Redacción Farmacosalud.com
Tras unos meses sin prácticamente pacientes pediátricos con bronquiolitis, laringitis, neumonías y procesos catarrales banales con congestión nasal y tos, en estas últimas semanas están llegando casos de estas patologías a las consultas médicas. Y lo hacen, como quien dice, ‘fuera de temporada’, ya que los patógenos que causan dichas enfermedades respiratorias suelen manifestarse en otoño-invierno. De hecho, este año incluso la gripe ha desaparecido como por arte de magia. El patrón común de esta especie de rebrote inesperado es que no hay ninguna afección que predomine por encima de las otras -se registran unos pocos casos de cada una-, y que los pacientes suelen ser niños con edades por debajo de los 3-4 años.

Dra. Teresa Cenarro
Fuente: Dra. Cenarro
“Son patologías que se están manifestando fuera de temporada porque lo habitual es que estas enfermedades que estamos atendiendo ahora las veamos entre septiembre-diciembre… no son para nada propias de los meses en que nos encontramos, casi ya en verano. No se registran muchos casos de cada patología, pero sí que hay unos poquitos casos de cada virus respiratorio. Es una situación curiosa”, afirma la Dra. Teresa Cenarro, vicepresidenta segunda de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).
En general, los casos que se están atendiendo no son graves, si bien es cierto que las bronquiolitis -por poner un ejemplo de patología respiratoria- en niños prematuros y en lactantes de pocos meses de edad pueden causar muchos más problemas que en pacientes pediátricos más mayores.
La aparición del rebrote se explicaría por la suma de varios factores
A juicio de la Dra. Cenarro, el origen del actual rebrote de patologías respiratorias sería multifactorial:
• Cumplimiento de la teoría de la ‘ecología vírica’. En cumplimiento de dicha teoría, hasta ahora el coronavirus SARS-CoV-2 (causante del COVID-19) muy probablemente había ‘desplazado’ al resto de patógenos. No obstante, la vacunación frente al COVID-19 ha restado fuerza al SARS-CoV-2, y ello puede haber abierto las puertas a los otros microorganismos para que reinicien su actividad.
De acuerdo con el concepto de ‘ecología vírica’, cuando un virus tan potente como el SARS-CoV-2 circula, impide la circulación de los demás agentes virales. De hecho, “cuando ha bajado la incidencia acumulada del coronavirus, han empezado a reaparecer estas otras patologías, que parecían estar escondidas esperando a tener la oportunidad de volver”, comenta Cenarro. Además -destaca-, han vuelto “sin que ninguna sea la dominante”, ya que en otras épocas del año se producen epidemias (de laringitis, de bronquiolitis, etc) que casi no dejan asomar al resto de enfermedades respiratorias. Sin embargo, esta vez -como se ha apuntado anteriormente- se ven unos pocos casos de cada afección.
• Asistencia de más niños a las guarderías. “Aquí en Aragón, por ejemplo, muchos niños no han estado asistiendo a guarderías durante todo el curso escolar porque los progenitores se han organizado de otras maneras a causa de la pandemia. Pero después de Semana Santa ha aumentado mucho el número de niños escolarizados en esos centros; eso comporta que en cada clase haya más alumnos, y ello ha acabado coincidiendo con el rebrote. Lo que los padres nos están diciendo ahora, a las puertas del verano, es lo que suelen decir cada septiembre-octubre: ‘desde que el niño está en la guardería no suelta los mocos, la tos…’”
• Cese del estado de alarma y posible relajación del confinamiento y de la distancia social debido al éxito de la vacunación antiCOVID. Esta conjunción de factores podría constituir otro de los motivos, pero con matices. En este sentido, la Dra. Cenarro recuerda que en los meses de mayo-junio la mayoría de las actividades se realizan al aire libre, y de todos es sabido que la posibilidad de contagio por SARS-CoV-2 disminuye mucho fuera de los espacios cerrados o con escasa ventilación.

Autor/a: Dan Dvorscak
Fuente: Flickr / Creative Commons
Además, “muchas personas han interiorizado” las medidas anticontagio por COVID-19 y prefieren hacer su vida social en exteriores, como pueden ser las terrazas de los bares y restaurantes, apunta la vicepresidenta segunda de la AEPap. Y, aunque la denominada ‘fatiga pandémica’ haya podido influir en un cierto relajamiento de la distancia social, no es menos cierto que los casos de fiestas y encuentros ilegales son muy excepcionales, entre otros motivos porque “la población es, en general, muy responsable”, de ahí que “un porcentaje muy importante de personas siga cumpliendo las medidas anti-COVID”, indica.
Para la Dra. Cenarro, “es de esperar que con la llegada del buen tiempo, la realización de actividades al aire libre y con lo poco que queda del curso escolar, los virus respiratorios sigan circulando, pero poquito… no espero grandes epidemias de estos procesos respiratorios en los próximos días o semanas”.