
José César Perales (a la izq. de la imagen) y Juan Francisco Navas
Fuente: Next Door Publishers / Yonki Books
Juan Francisco Navas y José César Perales, autores del libro ‘Trampas’ (Next Door Publishers): Juan Francisco Navas es profesor del Departamento de Personalidad, Evaluación y Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del consejo editorial de International Gambling Studies. Empezó su carrera profesional como educador social y especialista en servicios sociales y posteriormente se doctoró en Psicología por la Universidad de Granada, con una tesis sobre la adicción a los juegos de azar / José César Perales es catedrático de Psicología por la Universidad de Granada y ha investigado en la University of California at Los Angeles (UCLA, en Estados Unidos) y la University College London (UCL, en el Reino Unido). Es miembro de comités editoriales de varias revistas científicas internacionales y realiza labores de divulgación y concienciación sobre los posibles riesgos del juego de azar en colaboración con entidades públicas y movimientos asociativos.
Redacción Farmacosalud.com
«La verdadera lotería de los juegos de azar es que no te toque caer en el infierno, porque, si bien solo un porcentaje relativamente pequeño de las personas que apuestan llegan a desarrollar problemas, no podemos saber quiénes de antemano. Es más, algunos de los que se sienten más a salvo corren un riesgo superior. El protagonista que peor acaba es, a veces, el que menos se lo espera. En este libro vamos a explicar algunos de los porqués del auge del juego de azar moderno y por qué solo algunas personas en ciertas circunstancias desarrollan adicción a los juegos de azar. Y en esta historia es esencial entender los papeles que juegan todos los personajes del tinglado», escriben en ‘Trampas’ los autores de este manual, Juan Francisco Navas y José César Perales.
-En su obra, ustedes realizan un viaje por la psicología y el juego de azar en el cine, de tal manera que, a partir de personajes de ficción y escenas de películas, teleseries y tramas de novelas, presentan hallazgos científicos sobre el mundo de las apuestas. ¿Qué hallazgo psicológico destacarían?
José C. Perales: en Psicología es difícil hablar de ‘hallazgos’ porque la acumulación de evidencia es más gradual y tiene mayor incertidumbre que en otras ciencias. Si tuviera que resaltar algo, insistiría en la evidencia acumulada sobre las características que hacen que unos juegos de azar sean más adictivos que otros. La industria a veces se escuda en el argumento de que cualquier cosa reforzante puede ser adictiva, y que los juegos de azar no son especiales en ese sentido. Pues bien, no sólo son más adictivos, sino que se han ‘tuneado’ a lo largo de los años para hacerlos más adictivos y peligrosos, y hay evidencia empírica muy sólida al respecto.
-En su libro se lee: «En la vida real las cosas no son siempre tan extremas. Veamos cómo serían las historias sobre el juego de azar en el mundo real sin el artificio del séptimo arte. Digamos que en estas historias hay dos actores principales: el jugador y el juego. Avisamos de que aquí no hay buenos ni malos». Vale, pero habitualmente se dice que la realidad supera a la ficción…
José C. Perales: efectivamente, el cine y la literatura tienden a rodear el juego de glamur o a dulcificar sus consecuencias. Incluso existe una cierta épica del perdedor que le confiere una envoltura estética, pero no hay nada de encanto en las consecuencias del juego. En ese sentido, las historias reales superan con mucho en su nivel de desesperación y ruina vital a las historias de ficción.

Fuente: Next Door Publishers / Yonki Books
Juan F. Navas: en España el juego de azar más practicado es la lotería, que es una de las modalidades a priori con menor potencial adictivo, aunque también tiene sus peculiaridades y riesgos, claro. Por eso, para muchas personas el juego de azar puede estar centrado en motivos relacionados con soñar con una vida mejor, con la diversión, con la familia, etc., y no tener tan claro su cara oculta. Una de las cuestiones que tratamos de explicar en el libro es lo que le sucede a un porcentaje nada desdeñable de las personas que apuestan y que llegan a perder el control, hasta arruinar su vida y la de su familia. Y, en contra del mensaje que pone la responsabilidad fundamental en la persona jugadora, nosotros resaltamos el papel de la industria del juego de azar, ya que cómo se diseñan y se venden los juegos de azar en la actualidad es algo que impacta radicalmente en el efecto negativo que puede tener el hecho de apostar.
-«Porque el trastorno por juego de azar, también conocido como ludopatía, juego patológico o adicción al juego, es uno de los trastornos psicopatológicos con mayor riesgo de acabar con quien lo padece quitándose la vida. Este es el infierno de los juegos de azar. El real, el que trasciende todas las esferas de la vida de la persona y del que no se puede salir simplemente apagando la pantalla». Y, en paralelo, se suele decir que la banca nunca pierde…
José C. Perales: todos los juegos comerciales están diseñados para asegurar un margen de ganancia a la operadora. Es lo que se conoce como margen de la banca. En el largo plazo, ese margen hace que el peso de la estadística perjudique al jugador. Las personas que desarrollan problemas con el juego albergan creencias erróneas sobre el funcionamiento del juego que les impiden ver ese hecho básico, lo que les hace incurrir en un volumen acumulado de pérdidas que puede llevarlos a la ruina económica, personal y social. Llegado un cierto punto, algunos individuos no ven salida a su situación y, por desgracia, acaban quitándose la vida.
Juan F. Navas: hasta donde sé, no hay datos disponibles en nuestro país de cuánta gente se suicida debido al juego de azar, pero en los países en los que se analiza esta cuestión como en Reino Unido, los datos que arrojan son escalofriantes.
