Redacción Farmacosalud.com
Un estudio revela que la retinopatía diabética presenta signos claros de inflamación y daño vascular desde sus fases más tempranas, incluso antes de que aparezcan complicaciones visibles en el ojo. Las moléculas-biomarcadores que sirven de base para la detección de la enfermedad se han encontrado en el humor acuoso, un líquido transparente situado en la parte anterior del ojo. El humor acuoso puede obtenerse de forma segura durante cirugías habituales, como la operación de cataratas o de glaucoma. De todos modos, cabe destacar que hay un método no invasivo, como es la recolección de lágrimas, que también da pistas sobre la posibilidad de que se esté ante una retinopatía diabética en fases muy iniciales de la afección, según comenta la Dra. Maria Dolores Pinazo Durán, catedrática de Oftalmología de la Universidad de Valencia.
“El humor acuoso se obtiene de forma segura en el acto quirúrgico de patologías del segmento anterior, las más frecuentes las cataratas y el glaucoma. Hay que tener en cuenta que este fluido tiene una composición muy particular, por lo que sirve para análisis microbiológicos (por ejemplo en uveítis infecciosa), y también para estudios de investigación, como el nuestro. No obstante, no se debe obtener de pacientes sanos, a menos que sea la única opción para llegar a un diagnóstico de precisión. Nuestro estudio demuestra que las muestras de lágrimas son muy asequibles. Se pueden recolectar en la propia consulta, de forma no invasiva e indolora, por lo que son la elección en muchos casos, incluso en aquellos en los que no se pueden obtener otras muestras oculares -como el humor acuoso o el humor vítreo-, y los resultados son satisfactorios”, detalla la experta.

Miembros del equipo que ha desarrollado el trabajo. La Dra. Pinazo es la segunda por la derecha
Fuente: RICORS-REI
“He de agradecer aquí la colaboración de la investigadora Irene Andrés Blasco (Unidad de Investigación Oftalmológica ‘Santiago Grisolía’/FISABIO y del oftalmólogo Victor Alegre Ituarte, ya que el trabajo de ambos ha sido imprescindible para la materialización de esta publicación”, agrega la Dra. Pinazo, a su vez directora de la Unidad de Investigación en Oftalmología de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana (FISABIO) y miembro de la Red de Enfermedades Inflamatorias (RICORS-REI).
Publicación en ‘International Journal of Molecular Science’
Las Dras. Pinazo y Andrés Blasco y el Dr. Alegre son coautores del nuevo trabajo, que ha sido liderado por científicos de la Unidad ‘Santiago Grisolía’ con el apoyo científico de RICORS-REI. El estudio, publicado en ‘International Journal of Molecular Science’, lleva por título ‘Exploring Molecular Signatures Associated with Inflammation and Angiogenesis in the Aqueous Humor of Patients with Non-Proliferative Diabetic Retinopathy’ (explorando firmas moleculares asociadas con la inflamación y la angiogénesis en el humor acuoso de pacientes con retinopatía diabética no proliferativa).
La retinopatía diabética es una de las principales causas de pérdida de visión en personas con diabetes. Sin embargo, en un futuro cercano, y gracias a la investigación ahora presentada, los profesionales podrían disponer de una nueva vía para proteger la salud visual de las personas con este trastorno metabólico y adelantarse a los problemas mediante la identificación temprana de señales moleculares asociadas a la inflamación y el daño vascular.
Los investigadores han analizado el humor acuoso, un líquido transparente situado en la parte anterior del ojo, y han descubierto que los pacientes con retinopatía diabética en fases iniciales de su evolución presentan mayores niveles de moléculas relacionadas con la inflamación crónica y alteración de los vasos sanguíneos que los diabéticos sin retinopatía y los sujetos controles. Estos cambios moleculares se detectan cuando no hay ningún signo en fondo de ojo, lo que indica que la enfermedad comienza a desarrollarse de forma silenciosa mucho antes de que se manifiesten los cambios retinianos en los estadios más avanzados. Un hallazgo que abre la puerta a que estas moléculas puedan ser usadas como biomarcadores diagnósticos preventivos.
Detección de interleucinas, niveles elevados de VEGF…
“Estos biomarcadores son biomarcadores de inflamación y respuesta inmune. Hemos visto que ya aparecen en fases tempranas de la retinopatía y aumentan en fases más avanzadas. Se sabe que el riesgo de desarrollar la retinopatía o progresar en la misma está en relación directa con la duración de la diabetes y el mal control metabólico, además de con la coexistencia de hipertensión arterial, dislipemia y obesidad”, refiere Pinazo.
Entre los biomarcadores identificados destacan varias interleucinas (IL), como la IL-1β y la IL-6, que son proteínas que actúan como mensajeros del sistema inmunitario y que se asocian a procesos de inflamación crónica. También se han detectado niveles elevados de VEGF (vascular endothelial growth factor o factor de crecimiento del endotelio vascular), una molécula implicada en la angiogénesis, es decir, en la formación anómala de nuevos vasos sanguíneos. Asimismo, se han encontrado agentes de GM-CSF (granulocyte–macrophage colony-stimulating factor, o factor de estimulación de colonias de granulocitos y macrófagos), que estimulan células del sistema inmune, y varias quimiocinas, proteínas que atraen células inflamatorias, como MCP-1 o IP-10.

