Redacción Farmacosalud.com
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 de España se plantea prohibir la venta de las bebidas energéticas a menores de 16 años de edad, y ampliar esta prohibición hasta los 18 años en el caso de las bebidas con más de 32mg de cafeína por cada 100ml. Los científicos sostienen que un consumo abusivo de estos refrescos puede causar una serie de perjuicios para la salud, como por ejemplo disfunciones en el patrón del sueño. Desde la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) se valora que la medida del Ministerio va orientada ‘a la prevención y promoción de la salud en un grupo especialmente vulnerable’, como es el de la población pediátrica. Y, si bien ‘un consumo aislado de una cantidad muy pequeña’ de esta clase de productos ‘no tiene por qué producir alteraciones', por el momento 'no se ha determinado una cantidad como límite de seguridad, especialmente en menores’, advierten desde la SEEN.
El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, comenta que el veto a menores de los refrescos energizantes cuenta con un amplio apoyo social, en referencia al barómetro sobre publicidad de alimentos y bebidas energéticas que difundió días atrás la AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición). Según esta encuesta, 9 de cada 10 personas en España estarían de acuerdo con la mencionada prohibición. Bustinduy destaca, asimismo, que en este dato se incluye un apoyo también muy alto de los jóvenes, dado que un 88,3% de los encuestados de entre 18 y 35 años apoyan prohibir estas bebidas. Unos productos que reciben también la denominación de vigorizantes.

Un grupo de adolescentes
Autor/a: VitalikRadko
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Azúcares, cafeína, taurina…
‘Las bebidas energéticas contienen azúcares, cafeína, taurina y distintas combinaciones de vitaminas y/o minerales. Pese a su denominación como reclamo publicitario, no proporcionan ningún tipo de energía más allá de las calorías aportadas por la elevada cantidad de azúcares que contienen. No han demostrado mejorar el rendimiento ni aportar beneficios nutricionales cuando se realiza una alimentación saludable. No son energéticas, son bebidas estimulantes azucaradas’, sostienen las mismas fuentes de la SEEN.
Es más -indican los endocrinólogos-, ‘desde el punto de vista metabólico, el exceso de azúcares se asocia a ganancia de peso y a alteraciones del metabolismo de los lípidos e hidratos de carbono, incluyendo aumento de triglicéridos y colesterol y un mayor riesgo de diabetes. En cuanto a la cafeína, su consumo excesivo puede producir taquicardias, arritmias o empeoramiento de trastornos cardiacos previos. Asimismo, el aporte elevado de cafeína y otras sustancias estimulantes puede generar alteraciones del patrón del sueño, aumento de fatiga pese a su denominación, y favorecer la adicción psicológica’.
Los riesgos de mezclar refrescos vigorizantes y alcohol
‘En determinados contextos, el consumo continuado o en grandes cantidades’ de refrescos vigorizantes ‘puede asociarse a alteraciones en la salud mental y, en casos seleccionados, a una descompensación de trastornos psiquiátricos en personas predispuestas. También debe extremarse la precaución en personas con enfermedades neurológicas como la epilepsia, así como en pacientes con patologías cardiológicas, metabólicas o psiquiátricas’, apuntan desde la SEEN. En el caso concreto de los menores de edad, ‘además del carácter potencialmente adictivo de la cafeína, influyen la baja percepción del riesgo y la posibilidad de un mayor efecto acumulado a lo largo del tiempo al iniciarse antes su consumo’, agrega la organización científica.
De acuerdo con el estudio de la AESAN, el 25% de los encuestados consumen refrescos energéticos, haciéndolo dos veces por semana de media. Por otra parte, casi la mitad (el 49%) de quienes toman estas bebidas ingieren al menos una unidad al día, mientras que el 47% las mezclan regularmente con alcohol.

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En adultos sanos -dictaminan desde la SEEN-, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ‘establece como límite general de seguridad para la cafeína 400 mg/día o 3 mg/kg de peso y día. No obstante, este dato no debe interpretarse como una recomendación de consumo de bebidas energéticas, cuyo uso continuado y en grandes cantidades puede ser dañino’. Por si todo esto fuera poco -aseguran los facultativos-, ‘la combinación de bebidas energéticas con alcohol añade un riesgo adicional, ya que puede asociarse a mayor intoxicación etílica, disminución de la percepción de embriaguez, mayor estimulación y aumento del deseo de consumo, lo que incrementa la probabilidad de conductas de riesgo y dependencia alcohólica’.
Por todo ello, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición ‘desaconseja el consumo de bebidas energéticas y considera que las medidas dirigidas a limitar su acceso en menores se enmarcan en una estrategia de protección de la salud pública. La prevención, la educación nutricional y la promoción de hábitos saludables deben seguir siendo pilares fundamentales para reducir su ingesta y evitar sus posibles consecuencias a medio y largo plazo’.
La nueva regulación proyectada se sumará a la prohibición de la venta de bebidas energéticas en los centros escolares de todo el territorio español que impulsó el Ministerio que dirige el ministro Bustinduy el año pasado, con la aprobación del Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles.




