
Mikel Alonso
Fuente: Ariel
Mikel Alonso, autor del libro ‘El valor de la intuición’ (Ariel): el escritor y conferenciante Mikel Alonso es Doctor por la Universidad Complutense de Madrid (cum laude) y especialista en neurociencia aplicada al comportamiento. Cuenta con más de 25 años de experiencia como docente en varias instituciones universitarias y posee 9 títulos universitarios, incluyendo informática, ciencias empresariales, comunicación, psicología y coaching. Es autor de libros de referencia, presenta el videopodcast ‘El Cerebro optimista’ y trabaja, además, como neurotrainer con equipos de alto rendimiento en deporte y empresa.
Redacción Farmacosalud.com
La intuición es un activo cerebral muy útil, pero no tanto como para que nos permita adivinar qué número de la lotería saldrá premiado o para saber si nuestra pareja algún día nos pedirá el divorcio. Según Mikel Alonso, autor del libro ‘El valor de la intuición’, hay que dar una oportunidad a esta facultad del ser humano, la de ser intuitivos, y dejar que la corazonada se explaye a su gusto. Para poder alcanzar el pálpito -sostiene Alonso- debemos alimentar con conocimiento y experiencia nuestro cerebro y, llegado el momento, no pensar, sino decidir de forma automática e intuitiva. Algunos de los aliados de esta clase de procesos son el optimismo, la capacidad de observación y el aprendizaje. De modo que la vagancia, aquí, no tiene apenas cabida porque… nos lo dice la intuición, claro.
-Defina ‘intuición’…
Es un proceso cerebral automático, inconsciente, subjetivo y enfocado a la acción (a hacer o dejar de hacer algo) con el que nuestro cerebro es capaz de obtener con precisión conclusiones probabilísticas.
-Usted escribe en el libro: «Lo que hace el módulo intuitivo es recopilar los datos necesarios, basándose en su experiencia y el conocimiento acumulado, para elaborar un juicio complejo en un tiempo muy corto. En el fondo no deja de ser la misma tarea que realiza el módulo analítico, pero de forma automatizada, acelerada e inconsciente». ¿Así pues, la intuición se aprovecha de la veteranía a la hora de desarrollarse y actuar?
La intuición es científica, y se basa en todo nuestro conocimiento implícito y explícito, así como en la experiencia significativa. Funciona de manera muy rápida, pero aprende despacio. El cerebro siempre está recopilando información por si tiene que tomar decisiones. Le encanta adelantarse a lo que va a ocurrir.
En la intuición tenemos dos etapas: la primera, la etapa guía, en la que el cerebro acumula evidencias sobre una situación y se produce una percepción implícita de coherencia en la información recibida a nivel inconsciente. Por ejemplo, conoces a una persona que te da señales de que le caes mal -no te mira a los ojos o consideras que te ignora-, de manera que, a nivel inconsciente, el órgano cerebral va sacando patrones de lo que pasa. La segunda etapa se da cuando se han acumulado suficientes evidencias, se supera un umbral y se produce la corazonada, que es la manera que tiene la intuición de avisar al consciente de que ha llegado a una conclusión. La corazonada es una emoción débil que se siente en el cuerpo. Cada uno tiene la suya propia.

Fuente: Ariel
-¿La intuición puede servirnos para adivinar el número de lotería que saldrá premiado, o al menos acercarnos a dicho número?
No. Eso es un proceso aleatorio (si no se producen trampas en el sorteo). Si hay 100.000 bolas en un bombo y sacamos una, la intuición de nuestro cerebro no tiene nada que decir al respecto. Eso sí, podemos confundir ese juicio o emoción -que nos indica que podemos adivinarlo- con alguno de los enemigos de la intuición, que a veces nos parecen similares. Son los anhelos (se aplica mucho en este caso), los estereotipos, los juicios excesivamente emocionales y los sesgos cognitivos.
-Usted escribe: «Pensar menos te hace decidir de forma más inteligente». ¿Es el valor de la corazonada?
Existe evidencia científica muy representativa de que, si utilizamos más las emociones para decidir, cuanto más compleja sea la decisión, mejores decisiones tomamos. Lo podemos ver a nivel financiero, social… las investigaciones son muy numerosas. Nuestra intuición maneja mucha más información de lo que es capaz de soportar nuestra mente consciente, y nos avisa con esa emoción débil; efectivamente, ese es el gran valor de las corazonadas. Debemos alimentar con conocimiento y experiencia nuestro cerebro y, llegado el momento, no pensar. Decidir de forma automática e intuitiva. La carga cognitiva en los aspectos en los que somos expertos sólo sirve para que activemos circuitos cerebrales propios del aprendizaje, en vez de aquellos en los que se encuentra todo nuestro saber y experiencias.
-¿Cómo podemos entrenar la intuición?
Propondría las siguientes pautas:
• Comenzar a decidir por la intuición. Ocurre que si activamos procesos cognitivos (conscientes) se desactivan los automáticos e inconscientes, como la intuición. Estamos acostumbrados a que las decisiones se deban tomar pensando, nos han educado para que ‘lo pensemos mejor’ o ‘lo pensemos dos veces’. Pero debemos darle una oportunidad a la intuición sin juzgar el resultado, tal y haríamos con la razón. Ninguna te va a garantizar que no te equivoques, pero si eres un experto en una actividad, si la pones en práctica frecuentemente, sin duda la mejor de tus decisiones la toma tu intuición.
• Entrenar la observación. Los datos, el conocimiento, alimentan nuestra intuición. Démosle a nuestro cerebro información para enriquecer el proceso.
• Practicar el optimismo. Las emociones muy intensas hacen que no podamos escuchar las corazonadas. El optimismo reduce la intensidad de emociones como el miedo o la ira, contribuyendo a su regulación.
• Conservar siempre actitud de aprendizaje. Si consideramos que tenemos el vaso lleno, ya no entrará más conocimiento. Debemos de seguir aprendiendo toda la vida, para que el sistema intuitivo siga perfeccionándose.
• Acumular experiencia significativa, es decir, variada, entrenada (si por ejemplo estamos hablando de alguna actividad deportiva o hobby). Es muy importante pasar a la acción, no quedarnos bloqueados.

