
Dr. Pedro Clarós
Fuente: RBA
Dr. Pedro Clarós, autor del libro ‘Luces y sombras de la solidaridad’ (RBA): Pedro Clarós es doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona, especialista en Otorrinolaringología y Cirugía Plástica Facial, doctor en Farmacia por la Universidad de Barcelona, doctor en Neurociencia Básica y Aplicada por la Universidad Camilo José Cela, doctor en Humanidades por la Universidad Internacional de Cataluña y doctor en Derecho Internacional por la Universidad Abad Oliba. También es codirector de la Clínica Clarós de Otorrinolaringología en Barcelona y creador de la Fundación Clarós, que actualmente preside. En 2021 publicó el ensayo ‘Voces líricas: la influencia de las hormonas en la voz operística’, y en 2022 su primera novela, ‘La dama de Panamá’, basada en hechos reales.
Redacción Farmacosalud.com
En el presente artículo, el Dr. Pedro Clarós pone sobre el tapete varias cuestiones que pueden enorgullecer a los voluntarios que destinan parte de su vida a ayudar altruistamente al prójimo, pero también expone otros asuntos que pueden escocer por la sinceridad con que se analizan determinadas prácticas asociadas a entidades supuestamente benefactoras. Luces y sombras, la cara y la cruz, el día y la noche, el yin y el yang… ¿el buenismo y el… ‘malismo’? La dualidad elevada a la máxima potencia en el conocido como Tercer Sector, un movimiento constituido por organizaciones no gubernamentales (ONG), fundaciones y asociaciones sin ánimo de lucro cuya existencia viene determinada por una intencionalidad intrínseca y firmemente humanitaria.
Clarós, autor del libro ‘Luces y sombras de la solidaridad’, escribe: «Los hechos que ocurren en las ONG y fundaciones tienen mucha importancia para potenciar su credibilidad. Por fortuna, la mayoría de ellas actúa de buena voluntad y son muy fieles a sus principios constitucionales. Sin embargo, algunas -pocas- no lo son. Que cometan infracciones o sean poco transparentes en su funcionamiento salpica negativamente a todas las demás que, aun actuando de buena voluntad, se ven afectadas indirectamente de forma nefasta».
Impulsor de más de 122 misiones
El Dr. Clarós creó la Fundación que lleva su nombre en el año 2000 para ofrecer ayuda humanitaria a países emergentes. Hoy en día, esta entidad cuenta con más de 122 misiones y tiene diseñadas varias líneas de actuación en las múltiples actividades desarrolladas en esas zonas del planeta: una de las acciones se centra en practicar cirugías a aquellos pacientes con malformaciones faciales (labio leporino, fisura palatina, tumoraciones faciales etc.); otra es adaptar gratuitamente audífonos nuevos a pacientes con sordera no quirúrgica, y una tercera es la de formar al personal médico local y ofrecer a los facultativos una plataforma de actuación médica inmediata con la que poder consultar los casos de patologías y enfermedades de cara, cabeza y cuello de forma rápida, y asesorados por un profesional experto.
“También concedemos becas para educación posuniversitaria de la especialidad de otorrinolaringología y maxilofacial en nuestro centro para estos médicos, que después regresarán a su país y continuarán nuestras enseñanzas”, expone el galeno y escritor.

Fuente: RBA
“Cuanto más grande y compleja es una institución, más posibilidad hay de irregularidades”
Jugando con el título de su libro, Clarós escoge como luz asociada a la solidaridad “la honestidad y la transparencia”, mientras que como sombra piensa en “la corrupción y las malas gestiones de las ONGs y Fundaciones”.
La historia de la solidaridad estructurada empezó cogiendo forma siglos atrás con los colectivos que, amparados por las órdenes religiosas, ayudaban o socorrían al prójimo. En la actualidad, el concepto de solidaridad se ha expandido con la irrupción de las ONGs y otro tipo de entidades seculares de corte benefactor. “Sin lugar a dudas, las instituciones religiosas fueron las primeras en ayudar, y mucho que lo hicieron… luego llegaron algunas estatales, otras internacionales, y también las privadas. Pero, cuanto más grande y compleja es una institución, más posibilidad hay de que se produzcan irregularidades y menos recursos lleguen a los necesitados. Los sueldos, los gastos no justificados, los trámites extraños…”, advierte el otorrinolaringólogo.
“Los actos para ayudar a los demás son un hecho muy común y me parece muy bien que existan. Es necesario y nos hacen sentir muy bien. Pero una cosa es ir un día a servir la comida a un albergue durante unas horas y después regresar a nuestra cómoda casa, y la otra es dedicar todo el tiempo que se estipule necesario en una misión en un país pobre, con pocas comodidades y con poco lujo”, subraya.
