
Manuel Lozano Leyva
Fuente: RBA
Manuel Lozano Leyva, autor del libro ‘El sexto elemento’ (RBA): Manuel Lozano Leyva es físico nuclear, divulgador y escritor. Ha sido catedrático en la Facultad de Física de la Universidad de Sevilla y profesor emérito, y actualmente es investigador honorario. Fue impulsor y primer director del Centro Nacional de Aceleradores y ocupó los cargos de vicerrector de Investigación y director del Departamento de Física Atómica y Nuclear de la Universidad de Sevilla. Autor de una amplia obra, ha publicado diversos libros de divulgación, novelas y ensayos.
Redacción Farmacosalud.com
Ni cielo, ni infierno, ni purgatorio. Ni reencarnación, ni pasaporte para la entrada en la nada. Desde una perspectiva puramente científica, y con un enfoque existencial más que plausible, la muerte es la primera etapa de un viaje que llevará nuestros átomos hasta los confines del universo para nutrir la composición de una estrella de nueva formación y sus planetas. Pero no viajaremos solos, estaremos acompañados por los átomos de carbono, un elemento químico absolutamente vital para la creación de vida, aunque también elemental para el tránsito hacia la eternidad interestelar. El libro ‘El sexto elemento’, escrito por Manuel Lozano Leyva, explora todas las dimensiones del carbono como agente químico mediante una entretenida mezcla de géneros que van desde la narrativa histórica sobre la Revolución Industrial y la minería, hasta la exposición de argumentos científicos sobre física nuclear y química, pasando por la ofrenda de citas poéticas y reflexiones filosóficas sobre el lugar del ser humano en el cosmos.
¿Carbono el guapo, carbón el feo?
De entrada, cabe decir que se habla del sexto elemento porque es el lugar que el carbono ocupa en la Tabla de Mendeléyev de los elementos, es decir, que su núcleo atómico tiene seis protones y su nube electrónica seis electrones. Con respecto a la relación que pueda haber entre el carbono y el archiconocido carbón, Lozano Leyva detalla que el primero “dispone sus átomos de distinta manera en lo que se llaman formas alotrópicas: grafito, diamante, grafeno, etc.”, mientras que “el carbón es amorfo, es decir, los átomos de carbono están a distancias aleatorias entre sí”.

