Redacción Farmacosalud.com
Ha echado a andar el 2026 y, por lo tanto, ha empezado un nuevo período de 365 días. ¿En el ámbito concreto del cáncer, y desde un punto de vista estrictamente psico-oncológico, cómo debe enfocarse el nuevo año? ¿En qué deben centrarse aquellos pacientes que, a pesar de estar sufriendo un tumor, ven como el pronóstico frente a su enfermedad es bueno y, por ello, tienen posibilidades de frenar la patología e incluso de alcanzar la curación? ¿Por el contrario, qué abordaje psicológico hay que llevar a cabo en aquellos casos en los que el enfermo es terminal?
En el primero de los supuestos (buen pronóstico frente a la afección), es muy probable que la mayoría de los pacientes “hayan conseguido mucho más de lo que quizá esperaban” en el momento del diagnóstico, argumenta Fátima Castaño Ferrero, psicooncóloga en MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten. “A veces hay que rascar un poco y no quedarnos sólo con la sensación negativa”, sino ver que “hemos conseguido muchas cosas que eran muy difíciles de lograr”, como sería tener perspectivas de plantar cara al cáncer o incluso tener la posibilidad de llegar a vencerlo. En el caso de los enfermos terminales, y teniendo en cuenta obviamente que se trata de una situación tremendamente compleja, Castaño se inclina por aprovechar al máximo el tiempo del que se dispone: “es momento de centrarnos en el presente y en todas aquellas cosas que nos aportan bienestar, de focalizarnos en lo que hoy sí podemos hacer porque el tiempo es de cada uno de los pacientes y ellos deciden lo que pueden llegar a hacer con él”.

La psicooncóloga Fátima Castaño Ferrero
Fuente: MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten / agencia Havas
-Mucho se habla de las emociones y sentimientos de los pacientes oncológicos y de sus allegados durante las fiestas navideñas, pero poco de lo que esperan esas personas del año que empieza, más allá de la festividad de Reyes. ¿De cara al año que comienza, qué mensaje enviaría a una persona con cáncer que tiene posibilidades de ver detenido el tumor o incluso de lograr la curación?
Las Navidades, la Nochevieja o el Año Nuevo tienen un simbolismo importante a nivel social. Por una parte, las Navidades y la Nochevieja vienen a invitarnos a recapitular, a reflexionar, a estar con los nuestros, a generar emociones positivas de confort, de familia, de bienestar. La Nochevieja nos hace recapitular sobre lo que ha pasado en el último año, sobre nuestra participación en tal período, sobre las cosas buenas o no tan buenas que han sucedido. Y el Año Nuevo parece que viene a ayudarnos, a invitarnos, a proyectarnos hacia el futuro, hacia lo que vendrá, viene a invitarnos a soñar, a imaginar lo que puede venir. Lo cierto es que para los pacientes oncológicos el futuro es algo complejo.
Debemos tener en cuenta que esas personas se acostumbran a caminar junto con la incertidumbre. Yo les invitaría a reflexionar sobre los retos que se han planteado y los consiguientes objetivos que han conseguido alcanzar durante el último año. Para la mayor parte de estos enfermos, el diagnóstico oncológico era algo impensable y, probablemente, hayan conseguido mucho más de lo que quizá esperaban. A veces hay que rascar un poco y no quedarnos sólo con la sensación negativa de que no hemos logrado aquello que soñábamos, sino de ver que hemos conseguido muchas cosas que eran muy difíciles de lograr.
Creo que también es importante que se planteen de forma realista el futuro, ya ajustado, con nuevos objetivos que les ayuden a seguir caminando. Objetivos alcanzables, porque todos necesitamos alcanzar y tener un refuerzo positivo para seguir caminando.
Para algunos pacientes el objetivo a alcanzar será la curación, porque esta es la expectativa, pero quizá para otros sea la estabilización de la enfermedad, conseguir los mejores resultados de los tratamientos, disminuir los efectos secundarios, manejarse mejor en su día a día, optimizar la relación con la gente cercana, quizá mejorar su estado de ánimo… son también propósitos que pueden ser absolutamente alcanzables y que, de ser así, los van a llevar a un mejor lugar. Lo importante, cuando uno inicia el año, es focalizarse en un futuro más óptimo, así que por qué no imaginar que ese futuro pueda darse…
-¿Y a los familiares y allegados de aquellos pacientes de cáncer que tienen posibilidades de ver detenido su tumor o incluso curarse, qué les aconsejaría de cara a 2026?
A todos los que acompañan a enfermos con un diagnóstico con ciertas características benignas -con posibilidades de detener o curar el tumor- les recomendaría permanecer cerca de los pacientes. El hecho de que el cáncer entre en remisión no significa que todo acabe… empieza un periodo que tiene que ver con esta etapa de remisión de la patología, a veces llamada supervivencia, en la que se presentan otras cuestiones que hay que atender y que tienen que ver con la rehabilitación no sólo física, sino también psicológica, de todo el proceso vivido.
Así que, a todos los familiares y allegados, les aconsejaría que siguieran entendiendo que hay dificultades y que los pacientes van a seguir esforzándose por recuperarse y por mantenerse en una nueva normalidad, y que a veces ésta trae consigo ciertos duelos, ciertas pérdidas que también van a necesitar un acompañamiento. ¿Es importante sobrevivir? Claro que sí, pero es importante hacerlo, asimismo, con una buena calidad de vida. Intentar proporcionar a los pacientes un espacio de confort para que logren una buena calidad de vida tras esta temporada tan complicada será el mejor regalo para el 2026.