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• Investigar cómo son tus corazonadas, cómo te avisa tu módulo intuitivo, conocerse a uno mismo. Aprender a escuchar las corazonadas.
• Vigilar a los enemigos, que hemos definido previamente. Entrenar técnicas para calmar la mente, como la relajación, la meditación, la visualización, la autohipnosis o el mindfulness
-De acuerdo con su libro, las mujeres tienen una predisposición mayor que los hombres en cuanto a la rapidez y la precisión de sus decisiones intuitivas. Por otro lado, algunos investigadores afirman que los hombres pueden aprender a alcanzar los mismos niveles de capacidad intuitiva que las mujeres tienen de manera natural. ¿Para lograrlo, el varón debe feminizarse, o simplemente cambiar de mentalidad?
Ninguna de las dos opciones. Esos hombres que logran alcanzar los mismos niveles de intuición que las mujeres lo consiguen de forma natural, porque están en profesiones que requieren de una gran empatía. Necesitar comprender las emociones y lo que piensan otras personas requiere de muchos de los aspectos que hemos definido previamente como esenciales en el entrenamiento de la intuición: aprender, fomentar el optimismo, observar, acumular experiencias…
-«Con la resonancia magnética se puede confirmar que ver la foto de un ser querido disminuye la activación en las áreas del cerebro que se encargan del pensamiento crítico». ¿En vista del aumento de divorcios que hay actualmente en nuestra sociedad, el que se divorcia ha escogido mal desde un punto de vista intuitivo, o bien la intuición (o presentimiento) no se equivoca, sino que quien se equivoca es el propio individuo?
En el libro expongo la hipótesis de que, en el amor, la intuición no sirve para nada. La manera de avisarnos del módulo intuitivo es con corazonadas, emociones débiles que debemos aprender a escuchar. Pero cuando estamos enamorados, es una fiesta de neurotransmisores, hormonas y emociones intensas… la combinación perfecta para que no nos enteremos de ningún aviso de la intuición. El enemigo ‘juicios excesivamente emocionales’ es el que manda en la esfera del amor. Aunque sean emociones positivas, la intensidad es altísima. Es como estar en una discoteca con la música a tope y que nos susurren a dos metros de distancia.
-En el manual se lee: «cuando nuestro cerebro está decidido a conseguir algo, no hay nada que lo pare. Obviamente, me refiero a aquellos que realmente están dispuestos a lograrlo». Bueno, imagine que alguien quiere ser astronauta, pero en las pruebas médicas se revela que tiene una enfermedad cardiovascular que le impedirá poder ir al espacio. ¿Cómo explica eso su intuición?
Obviamente existen casos en los cuales las dificultades pueden ser enormes para conseguir llegar al objetivo. Incluso a veces totalmente limitantes (con el conocimiento científico existente en un momento determinado). Si fuese ese el caso, habría que reencuadrar cada situación de la manera óptima. En el ejemplo que me propone, si fuese mi caso, yo trabajaría sin dudarlo en una agencia espacial, ayudando a llegar al espacio al ser humano, sintiéndome partícipe del proceso. Y así lo creería, sin dudarlo. Y, por el camino, quien sabe si se podría encontrar una cura para esa enfermedad cardiovascular.
En mi caso, yo no llegué a ser futbolista profesional y ahora me dedico a ayudar a futbolistas a llegar a la élite, a sacar todo su rendimiento y bienestar. Y puedo decir que lo siento así, me siento parte del proceso… en cierto modo, cuando ellos lo consiguen, lo estoy logrando yo también.

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-«Existen ejemplos de futbolistas que fallan y no reaccionan con dramatismo, gesticulando o pegándose con el mundo». ¿Aquí se puede aplicar el ejemplo del león que no logra cazar una gacela y no por ello se lamenta, sino que aprende del posible error para mejorar su próximo intento?
Exacto. Los mejores jugadores de fútbol de todos los tiempos no cometían menos errores que los demás, simplemente volvían a rendir rápidamente después de cometerlos. Lo podemos ver hoy en día con Haaland, el delantero del Manchester City que está batiendo todos los registros de goles de la Premier League. Falla muchas ocasiones, y rápidamente está otra vez enchufado, metido en el partido, tiene una gestión del error muy buena. Se calcula que la leona sólo tiene éxito en entre el 15% y el 25% de sus intentos de cazar. Gestionemos el error y la frustración y sigamos centrados en el presente, aprendiendo, disfrutando.
-¿La Inteligencia Artificial (IA) también es -o puede llegar a ser- intuitiva?
Sin ser un experto en IA, podría decir que el cerebro es, a día de hoy, un órgano excesivamente complejo como para que se emule su comportamiento de forma completa; es un órgano difícilmente comparable a ningún otro. Tenemos 86.000 millones de neuronas, y cada una de ellas puede formar entre 1.000 y 10.000 sinapsis (conexiones). Esto nos da que tenemos entre 100 billones y un cuatrillón de conexiones en nuestro cerebro. Y luego, además, habría que comprender cómo funciona en aspectos que todavía no sabemos, como la consciencia… Por ahora, o al menos así quiero pensarlo, estamos lejos de alcanzarlo.