Fuente: RBA
Cierto es que el carbono es un elemento químico que se erige como pilar básico de la química orgánica y que, además, figura como el segundo elemento más abundante en el cuerpo humano en masa (aproximadamente el 18,5%) después del oxígeno. Pero también es verdad que la apuesta de la gobernanza mundial es tender hacia la descarbonización, práctica que consiste en la reducción progresiva de las emisiones de carbono a la atmósfera. Este proceso pretende disminuir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) principalmente, ya que la denominada huella de carbono o suma de los gases de efecto invernadero provoca el calentamiento global del planeta. Este fenómeno, a su vez, da lugar al cambio climático, que, potenciado por la quema masiva de combustibles fósiles (por ejemplo el petróleo), favorece la aparición de fenómenos meteorológicos extremos, con todos los perjuicios que ello conlleva para el conjunto de los seres vivos.
Según el portal Energía y Sociedad, los gases de efecto invernadero (GEI por sus iniciales) ‘no son necesariamente negativos, algunos de ellos son necesarios, como el CO2. El problema aparece cuando son demasiados y se acumulan en la atmósfera’. Los GEI ‘no paran de aumentar y, por tanto, la temperatura no para de crecer’, un nefasto proceso que, tal y como ya se ha apuntado, sirve de alimento al cambio climático.
Una mala prensa realmente injusta
Por todo ello, el autor de ‘El sexto elemento’ considera que el hecho de que el protagonista de su obra no tenga muy buena prensa es un enfoque muy injusto, por cuanto que es el propio ser humano el que, con su voluntad de descarbonizar, lo único que pretende es intentar solucionar el problema que él mismo ha creado: “al protagonista de mi obra le debemos no sólo la vida, sino también en gran medida nuestra evolución como civilización. Lo que estamos haciendo mal es aprovechar desmedidamente la combustión del carbón exhalando a la atmósfera ingentes cantidades de dióxido de carbono”.
Sea como fuere, parece que el futuro del carbón como recurso energético es tan oscuro como el color negruzco que caracteriza su composición. “Aunque en China, e inesperadamente en países tan ecologistas como Alemania, haya resurgido el consumo de carbón como fuente de energía, sobre todo en la generación eléctrica, creo que las energías renovables* respaldadas por la nuclear harán desaparecer el uso del carbón e incluso los usos de los otros dos combustibles tradicionales: el gas y el petróleo”, señala Lozano Leyva.
*Nota del redactor. Energías renovables: energías obtenidas de fuentes naturales virtualmente inagotables (eólica, geotérmica, solar, etc.)
El carbono y la Sábana Santa, religiosamente entrelazados
El libro escrito por este físico nuclear incluye episodios científicos curiosos, como la datación por carbono-14 del Santo Sudario de Turín (Italia), o Sábana Santa. Este sudario se compone de una tela de lino que muestra un rostro que podría corresponder al de Jesucristo una vez fallecido, tras su crucifixión. La datación de la Sábana Santa, proceso dirigido en su momento por la Iglesia Católica, se realizó hace ya algunas décadas y el resultado obtenido en los “tres centros nucleares” en los que se practicaron las pruebas “coincidieron en sus resultados: la fecharon en torno a 13 siglos después de que se utilizara,” es decir, mucho después de la época en que vivó Cristo, comenta Lozano Leyva.
El sudario, pues, fue fechado “más o menos en la época en que apareció en Turín. El método hoy en día es mucho más preciso y exacto, pero no ha hecho falta reproducir el proceso porque todos los científicos y la propia Iglesia están de acuerdo en que los datos de Oxford, Zürich y Tucson -localizaciones de los centros en los que se practicó la datación- son inapelables”, afirma el escritor.

Fotografía de la Sábana Santa
Autoría y fuente: Desconocido - Shroud of Turin
Difusión: Wikipedia
El fechado por radiocarbono es un método de datación radiométrica que utiliza el isótopo radioactivo carbono-14 (14C) para determinar la edad de materiales que contienen carbono. De hecho, según detalla el Centro Nacional de Aceleradores, se pueden estudiar 'muestras de interés arqueológico, artístico, histórico, etc., mediante la medida de su contenido en 14C', que es un radioisótopo que se produce en la naturaleza y que resulta ser un isótopo del carbono, por lo que tiene su mismo comportamiento químico.
¿Hay vida extraterrestre?
En ‘El sexto elemento’ se aborda también la detección de aminoácidos cósmicos en meteoritos. “Los aminoácidos son, digamos, los ladrillos de las moléculas esenciales de la vida. Las proteínas. En la Tierra hemos detectado 20. Nuestra flora, fauna y microorganismos no necesitan más. En el espacio interestelar hemos detectado más de 100. ¿Significa esto que la variedad de vida ahí fuera es inmensa? Es una buena suposición, pero por ahora sabemos que no está confirmada", sostiene Lozano Leyva.
"En las próximas décadas, al ritmo en el que estamos descubriendo exoplanetas en zonas habitables, es muy posible que se confirmen en ellos biomarcadores indiscutibles de la presencia de vida. Puede ser un simple musgo, animales descomunales e incluso civilizaciones tecnológicas como la nuestra. Será posiblemente el descubrimiento más importante del siglo XXI”, declara a continuación.
Por ahora se desconoce si hay vida allá arriba, en la inmensidad sideral. Pero lo que sí se sabe -argumenta el autor del libro- es que en el espacio exterior hay restos de vidas pasadas: “cuando morimos, nuestros átomos, todos, además de los de carbono, acabarán antes o después en el vacío interestelar hasta que la nube que los transporta, resto de una estrella muerta que arrastrará la mayor parte de sus planetas, colapse y renazca como una nueva estrella. En ella y en sus planetas terminarán nuestros átomos, por mucho que se hayan dispersado”.

Autor/a: Shad.off
Fuente: depositphotos.com