Autor/a: AndrewLozovyi
Fuente: depositphotos.com
-¿Los enormes avances terapéuticos registrados en los últimos tiempos en oncología han cambiado las perspectivas de los enfermos cuando empieza un período como el actual, en el que se proyectan propósitos para los siguientes 365 días?
Efectivamente, hay muchos avances terapéuticos y cada vez sabemos más acerca de lo que los nuevos fármacos y los nuevos tratamientos pueden hacer por optimizar la calidad de vida y mejorar la supervivencia ante muchos diagnósticos. Pero, en general, cuando uno empieza el año lo hace con nuevos propósitos, de modo que ampliar la esperanza es algo importante para la mayor parte de los enfermos. Sentir que cada vez hay más avances terapéuticos que pueden mejorar sus circunstancias, además de darles más oportunidades y más tiempo y mejorar su bienestar, es algo enorme; como también lo es sentir que poco a poco estos tratamientos van aterrizando y van poniéndose en marcha para beneficiar a gran cantidad de pacientes.
Por otra parte, también es crucial que, en este nuevo año, todos aquellos pacientes que no hayan incorporado todos los hábitos de salud de autocuidado que puedan ser beneficiosos para ellos, se planteen hacerlo. Hoy sabemos que implementar ejercicio físico en los enfermos oncológicos cambia notablemente el transcurso de la enfermedad, dado que en algunos casos las posibilidades de supervivencia se ven optimizadas y mejora el impacto de los tratamientos, es decir, los pacientes van a llevarlo con menos efectos secundarios… ¿así que, de cara al nuevo año, por qué no proponerse incorporar el ejercicio físico -guiados por profesionales especializados- para sobrellevar mejor el proceso? En paralelo, cabe decir que incorporar buenos hábitos de alimentación ayudará a recuperarse mejor de los procedimientos y, con ello, optimizar la condición de salud general.
Y, cómo no, pretender optimizar el estado de ánimo y superar el impacto emocional que haya podido tener el cáncer en estas personas y sus familiares, con el fin de alcanzar la mejor salud física y mental posibles, puede ser un buenísimo propósito para el año que entra.

Autor/a de la imagen: Enric Arandes
Fuente: E. Arandes / www.farmacosalud.com
-Duele, y mucho, pero no puede obviarse que hay enfermos de cáncer que son terminales, a los que les pueden quedar meses o semanas, o incluso sólo días de vida…
Afrontar un diagnóstico con un peor pronóstico, un pronóstico vital más limitado, es complejo y es verdad que estas fechas exacerban la sensación de incertidumbre y de desesperanza, dando a veces la sensación de que no hay posibilidad de futuro. Pero hay que centrarse en el presente. Si hay algo que tenemos y que la afección no puede quitarnos, es la posibilidad de elegir cómo empleamos nuestro tiempo. Es momento de ensanchar el tiempo, de ensanchar la vida y de elegir, o sea, de elegir cómo queremos vivirla; es momento de centrarnos en el presente y en todas aquellas cosas que nos aportan bienestar, de focalizarnos en lo que hoy sí podemos hacer porque el tiempo es de cada uno de los pacientes y ellos deciden lo que pueden llegar a hacer con él.
-¿Y a los familiares y allegados de esos enfermos terminales, qué les diría usted?
En este caso, en una circunstancia así, deduzco que todos -familiares y pacientes - pueden estar imaginando un nuevo año con mucho temor, pero a la vez, probablemente, alberguen ciertas esperanzas. Yo creo que se puede aumentar o al menos potenciar la percepción de una esperanza absolutamente realista. A veces la esperanza no es la curación, sino la esperanza de mejorar la calidad de vida, de disminuir los dolores o los efectos secundarios, de incrementar el tiempo…
Que la vida sea buena al margen del tiempo del que se dispone no podemos garantizarlo, pero sí podemos manejar lo que hacemos durante ese tiempo. Hay que procurar que todos participen en ajustar esa expectativa y que se centren en los logros que se están consiguiendo a día de hoy, como puede ser disminuir el dolor, optimizar la calidad de vida, permanecer juntos, tener ratos de calidad… son elementos que, cuando nos centramos en que el único objetivo debe ser la curación, a veces pasan desapercibidos y por lo tanto pueden hacer caer en la frustración. Es importante tener en cuenta que hay cosas que forman parte de nuestro control, que podemos favorecer que sucedan, y eso produce mucha satisfacción… así que poner el foco en las cosas que pueden mejorar nuestro bienestar siempre será una buena recomendación.
Mi consejo pasa por acompañar sin anticipar demasiado, favoreciendo que el momento presente, el día de hoy, no pase desapercibido y que tenga sentido tanto para el paciente como para los familiares acompañantes.