Analizar algo tan complejo como el suicidio es complejo; sin embargo, creo que la conducta suicida señala muy bien la angustia extrema que pueden llegar a sentir las personas que no sólo pierden todo lo que tienen, sino que pueden llegar a endeudarse de por vida, por ejemplo mediante prestamos rápidos que tienen en muchas ocasiones unos intereses insalvables. A algunos ciudadanos eso los lleva a entrar en bucles donde la única esperanza para acabar con la deuda es seguir apostando… y lo que consiguen es que aumente la deuda. Eso es lo más probable que ocurra por cómo se diseñan los juegos de azar; en ellos, la probabilidad de ganar favorece a la operadora. De esa manera, la probabilidad para el jugador de ganar en el largo plazo es ínfima, por no decir imposible. Es decir, cuanto más se apuesta, más fácil es que se pierda dinero. Una idea que es contraria a lo que muchas personas jugadoras piensan y que, a su vez, es una de las principales trampas: tener esperanza de ‘hacer saltar la banca’, como se ve hacer en algunas películas.
-Ustedes escriben: «Hablaremos también del poder de los señuelos que atraen a las trampas del juego de azar, especialmente del dinero, pero no solo de él». ¿Qué otros señuelos hay?
José C. Perales: los hay de muchos tipos, y su eficacia puede variar en distintas personas. A los varones jóvenes, por ejemplo, a veces se les embauca con una promesa de poder o estatus social, de reconocimiento de una cierta inteligencia, intuición o valentía. O en sujetos con problemas emocionales, el juego puede convertirse en una forma de evadirse de ellos. Hay otras recompensas en el juego más allá del dinero.
-«Porque sin el juego de azar no hay adicción, y ciertas modalidades de juego son más adictivas que otras». ¿Jugar de manera fija un euro a la semana en una lotería -sin gastar nunca nada más- es adicción, o una afición?
José C. Perales: la diferencia entre lo recreativo y lo adictivo no es una cuestión de blanco o negro. En todas las adicciones hay un proceso progresivo que va de lo uno a lo otro. Hablamos de adicción en el momento en el que pierdes la capacidad de controlar la conducta de juego y tu calidad de vida se ve gravemente afectada. En la inmensa mayoría de casos, comprar lotería no progresa más allá de gastar unos cuantos euros al mes, y no supone ningún problema. En otros casos, puede ser la pasarela de entrada a otras modalidades de juego más peligrosas, como las apuestas deportivas o los juegos de casino.
En términos generales, las loterías tradicionales son una modalidad de juego con poco potencial adictivo, pero podríamos discutir en qué medida pueden normalizar el juego, o cómo las nuevas modalidades de lotería (por ejemplo, los rascas) sí podrían ser más peligrosas. Es un debate abierto.
Escena de la película ‘Casino’ (film de 1995 dirigido por Martin Scorsese) en la que se comenta que los jugadores que visitan los casinos de Las Vegas ‘no tienen ninguna oportunidad’, porque, en último término, las ganancias siempre van a parar a la banca de esos locales de juego y apuestas [Traducción mediante el uso de ‘configuración’ + ‘subtítulos en español’. El fragmento de la película doblado al español se encuentra clicando aquí]
-¿Actualmente, qué juegos de azar están más de moda y qué mecanismos psicológicos subyacen para que seas estos y no otros los que estén en boga?
José C. Perales: el juego de azar adictivo por antonomasia son las tragaperras. En los últimos años, éstas se han perfeccionado y han surgido nuevos tipos de terminales de juego, superficialmente más parecidas a los videojuegos, pero que siguen conservando -o incluso han depurado- algunas de las características de las tragaperras.
Por otro lado, la publicidad de las apuestas deportivas y el póker online se ha dirigido de forma muy agresiva hacia el público masculino joven, más sensible a señuelos relacionados con el poder y el estatus. Eso ha hecho que el mercado de estos productos haya crecido enormemente en los últimos años, que estos productos hayan entrado a formar parte del ‘menú de ocio’ de jóvenes adultos (y, a veces, adolescentes) y que, por tanto, cada vez encontremos más personas con este perfil entre los individuos que demandan ayuda. Por desgracia, este perfil de jugador es muy reacio a reconocer los problemas con el juego, y sospechamos que muchos casos permanecen sin detectar.
Juan F. Navas: además de lo que plantea José César, un fenómeno que se debería considerar es que la oferta de juegos de azar actual rompe la distinción clásica de tipos de juegos de azar. Se ha llegado a hablar de la tragaperrización de estos sistemas, dado que hay una tendencia a que todos los juegos de azar emulen algunas de las características de las tragaperras como la inmediatez y la velocidad, que son además los rasgos que les confieren un mayor potencial adictivo.
Hoy, se puede jugar en torneos de póker turbo en internet que se parecen a una máquina tragaperras, ya que no hay tiempo para tomar ninguna decisión deliberada. En vez de intentar predecir quién gana un partido de fútbol o 15 como en la quiniela clásica, se puede apostar en tiempo real desde el móvil para ver qué sucede en un saque de tenis. Por no hablar de que pueden comprarse rascas online que no se diferencian mucho de una tragaperras convencional. Y, en un suma y sigue continuo de desarrollo de la oferta, se puede jugar a la ruleta hasta en la tragaperras de un bar, una modalidad de juegos de azar que, por cierto, también es cada vez más frecuente en gente joven.