Redacción Farmacosalud.com
Con motivo del Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos (27 de febrero), Carmen Casal Angulo, Dra. en Enfermería y vicepresidenta III de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), reivindica la labor de estos profesionales en los procesos de injerto, ya que “los servicios de Urgencias y Emergencias desempeñan un papel estratégico en la cadena de donación y trasplante de órganos. Esto es así tanto en los servicios hospitalarios como en las unidades móviles de emergencias extrahospitalarias”. Casal recuerda especialmente “el caso de un varón joven que sufrió una parada cardiorrespiratoria extrahospitalaria irreversible”. “La policía nos ayudó abriendo el camino y, de esta forma, gracias a la rapidez y coordinación del equipo, pudieron trasplantarse varios órganos. Semanas después, supimos que esos órganos habían permitido mejorar o salvar la vida de distintas personas en lista de espera”, subraya la enfermera.
-Los servicios de Urgencias y Emergencias son clave en la logística de los trasplantes de órganos. ¿Ello es así tanto en los servicios hospitalarios de Urgencias y Emergencias (los que actúan dentro de un recinto hospitalario), como en las unidades móviles de Emergencias (ambulancias) que asisten fuera del hospital o centro sanitario?
Efectivamente, los servicios de Urgencias y Emergencias desempeñan un papel estratégico en la cadena de donación y trasplante de órganos. Esto es así tanto en los servicios hospitalarios como en las unidades móviles de emergencias extrahospitalarias.

Carmen Casal Angulo
Fuente: SEMES / Atrevia
En el entorno hospitalario, los equipos de Urgencias son con frecuencia los primeros en atender a pacientes con daño neurológico grave, traumatismos severos o paradas cardiorrespiratorias que pueden evolucionar hacia una situación compatible con donación. En este contexto, la detección precoz del posible donante y la activación del protocolo en coordinación con la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) son pasos esenciales para garantizar la viabilidad de los órganos.
En el ámbito extrahospitalario, las ambulancias de soporte vital avanzado también cumplen una función crítica, especialmente en los casos de donación en asistolia. Una reanimación cardiopulmonar de alta calidad, el control de los tiempos y la comunicación temprana con el hospital receptor permiten que, incluso tras una parada cardiorrespiratoria irreversible, pueda plantearse la opción de donación. La logística comienza, por tanto, en el mismo lugar donde ocurre la emergencia.
-Sigamos hablando de las donaciones en asistolia, casos en los que es esencial actuar con rapidez para preservar los órganos en óptimas condiciones en todas las fases del proceso. ¿Algunos órganos son más difíciles de preservar que otros, una vez que el paciente fallecido ya se ha convertido en donante?
En la donación en asistolia -es decir, tras el fallecimiento por parada cardiorrespiratoria- el factor tiempo es determinante. Desde el momento en que cesa la circulación sanguínea, los órganos dejan de recibir oxígeno, lo que inicia un proceso denominado isquemia caliente. Cuanto mayor sea ese tiempo, mayor es el daño celular. Por ello los protocolos están diseñados para minimizar los intervalos sin perfusión y comenzar lo antes posible las maniobras de preservación. No todos los órganos toleran igual la falta de riego sanguíneo. El riñón es relativamente resistente y soporta mejor los periodos breves de isquemia. El hígado tiene una tolerancia intermedia, mientras que el pulmón y, sobre todo, el corazón, son más vulnerables y requieren tiempos mucho más ajustados. Esta diferente sensibilidad condiciona qué órganos pueden finalmente trasplantarse en cada caso y exige una actuación técnica extremadamente coordinada.
-Son las enfermeras de Urgencias y Emergencias quienes se encargan de estabilizar al paciente ya fallecido para garantizar la viabilidad de los órganos y monitorear la función de los órganos vitales, mientras se coordinan con el equipo multidisciplinar de trasplantes. ¿Por lo general, cuánto tiempo puede permanecer un órgano para donación esperando a que se lleve a cabo el injerto propiamente dicho?
Una vez confirmado el fallecimiento y activado el proceso de donación, las enfermeras de Urgencias y Emergencias colaboramos en la estabilización hemodinámica y el mantenimiento fisiológico del potencial donante. Esto implica monitorizar constantes vitales, mantener una adecuada oxigenación, controlar la temperatura corporal y asegurar una correcta perfusión de los órganos hasta su extracción. El objetivo es preservar la funcionalidad celular el mayor tiempo posible.

Caja frigorífica para transportar órganos de donantes
Autor/a de la imagen: doomu
Fuente: depositphotos.com
En cuanto a los tiempos de conservación tras la extracción, existen límites bien establecidos. El corazón y el pulmón suelen tener un margen aproximado de 4 a 6 horas; el hígado puede mantenerse en torno a 8-12 horas, y el riñón, en condiciones óptimas de preservación en frío, puede llegar hasta 24-36 horas. Superar estos tiempos incrementa el riesgo de fallo primario del injerto. Por eso la coordinación logística -quirófanos, equipos de extracción, transporte y equipo implantador- debe ser milimétrica.
-Las enfermeras de Urgencias y Emergencias también acompañan a las familias, garantizando que cada donación se realice de manera segura, eficiente y humana. ¿Lo más duro de su trabajo -más allá de comprobar que un paciente ha muerto- es tener que preguntar a los familiares de una persona recién fallecida si quieren donar partes de su cuerpo?
Acompañar a la familia es una de las dimensiones más delicadas de nuestro trabajo. La entrevista de donación no se realiza de manera improvisada ni en frío; está cuidadosamente estructurada y suele llevarla a cabo personal específicamente formado, en concertación con el equipo que coordina los trasplantes. Sin embargo, las enfermeras de Urgencias estamos presentes, sosteniendo emocionalmente a la familia desde el primer momento.
Lo más duro no es ‘preguntar’ por la donación, sino acompañar el dolor inmediato de una pérdida inesperada. La prioridad siempre es que la familia comprenda la situación clínica y el diagnóstico de fallecimiento. Cuando, pese al sufrimiento, una familia decide donar, muchas expresan que ese gesto les aporta un sentido de trascendencia. Desde el punto de vista humano, es un proceso intenso, pero también profundamente significativo.
-¿Podría relatarnos algún caso concreto de su trabajo que recuerde especialmente por la emotividad o trascendencia del trasplante?
Recuerdo especialmente el caso de un varón joven que sufrió una parada cardiorrespiratoria extrahospitalaria irreversible. Tomamos la decisión de llevarlo al hospital para donación en asistolia, por lo que se le trasladó rápidamente al centro hospitalario donde nos estaban esperando, pues habíamos hecho una pre-alerta. La policía nos ayudó abriendo el camino y, de esta forma, gracias a la rapidez y coordinación del equipo, pudieron trasplantarse varios órganos.
Semanas después, supimos que esos órganos habían permitido mejorar o salvar la vida de distintas personas en lista de espera. En Urgencias estamos acostumbradas a luchar contra el tiempo para salvar vidas; en ese caso concreto, aunque no pudimos evitar una muerte, sí pudimos contribuir a que de ella surgiera vida para otros. Esa dualidad -dolor y esperanza coexistiendo- es probablemente uno de los aspectos más emotivos y transformadores de nuestro trabajo.
Por todo ello, consideramos la necesidad de una especialidad única en Urgencias y Emergencias, puesto que lo que perseguimos es que la continuidad de los cuidados siempre tenga la máxima calidad.

Pinza ergonómica de quirófano
Autor/a de la imagen: E. Arandes / www.farmacosalud.com
Fuente: Gentileza del Hospital Sagrat Cor de Barcelona