“En nuestro caso no hemos tenido nunca ninguna ayuda estatal”
En el libro se indica que, según la ONU (Naciones Unidas), una ONG se forma a partir de «cualquier grupo de ciudadanos voluntarios que, sin ánimo de lucro, se unen en una tarea de naturaleza altruista y dirigida por personas con un interés común». También se apunta que, por «actuar de forma independiente y ajena al poder público», a estas entidades se las categoriza como organizaciones no gubernamentales. De todos modos, es bien conocido que numerosas ONG acceden a subvenciones y ayudas de las Administraciones públicas para poder poner en marcha y posteriormente mantener sus actividades, siendo este tipo de financiación un recurso que, por ahora, resulta extraño a ojos de la Fundación Clarós: “por desgracia, en nuestro caso no hemos tenido nunca ninguna ayuda estatal. Lo hemos intentado, pero siempre faltaba algo que nunca llegaba. Da la sensación de que es posible, pero inalcanzable”, desvela el Dr. Clarós.
“Indudablemente que no puedes pasar todo el día mendigando, así que, desde un principio, entendimos que teníamos que buscarnos la vida, o, mejor dicho, la propia financiación… y es por ello que siempre estamos organizando conciertos y otros eventos que nos aporten medios económicos para poder llevar a cabo nuestras misiones”, agrega.
“Hay demasiadas ONG”
Según se lee en ‘Luces y sombras de la solidaridad’, «se estima que en el mundo hay unos 10 millones de ONG, y solo en España se calculan unas cien mil entre las que están registradas por el Ministerio del Interior, el patronato de fundaciones y los registros autonómicos. Estos datos indicarían que muchos países han delegado en ellas, conscientemente o de facto, trabajos y actuaciones sociales básicas para su normal funcionamiento».
“En mi opinión, hay demasiadas ONG. Es una barbaridad las que se llegan a crear cada año. Hay poco control de las Fundaciones, de tal modo que incluso se desconoce lo que hacen algunas de ellas. Nuestro patronato es muy exigente y nunca aprobaría unas cuentas que no fuesen muy transparentes. No tenemos salarios ni gastos que no correspondan. Una cosa es crear una fundación, y la otra es cumplir con las obligaciones que conlleva. Seguro que con muchas menos, y funcionando correctamente, se conseguirían mejores resultados”, expone el autor del manual.
‘Luces y sombras de la solidaridad’ ofrece una perspectiva diferente de la solidaridad, sin buenismo. Preguntado por el significado de 'buenismo' y por la estrategia seguida para poder alejarse de la conducta buenista, Clarós señala que esta es “una pregunta capciosa, pero la contestaré definiendo lo que se entiende por ‘buenismo’ en el sentido que lo hace la RAE*: ‘aquella actitud de quien, ante los conflictos, rebaja su gravedad, cede con benevolencia o actúa con excesiva tolerancia’. Nuestro libro deja muy claro lo que está pasando en el mundo de la solidaridad, de una manera muy clara y cierta. No criticamos a nadie, pero no callamos nada de lo que está escrito y demostrado”.
*RAE: diccionario de la Real Academia Española de la lengua

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Ni cooperantes ‘buenos’ ni cooperantes ‘malos’, sino todo lo contrario
En el manual firmado por el Dr. Clarós se explican numerosas anécdotas, como las explicitadas en el capítulo «Hacia una ONG honesta». “Hay algunas muy interesantes, que son las que se refieren al triángulo del fraude, de Donald Cressey, quien dice que para que se produzca el fraude tiene que haber tres cosas: una motivación / una oportunidad / y una racionalización o ver normal el cometer el delito. De otro modo se podría decir que, si no hay honestidad, vale el refrán ‘en arca abierta, el justo, peca’. Lean lo que me ocurrió con un pequeño truhan en Kinsasa (República Democrática del Congo), que estafó a sus compañeros y le puse, en su pecado, la penitencia”.
¿Así pues, y más allá de ciertos comportamientos poco convincentes justificados en nombre de una solidaridad mal calibrada… hay cooperantes ‘buenos’ y cooperantes ‘malos’? ¿O sólo por el hecho de ser cooperantes (ayudar al prójimo por altruismo, no por dinero), este tipo de voluntarios ya deberían recibir el aplauso del resto de la población, sin más? “Definitivamente, NO -responde el facultativo-. La frase de que todos son buenos o todos son malos, no me convence. Tampoco los que quieren ser cooperantes. No basta con querer ayudar, hay que hacerlo en el sentido correcto y eficaz”.
Tampoco hay que confundir solidaridad con caridad. Más que todo, porque la solidaridad es el apoyo mutuo que, enmarcado en el concepto de justicia social, va destinado a mejorar una situación entre iguales. En cambio, “la caridad suele ser el gesto de un superior a un inferior. Es muy diferente. La primera se entiende en sentido horizontal, y la segunda en sentido vertical. Yo no quiero caridad, pero sí solidaridad. El que da es más afortunado que el que recibe”, sentencia Clarós.




