Redacción Farmacosalud.com
Las condiciones meteorológicas registradas en los primeros meses del año están marcando el inicio de la temporada de alergias al polen. Durante este periodo, la evolución de la polinización ha estado influida por las abundantes lluvias del invierno y el comportamiento de las temperaturas, factores que están condicionando la liberación de polen de diferentes especies. En este sentido, las precipitaciones registradas en las últimas semanas han provocado en algunos momentos el denominado ‘efecto lavado’, que reduce temporalmente la presencia de polen en el aire. Sin embargo, estas lluvias también han favorecido el crecimiento de la vegetación y el desarrollo de las plantas, lo que se traduce, en general, en una primavera con niveles altos de pólenes.
Aunque las gramíneas son las responsables de la mayor parte de las alergias respiratorias en España, no son el único tipo de polen que influye en la intensidad de los síntomas. La presencia y relevancia de otros pólenes varía según la vegetación predominante en cada región.

La SEAIC ha presentado las previsiones de alergias para esta primavera
Fuente: SEAIC / Alabra
Cupresáceas, urticáceas…
Así, las cupresáceas, como el ciprés, tienen una gran incidencia en zonas como Granada o el eje Lérida-Córdoba y Tarragona-Sevilla; el plátano de sombra provoca picos importantes en ciudades como Barcelona, Madrid, Valencia, Girona o Talavera de la Reina, mientras que el olivo alcanza concentraciones muy elevadas en provincias del sur como Jaén, Córdoba, Granada, Sevilla, Cádiz, Ciudad Real o Badajoz.
A ellos se suman otros pólenes con impacto en determinadas áreas, como las urticáceas, frecuentes en zonas mediterráneas y húmedas como Vigo, Granada, Tarragona o Girona, o la salsola, característica de regiones más secas como Lérida, Murcia-Elche, Zaragoza o Almería.
Para elaborar las previsiones de índices polínicos de esta primavera, el Comité de Aerobiología Clínica de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) ha analizado las variables meteorológicas -temperatura, precipitaciones y humedad- proporcionadas por la Agencia Estatal de Meteorología, junto con los registros históricos de polen de gramíneas recogidos por las estaciones de la Red de Captadores de la SEAIC. Este análisis permite estimar cómo se comportará dicha estación en las distintas áreas geográficas.
Previsión por zonas geográficas
Esta primavera se espera que los niveles de gramíneas presenten diferencias significativas según la región. En el centro peninsular, se prevén niveles moderados a intensos en Castilla y León, Castilla-La Mancha y Madrid, con picos especialmente elevados en Toledo y Madrid, donde podrían alcanzarse concentraciones de hasta 6.000 granos por metro cúbico de aire.
En el sur peninsular, los niveles serán leves en Almería y Málaga, mientras que se situarán en valores moderados en Córdoba, Granada, Huelva y Cádiz. Las concentraciones más altas se registrarán en Badajoz y Cáceres, con valores estimados entre 10.000 y 12.000 granos/m³, así como en Sevilla, donde podrían alcanzar entre 6.000 y 8.000 granos/m³, y en Jaén, también con previsión de niveles intensos.
Por su parte, en Canarias se esperan niveles muy bajos, con concentraciones aproximadas de entre 250 y 500 granos/m³ en Tenerife y Las Palmas. En Galicia, los niveles oscilarán entre leves y moderados, especialmente en Ourense y Lugo.
En el norte peninsular -Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra y Aragón- se prevén niveles leves, con concentraciones estimadas entre 1.500 y 2.000 granos/m³. Finalmente, en el litoral mediterráneo, que incluye Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia, se esperan niveles leves de polen durante este periodo.