Imagen de fondo de ojo que muestra la dispersión para la retinopatía diabética
Autor/a de la imagen: National Eye Institute, National Institutes of Health - http://www.nei.nih.gov/photo/eyedis/index.asp
Fuente: Wikipedia
La presencia aumentada de estos mediadores sugiere que, incluso en fases tempranas de la afección, existe una respuesta inflamatoria localizada dentro del órgano ocular. Los resultados del estudio indican que este perfil molecular -denominado firma inflamatoria y angiogénica- podría tener un alto valor como herramienta de diagnóstico precoz y estratificación del riesgo, lo que a su vez permitiría identificar a los pacientes con mayor probabilidad de progresión antes de que aparezcan lesiones visibles en la retina. Además, abre la puerta al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas dirigidas específicamente contra estas moléculas, con el objetivo de frenar el daño vascular y preservar la visión en personas con diabetes.
Hay medicamentos que bloquean a las interleucinas, pero por ahora se usan en otras dolencias
“Ha sido muy satisfactorio para mí -sostiene la Dra. Pinazo- el poder identificar y validar algunos de los biomarcadores de inflamación para la retinopatía diabética, una de las principales causas de discapacidad visual en el mundo. Destacaría las interleucinas 1beta y 6, entre otros. Actualmente existen agentes biológicos frente a la interleucina 1 beta que bloquean su acción, como Anakinra, Canakinumab y Rilonacept, y frente a la interleucina 6, que actúan también bloqueando su acción, en este caso Sarilumab, Siltuximab y Tocilizumab”.
“Sin embargo -remarca a renglón seguido-, todos ellos se utilizan principalmente para el tratamiento de la artritis idiopática juvenil, artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes, y aún no han sido dirigidos al tratamiento de la retinopatía diabética, como sí lo han sido los fármacos que bloquean el factor de crecimiento endotelial vascular (VEGF)”. Estos medicamentos antiVEGF son ampliamente utilizados en el tratamiento de la retinopatía diabética en fases avanzadas, caracterizadas por la neovascularización.

Autor/a: JoPanuwatD
Fuente: depositphotos.com
Una puerta abierta a la personalización terapéutica
Para la catedrática de Oftalmología, el hallazgo derivado de la nueva investigación permite avanzar en el diagnóstico molecular de la retinopatía diabética e incluso personalizar las actuaciones terapéuticas, con el fin último de prevenir la pérdida visual en individuos diabéticos.
La retinopatía diabética es una complicación ocular asociada a la diabetes mellitus tipo 2, una patología metabólica crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre. Dicha retinopatía se produce cuando el exceso de glucosa daña progresivamente los pequeños vasos sanguíneos de la retina, el tejido sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo. En sus fases iniciales, conocidas como retinopatía diabética no proliferativa (NPDR), la patología puede avanzar de forma silenciosa, es decir, sin síntomas visuales.
Los resultados del trabajo refuerzan la idea de que la retinopatía diabética no es sólo una dolencia vascular, sino también un proceso complejo en el que la inflamación desempeña un papel clave desde el inicio. Este entorno inflamatorio puede contribuir al daño progresivo de la retina y facilitar la aparición de complicaciones que afectan de forma irreversible a la visión.
Un aspecto especialmente relevante -tal y como se ha apuntado anteriormente- es que el humor acuoso puede obtenerse de forma segura durante cirugías habituales, como la operación de cataratas o de glaucoma. Esto da la oportunidad de utilizar este líquido como una fuente de información biológica para detectar de manera precoz cambios asociados a la enfermedad, evaluar el riesgo de progresión y, en el futuro, personalizar el seguimiento y el tratamiento de los pacientes con diabetes.
Además, el estudio sugiere que los tratamientos actuales, centrados principalmente en la etapa preproliferante moderada o grave, o en la proliferante, todo ello con el objetivo de frenar el crecimiento de neovasos, podrían complementarse en el futuro con terapias dirigidas a controlar la inflamación, especialmente en fases tempranas, cuando aún es posible prevenir un daño mayor.
Artículo de referencia:
Alegre-Ituarte V, Andrés-Blasco I, Peña-Ruiz D, Di Lauro S, Crespo-Millas S, Martucci A, et al. Exploring Molecular Signatures Associated with Inflammation and Angiogenesis in the Aqueous Humor of Patients with Non-Proliferative Diabetic Retinopathy. Int J Mol Sci. 2025;26(13):6461.




