• La intolerancia muscular asociada a estatinas sigue siendo la principal causa de abandono del tratamiento hipolipemiante en la práctica clínica
• El perfil farmacológico diferencial de la fluvastatina permite mantener los objetivos de cLDL en pacientes con síntomas musculares
Redacción
La intolerancia muscular asociada a estatinas (SAMS, por sus siglas en inglés) continúa siendo uno de los principales retos en el manejo de la dislipemia y una de las causas más frecuentes de abandono o interrupción del tratamiento hipolipemiante. Dolor, calambres o debilidad muscular afectan a un porcentaje relevante de pacientes tratados con estatinas y pueden comprometer la reducción sostenida del colesterol LDL (cLDL), un factor clave en la prevención de eventos cardiovasculares1-3.
En este contexto clínico, la fluvastatina se consolida como una alternativa terapéutica a considerar en pacientes que desarrollan síntomas musculares con otras estatinas. Su perfil farmacológico diferenciado permite, en determinados perfiles de pacientes, mantener el control del cLDL sin comprometer la tolerancia, favoreciendo así la continuidad del tratamiento y la adherencia a largo plazo1-2.

Prevalencia de síntomas musculares asociados a estatinas (SAMS) en la práctica clínica. Hasta uno de cada cuatro pacientes puede verse afectado, lo que impacta directamente en la adherencia al tratamiento hipolipemiante
Fuente: Archivo
“Los síntomas musculares son el efecto secundario más común asociado a la toma de estatinas y suelen ser la causa inmediata más frecuente de que los pacientes abandonen el tratamiento de forma precoz, incluso cuando estos síntomas son leves. La principal consecuencia de la supresión del tratamiento es que deja de surtir su efecto, de modo que desaparece el beneficio esperado sobre las cifras de cLDL y, con ello, el beneficio en la prevención cardiovascular”, explica Jesús Millán Núñez-Cortés, catedrático de Medicina Interna por la Universidad Complutense y jefe de Servicio en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.
Abordar la intolerancia sin renunciar a la prevención
En la práctica clínica real, la aparición de síntomas musculares no solo impacta en la calidad de vida del paciente, sino que condiciona de forma directa la adherencia terapéutica. En muchos casos, estos efectos adversos conducen a reducciones de dosis no supervisadas o a la suspensión del tratamiento, con la consiguiente pérdida del beneficio cardiovascular2.
Las recomendaciones clínicas coinciden en que la aparición de síntomas musculares no debe suponer la renuncia al tratamiento con estatinas, sino el inicio de una reevaluación estructurada. Esta estrategia incluye la confirmación de la relación causal, el ajuste de dosis y, cuando es necesario, la elección de estatinas con un perfil farmacológico distinto, especialmente en pacientes con antecedentes de intolerancia o con tratamientos concomitantes3,4.
Este enfoque adquiere especial relevancia en el contexto actual, marcado por la actualización de las guías europeas de manejo de dislipemias, que refuerzan la personalización del tratamiento hipolipemiante en función del riesgo cardiovascular, la tolerabilidad y las características individuales del paciente4.

La interrupción del tratamiento con estatinas se asocia a una mayor incidencia de eventos cardiovasculares frente a pacientes que mantienen la terapia
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El papel de la fluvastatina en pacientes con SAMS
Desde el punto de vista farmacológico, la fluvastatina es una estatina de intensidad moderada con un perfil diferenciado, caracterizado por una menor lipofilia y un metabolismo predominante a través del citocromo CYP2C9. Estas características pueden traducirse en un menor riesgo de interacciones farmacológicas, un aspecto especialmente relevante en pacientes polimedicados, de edad avanzada o con antecedentes de síntomas musculares1,2.
La evidencia clínica disponible respalda su uso en este contexto. El estudio LIPS, que realizó un seguimiento de 1.677 pacientes durante casi cuatro años, mostró un perfil de seguridad muscular favorable, sin casos de rabdomiólisis ni elevaciones marcadas de los niveles de creatina fosfocinasa (CPK >10 veces el límite superior de la normalidad) en el grupo tratado con 80 mg/día de fluvastatina5.
Mantener los objetivos de cLDL a largo plazo
Más allá de alcanzar una cifra puntual de cLDL, el objetivo en prevención cardiovascular es sostener su reducción en el tiempo. En pacientes con SAMS, la posibilidad de adaptar el tratamiento y seleccionar estatinas mejor toleradas permite mantener la eficacia sin comprometer la adherencia1,2.
La fluvastatina está indicada tanto en el tratamiento de la hipercolesterolemia primaria y las dislipemias mixtas como en la prevención secundaria de la enfermedad coronaria, lo que facilita su integración en estrategias terapéuticas individualizadas orientadas a reducir el riesgo cardiovascular global1,2.
“Cuando un paciente presenta intolerancia muscular, el objetivo no debe ser renunciar a la estatina, sino replantear la estrategia terapéutica, ya que no todas las estatinas son iguales en su potencialidad para provocar efectos adversos. En este contexto, la fluvastatina se puede considerar una estatina de confianza, ya que solo excepcionalmente provoca efectos musculares y permite mantener el tratamiento hipolipemiante y el control del cLDL, incluso en pacientes polimedicados o con mayor riesgo de interacciones farmacológicas”, señala Millán Núñez-Cortés.
Un reto clínico con impacto pronóstico
El abordaje de la intolerancia muscular asociada a estatinas se ha convertido en un punto crítico de la práctica clínica diaria. Identificar precozmente los síntomas, aplicar una estrategia estructurada y disponer de alternativas terapéuticas con perfiles diferenciados permite evitar el abandono del tratamiento y preservar los beneficios de la prevención cardiovascular en pacientes de riesgo3,4.
Referencias
1. Ficha técnica de LESCOL® 80 mg, AEMPS.
2. Warden BA, et al. Assessment and management of statin-associated muscle symptoms (SAMS): A clinical perspective from the National Lipid Association. Journal of Clinical Lipidology, Volume 17, Issue 1, 19 – 39.
3. Stroes ES, et al. Statin-associated muscle symptoms: impact on statin therapy-European Atherosclerosis Society Consensus Panel Statement on Assessment, Aetiology and Management. Eur Heart J. 2015 May 1;36(17):1012-22.
4. Reiner Z, et al. ESC/EAS Guidelines for the management of dyslipidaemias: The Task Force for the management of dyslipidaemias of the European Society of Cardiology (ESC) and the European Atherosclerosis Society (EAS), European Heart Journal, Volume 32, Issue 14, July 2011, Pages 1769–1818.
5. Serruys PW, de Feyter P, Macaya C, Kokott N, Puel J, Vrolix M, Branzi A, Bertolami MC, Jackson G, Strauss B, Meier B; Lescol Intervention Prevention Study (LIPS) Investigators. Fluvastatin for prevention of cardiac events following successful first percutaneous coronary intervention: a randomized controlled trial. JAMA. 2002 Jun 26;287(24):3215-22.




