Redacción Farmacosalud.com
Investigadores del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB) y del Centro de Oftalmología Barraquer (COB), liderado por el Profesor Rafael I. Barraquer, han creado un dispositivo médico que, en principio, sería capaz de proporcionar alivio prolongado a las personas que padecen sequedad ocular. La nueva solución, pensada para envase monodosis y de aplicación diaria, suministra lágrimas artificiales de manera sostenida. El dispositivo, que se coloca el propio paciente, se ubica “en la parte inferior del párpado, siendo imperceptible desde fuera”, asegura a www.farmacosalud.com la Dra. Anna Roig, científica del ICMAB-CSIC e investigadora principal del proyecto.

Dra. Anna Roig
Fuente: Dra. Roig / ICMAB
En la actualidad, la mayoría de tratamientos para la sequedad ocular se basan en el uso repetido de lágrimas artificiales, que sólo ofrecen un alivio temporal. La herramienta diseñada por el equipo del ICMAB, en cambio, permite liberar lágrimas artificiales de forma continuada, ofreciendo más comodidad y eficacia. Los datos actuales indican que el alivio que se logra con la innovadora solución se prolonga “al menos durante un periodo de ocho horas”, afirma Roig. Además, las primeras pruebas con voluntarios sanos han demostrado que este dispositivo es seguro, cómodo y fácil de usar.
Apoyo de la Fundación ‘la Caixa’ en el marco de CaixaImpulse 2025
La tecnología asociada a la nueva solución ya está protegida por patente en Europa. La experta cree que el dispositivo podría “estar disponible en el mercado antes de cinco años”.
El invento impulsado por la propia Dra. Roig y el investigador del ICMAB Thomas Meslier cuenta con el apoyo de la Fundación ‘la Caixa’ en el marco de la convocatoria CaixaImpulse 2025, ayuda que, lógicamente, permitirá avanzar hacia la validación clínica y la futura comercialización de la herramienta creada. "El apoyo de CaixaImpulse nos permitirá avanzar en aspectos clave como la validación del dispositivo, los requisitos regulatorios, la producción y la comercialización, con el objetivo final de mejorar la calidad de vida de los pacientes", remarca la Dra. Roig mediante un comunicado.
La Fundación ‘la Caixa’ ampara este año 31 proyectos biomédicos de entre las 428 propuestas presentadas en CaixaImpulse, con una inversión total de 3,8 millones de euros. El objetivo del programa es acelerar la llegada de soluciones innovadoras en salud al mercado y facilitar que puedan beneficiar a los pacientes que más lo necesitan.
“Nuestro dispositivo podría ser de especial interés para personas con síndrome de Sjögren”
El proyecto del ICMAB-CSIC, puesto en práctica en régimen de co-desarrollo con el Centro de Oftalmología Barraquer, aborda un problema muy extendido como es la sequedad ocular, que afecta a una gran parte de la población mundial, especialmente mujeres mayores de 50 años y personas con síndrome de Sjögren. El síndrome de Sjögren (SS) es una enfermedad autoinmune multisistémica en la que se produce una infiltración linfocítica progresiva de las glándulas exocrinas del organismo, lo que causa una disminución de las secreciones debido a una atrofia y sustitución del tejido glandular por adipocitos. El SS se caracteriza fundamentalmente por la manifestación de sequedad ocular (xeroftalmia) y bucal (xerostomía).

Autor/a: fizkes
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La nueva herramienta estaría indicada para todo tipo de pacientes de ojo seco y sin otra patología ocular diagnosticada, si bien “en estos momentos no estamos seguros de si también será compatible con los usuarios de lentes de contacto. Nuestro dispositivo podría ser de especial interés para personas afectadas por el síndrome de Sjögren, quienes necesitan lubricar el ojo con colirio constantemente”, detalla Roig.
Más de un 30% de la población mundial padece ojo seco. La afección aparece cuando los órganos oculares no producen suficientes lágrimas o cuando las lágrimas se evaporan demasiado rápido, lo que comporta que los ojos queden irritados. Todo ello, a largo plazo, “puede provocar daños en la córnea. Los afectados suelen ser personas mayores de 50 años, con un 70% de mayor prevalencia en mujeres”, explica la investigadora.




