Redacción Farmacosalud.com
La comunidad científica se muestra unánime: cuidar de la microbiota es esencial para nuestra salud. Y uno de los factores más decisivos para mantenerla en equilibrio es seguir una alimentación variada y saludable, especialmente rica en probióticos. Esta idea ha vuelto a ponerse de manifiesto en el último Congreso científico de la Sociedad Española de Microbiota, Probióticos Y Prebióticos (SEMiPyP), que se ha celebrado en Málaga, donde expertos de diversas disciplinas han compartido nuevos datos y evidencia científica sobre la relación entre microbiota y salud. El congreso ha tenido, además, un protagonista destacado: el kéfir y sus propiedades.
La microbiota -el conjunto de microorganismos que habita en nuestro intestino- actúa como un auténtico ‘órgano invisible’ que trabaja a diario para nuestro bienestar. Participa en la digestión y la absorción de nutrientes, refuerza las defensas, contribuye a regular el metabolismo y juega un papel cada vez más reconocido en la conexión entre el intestino y el cerebro. En esta línea, el kéfir ha demostrado tener un impacto positivo en la microbiota aportando una alta diversidad de probióticos que contribuyen a equilibrarla de forma natural.

Fuente: Activia / APPLE TREE
Doble fermentación de la leche
El kéfir se obtiene mediante una doble fermentación de la leche gracias a los gránulos de este lácteo, formados por levaduras vivas y bacterias beneficiosas que actúan conjuntamente durante este proceso. Son estas levaduras y bacterias presentes en los gránulos las que desempeñan un papel fundamental a la hora de nutrir y favorecer el equilibrio de la microbiota.
Según los últimos datos de un estudio de mercado de IRI, empresa global de análisis de datos, el consumo del kéfir ha experimentado un crecimiento del 324% desde 2020, alcanzando más de 11,9 millones de consumidores en España en 2024.
Un kéfir de verdad contiene levaduras
Uno de los temas que más interés ha despertado en el congreso es un estudio presentado por investigadores de la Universidad Rovira i Virgili (Tarragona), que pone el foco en el kéfir comercializado en España. Tras analizar distintos productos del mercado, los expertos concluyen que casi el 80% de los productos comercializados como kéfir podrían no cumplir con la definición oficial.
El motivo principal es que muchos de ellos no declaran la presencia de levaduras, un elemento imprescindible según la definición internacional de kéfir establecida por organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Aun así, el término ‘kéfir’ aparece en el envase, lo que puede llevar a confusión al consumidor.
Por ello, los entendidos reclaman un etiquetado más claro y transparente que indique de forma explícita si el producto contiene bacterias y levaduras vivas, y piden avanzar hacia una normativa europea común que proteja al consumidor y garantice que los productos cumplen con lo que prometen. “En muchos casos se utiliza la palabra ‘kéfir’ como reclamo comercial, aunque el etiquetado no siempre refleje la composición necesaria. Si no hay bacterias y levaduras, no es kéfir”, explican las investigadoras Lucía Iglesias-Vázquez y Nadine Khoury, responsables del estudio.