Fuente: SEAIC / Alabra
Alergia al polen: los síntomas son cada vez más intensos y duraderos
El cambio climático y la contaminación están transformando el patrón tradicional de las alergias al polen. Las temporadas de polinización ya no se limitan a la primavera: comienzan antes y se prolongan durante más meses debido al aumento de las temperaturas y a los cambios en los patrones meteorológicos, que adelantan la floración y prolongan la producción de polen.
Diversos estudios estiman que la temporada de polen podría alargarse cerca de un 19%, mientras que su concentración anual podría aumentar entre un 16% y un 40%. A este escenario se suma la contaminación del aire, que no solo irrita las vías respiratorias, sino que también interactúa con los granos polínicos y potencia su capacidad para desencadenar reacciones alérgicas. Además, los contaminantes ambientales dañan las barreras cutáneo-mucosas, especialmente la mucosa respiratoria, favoreciendo la liberación de señales inflamatorias que amplifican la respuesta inmunitaria de tipo alérgico.
En este contexto, el Dr. Pedro Ojeda, alergólogo y coordinador de la Comisión de Comunicación de SEAIC, advierte que “nos encontramos ante la “tormenta perfecta” para que cada vez más personas padezcan alergias respiratorias de cualquier índole y alergia al polen en particular: por un lado, la mayor duración e intensidad de la exposición a pólenes aumenta la oferta alergénica al sistema inmunitario; por otro lado, los contaminantes ambientales actúan como disruptores de las barreras cutáneo-mucosas”.

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“En consecuencia -agrega-, el epitelio se vuelve más permeable al paso de alérgenos y, además, genera señales de alarma, las denominadas alarminas, que, en personas con una predisposición alérgica, van a estimular la respuesta inmunológica de tipo T2. Este tipo de respuesta favorece la sensibilización y la generación de reacciones de tipo alérgico. El resultado de todo ello es un aumento del número de personas que se hacen alérgicas y una respuesta inflamatoria alérgica más intensa y continuada en aquellas que ya están sensibilizadas a los alérgenos ambientales1”.
Reivindicando el papel de los alergólogos
Las enfermedades alérgicas continúan en aumento y cada vez son más las personas que padecen rinitis alérgica, asma u otras patologías relacionadas con el polen. Este crecimiento está asociado tanto a una mayor exposición a alérgenos como a la influencia de factores ambientales, lo que refuerza la necesidad de abordar estas enfermedades desde el ámbito sanitario con un enfoque especializado. En este contexto, los expertos destacan el papel clave del alergólogo, responsable de identificar los alérgenos que afectan a cada paciente, establecer un diagnóstico preciso y definir el tratamiento más adecuado, además de proporcionar al afectado estrategias para prevenir la progresión de la marcha alérgica.
Tal y como explica el Prof. Ignacio Dávila, presidente de SEAIC, "el alergólogo es el especialista que diagnostica y trata las enfermedades alérgicas a lo largo de toda la vida, desde el nacimiento hasta la senectud, lo que mejora notablemente el diagnóstico y el seguimiento del paciente, al tiempo que facilita la adaptación terapéutica a las características del paciente". Además, es importante insistir en la necesidad de una formación adecuada de los estudiantes de Medicina, introduciendo progresivamente la asignatura de Alergología en las facultades de Medicina españolas.
Al mismo tiempo, el aumento de la prevalencia de estas afecciones y la creciente complejidad de muchos casos —como la polisensibilización, es decir, la alergia simultánea a varios alérgenos— hacen cada vez más necesario reforzar la Alergología dentro del Sistema Nacional de Salud. En este sentido, desde la SEAIC insisten en la importancia de impulsar la formación en esta especialidad y aumentar el número de alergólogos para garantizar que todos los pacientes puedan acceder a una atención especializada, basada en un diagnóstico preciso y en tratamientos cada vez más personalizados.
Referencias
1. AKDIS, Cezmi A. The epithelial barrier hypothesis proposes a comprehensive understanding of the origins of allergic and other chronic noncommunicable diseases. Journal of Allergy and Clinical Immunology, 2022, vol. 149, no 1, p. 41-44




