitan a menudo transfusiones de sangre porque son especialmente vulnerables a padecer anemia. Esta es una complicación frecuente en estos prematuros con menos de 1,5 kg de peso, que se trata mediante transfusiones de concentrados de hematíes —glóbulos rojos— procedentes de donantes adultos. Actualmente, en Cataluña se transfunde a cerca de medio millar de bebés pretérmino al año con sangre procedente de adultos.
Un estudio publicado en 2025 en Italia demostró que la sangre de cordón reduce el riesgo de complicaciones asociadas a la prematuridad, como la retinopatía del prematuro (ROP), la displasia broncopulmonar (DBP) o la enterocolitis necrosante (ECN), y mitiga los efectos secundarios asociados a la transfusión de sangre de adultos. Con el fin de validar la técnica y la viabilidad de realizar este tipo de intervenciones, el Hospital Clínic de Barcelona y el Banco de Sangre y Tejidos (BST) impulsaron un ensayo clínico en la misma línea que el italiano, primero en España, en el que han participado 41 recién nacidos prematuros extremos con anemia.

Fuente: Hospital Clínic Barcelona / BST
El siguiente paso será un estudio multicéntrico
Los resultados del estudio -realizado entre 2023 y 2025- presentados en el Congreso de Sociedades Europeas de Neonatología acreditan que la infraestructura sanitaria de la que disponen el Clínic y el BST es viable para poder llevar a cabo la transfusión de sangre de cordón en nuestro entorno. “Somos de los pocos lugares del mundo donde contamos con un entorno de equipamientos sanitarios que lo permite”, explica el Dr. Miquel Alsina, médico adjunto del Servicio de Neonatología del Instituto Clínico de Ginecología, Obstetricia y Neonatología del Clínic, e impulsor del estudio. “Este tipo de transfusión es una alternativa más fisiológica para los pequeños receptores y mejora el perfil sanguíneo de estos bebés, que se mantiene similar al de los prematuros que no requieren una transfusión”, añade.
Una vez superada la fase I del ensayo clínico, el siguiente paso será un estudio multicéntrico con varias maternidades de Barcelona y con muchos más pacientes, que se iniciará a partir de 2026 y que está pendiente de financiación. Según el Dr. Alsina, “el objetivo de futuro es llegar a poder tratar al mayor número posible de bebés que lo necesiten”.
Una sangre con una hemoglobina ‘especial’
La sangre de cordón umbilical “contiene un tipo de hemoglobina, la denominada hemoglobina fetal (HbF), que puede ser beneficiosa para los bebés prematuros, ya que evita el daño por sobreexposición al oxígeno que provoca la hemoglobina del adulto en estos niños. Los glóbulos rojos de la sangre del cordón umbilical serían un sustituto más fisiológico y, por tanto, una mejor alternativa que la transfusión convencional”, certifica el facultativo. Los buenos resultados del trabajo previo llevado a cabo en Italia confirman que los niveles más elevados de HbF podrían proteger frente al exceso de oxigenación de tejidos vulnerables como la retina, ayudando a prevenir la retinopatía del prematuro y también otras complicaciones.
Un hijo nacido a pretérmino adquiere una destacada relevancia en el ámbito de la salud maternoinfantil, especialmente por las complicaciones asociadas al hecho de ser alumbrado antes de tiempo, dado que se trata de niños con inmadurez en muchos de sus órganos y funciones. La investigación llevada a cabo en la Sede de Maternidad del Clínic y el Banco de Sangre, e iniciada en 2019, se suma al conocimiento que también han corroborado recientemente algunos ensayos internacionales, en los que queda avalada la viabilidad, seguridad y el potencial beneficio de la sangre de cordón transfundida a bebés prematuros.

Fuente: Hospital Clínic Barcelona / BST
Un nuevo uso terapéutico de la sangre de cordón umbilical
“Este es un nuevo uso de la sangre de cordón umbilical que refuerza el papel del cordón umbilical no sólo como fuente de células madre para trasplantes en pacientes con leucemia o para la investigación, sino también como un recurso inmediato y seguro para mejorar la atención clínica de los recién nacidos más vulnerables”, indica el director del Banco de Cordón del BST, Jesús Fernández. Tanto él como Alsina están convencidos de que la transfusión de sangre de cordón “puede revolucionar la transfusión en el neonato prematuro”. En este sentido, Alsina no descarta que “estos resultados puedan extrapolarse a otras poblaciones de recién nacidos en estado crítico que requieran transfusión de glóbulos rojos, como podrían ser los bebés con malformaciones cardíacas que necesitan cirugía”, si bien esta es una opción ligada a la compleja disponibilidad de este tipo de sangre.
Uno de los objetivos del nuevo estudio era demostrar que había sangre de cordón disponible, un “producto que es escaso”, advierte Fernández, quien reitera el llamamiento colectivo a aumentar un tipo de donación que ha sufrido un fuerte descenso en los últimos tiempos.
“La disminución de la maternidad y la falta de conocimiento de esta necesidad entre las madres” son algunos de los factores que “juegan en nuestra contra”, señala. En este sentido, en 2025 el Banco de Cordón había lanzado el reto especial de superar las 1.500 donaciones de cordón y lograr mantener las múltiples posibilidades terapéuticas de esta sangre tan rica en células madre, pero no se superaron las 1.200 donaciones. Ahora, el reto se mantiene para 2026. “El esfuerzo y la concienciación deben ser colectivos, puesto que se trata de una donación altruista y, por ahora, escasa. Es necesario difundir la necesidad entre madres, matronas y el propio sistema asistencial en todo su proceso de atención al embarazo y al parto, así como el Banco de Sangre y las maternidades”, coinciden ambos expertos.
Una de las familias testimonio que han participado en este estudio son las madres de Eira, Elisabet Rotela y Sílvia Buenestado, de Barcelona. Eira nació en 2024 con tan solo 25 semanas de gestación a causa de una infección de la bolsa amniótica. Nació con un peso de 700 gramos y, como muchos de los bebés prematuros que nacen con un peso tan bajo, tuvo que ser intubada durante los primeros días como soporte respiratorio y necesitó una transfusión de sangre. Respondió bien a todo el tratamiento inicial y presentó una evolución muy favorable posteriormente, teniendo en cuenta la extrema prematuridad al nacer. Al año y medio de vida, y con las revisiones pertinentes, ha evolucionado de manera muy satisfactoria.




