Redacción Farmacosalud.com
La alimentación con restricción de horario de ingesta temprana (no desayunar) y tardía (no cenar) es una dieta alternativa para tratar la obesidad que, según una reciente investigación, logra una pérdida de peso mayor que el régimen hipocalórico clásico. Lo de no cenar es comprensible (mientras dormimos no se ‘queman’ calorías), pero lo que de verdad sorprende de este trabajo es que se valorice una dieta que consiste en no ingerir la primera comida del día, cuando hasta ahora se decía que desayunar correctamente era un hábito muy importante para la salud nutricional. “El ayuno intermitente con restricción de horario de ingesta tiene estas dos versiones, omitir el desayuno u omitir la cena. Con nuestras costumbres sería más recomendable el ayuno tardío, pero en otros estudios se ha visto que omitir el desayuno no tiene ninguna consecuencia negativa para la salud”, comenta el Dr. Francisco J. Tinahones, líder del nuevo estudio.
“En estos tiempos se están derrumbando muchos mitos en torno a la alimentación -añade-. Recomendar hacer 4 ingestas durante 16 horas al día frente a hacerlo sólo dos veces durante 8 horas no ha demostrado ningún beneficio, y en este momento están apareciendo datos sólidos que apuntan a que los periodos de ayuno de 16 horas pueden ser más saludables. Con el desayuno está pasando igual; pero, si quieren mi opinión, con el estilo de vida de nuestro país yo recomendaría el ayuno tardío”. De todos es conocido que, en España, se suele realizar la última comida del día en un horario bastante diferido, es decir, alejado de opciones más bien tempraneras, propias de otros países europeos.

Dr. Francisco J. Tinahones
Fuente: IBIMA Plataforma BIONAND / P. Romero
Tres pautas de alimentación alternativas
La nueva investigación, publicada en la prestigiosa revista ‘BMC Medicine’, apuesta por estrategias nutricionales innovadoras para combatir la obesidad al sugerir que ciertas dietas alternativas -como la dieta cetogénica, el ayuno en días alternos modificado o la alimentación con restricción de tiempo de ingesta temprana- pueden ser significativamente más eficaces para la pérdida de peso a corto plazo que la tradicional dieta mediterránea, siempre bajo un control calórico estricto.
La obesidad es una epidemia global que, según varias estimaciones, podría llegar a afectar a casi el 50% de la población mundial entre los años 2030 y 2035. Esta condición corporal está estrechamente relacionada con un aumento del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, metabólicas y otras patologías crónicas. Si bien la dieta mediterránea sigue siendo una de las más recomendadas por su perfil saludable, el contexto actual exige pautas nutricionales más potentes y eficaces.
Para dar respuesta a este desafío, el equipo científico llevó a cabo un ensayo clínico aleatorizado con una duración de tres meses y la participación de 160 adultos obesos. Se trata de uno de los primeros estudios que compara directamente, en condiciones controladas, el impacto de diferentes tipos de dietas hipocalóricas: la hipocalórica clásica (3-4 ingestas repartidas en el día y balanceada en principios inmediatos), la dieta cetogénica (con una ingesta muy reducida en hidratos de carbono), la alimentación con restricción de horario de ingesta temprana (no desayunar) y tardía (no cenar), y el ayuno en días alternos modificado (alternar días de alimentación normal con días en los que se reduce significativamente la ingesta calórica).
Las dietas cetogénicas, recomendadas para períodos cortos de tiempo
Los resultados del trabajo representan un cambio de enfoque en las estrategias dietéticas para tratar el exceso severo de peso. De hecho, las personas que siguieron la dieta cetogénica, el ayuno en días alternos modificado o la alimentación con restricción de tiempo de ingesta temprana experimentaron una pérdida de peso significativamente mayor que aquellas que siguieron un régimen hipocalórico clásico, que actuó como grupo control. Hay que señalar que todos los grupos de ayuno y la dieta hipocalórica clásica siguieron un patrón de ingesta de nutrientes basado en la dieta mediterránea.

Algunos de los clásicos ingredientes de la dieta mediterránea
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Otro aspecto que sorprende del nuevo estudio son los efectos de la dieta cetogénica, ya que es una pauta que se caracteriza por una ingesta muy disminuida en hidratos de carbono (verduras, frutas, cereales integrales, legumbres…), que son considerados alimentos muy saludables, propios de la dieta mediterránea. “Efectivamente, es una contradicción. Por eso las dietas cetogénicas en este momento se recomiendan para períodos cortos de tiempo. Las dietas cetogénicas son útiles para perder peso, pero yo no las recomendaría para que se conviertan en un estilo de vida, dado que alimentos que han demostrado con rotundidad ser saludables no están incluidos en estos regímenes alimenticios”, comenta el Dr. Tinahones, director científico del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y Plataforma en Nanomedicina (IBIMA Plataforma BIONAND) e investigador responsable del grupo ‘Obesidad, Diabetes y sus Comorbilidades: Prevención y Tratamiento’.
“Sin embargo -prosigue en declaraciones a www.farmacosalud.com el experto-, el ayuno intermitente sí podría ser una opción a largo plazo, siempre teniendo en cuenta que la comida, cuando no se ayuna, debe estar basada en la dieta mediterránea”.
De acuerdo con el estudio, los grupos que redujeron más peso fueron los participantes asignados a la dieta cetogénica, quienes perdieron una media de 11,9 kilos en tres meses, lo que supone 3,78 kilos más que los integrantes del conjunto adscrito a la dieta hipocalórica clásica. De forma similar, el grupo de ayuno en días alternos modificado perdió 3,14 kg más que el grupo control. No obstante, todas las intervenciones dietéticas demostraron ser eficaces, puesto que incluso los sujetos que siguieron el régimen hipocalórico clásico lograron una pérdida ponderal media de 8,4 kg.
Ayuno alterno: en los días de restricción sólo se ingieren ciertas cantidades de proteínas
Más allá del peso corporal, la investigación también evaluó los efectos sobre la composición corporal. Aunque todas las dietas indujeron una reducción de la masa grasa, el ayuno en días alternos modificado y la alimentación con restricción de tiempo de ingesta tardía destacaron como los enfoques que más disminuyeron la grasa corporal, siendo el ayuno en días alternos modificado el que mostró el mayor impacto en este parámetro.

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Con respecto a esta última pauta alimenticia -el ayuno en días alternos modificado-, cabe decir que el día que se ayuna se restringe la alimentación a no más de 300 kilocalorías a base exclusivamente de proteínas, que fue el modelo del ensayo. “El día que se ingiere se hace una dieta normocalórica basada en los principios de la dieta mediterránea”, especifica el Dr. Tinahones. La justificación de tomar únicamente proteínas durante el día de restricción busca, en primer lugar, asegurar una ingesta proteica adecuada, y por otro, garantizar que la falta de hidratos de carbono movilice las reservas de grasa, cuya actividad provoca una pequeña elevación de los cuerpos cetónicos, que son anorexígenos*.
*anorexígeno: sustancia supresora o depresora del apetito
¿Con las dietas alternativas puede haber ‘efecto rebote’ a medio y largo plazo?
A la hora de escoger el régimen adelgazante más idóneo para cada perfil de persona obesa (en función de los kilos que hay que perder, posibles comorbilidades, etc.), el especialista se muestra partidario de individualizar la indicación de las diferentes dietas y pactar con el paciente cuál es la más adecuada según sus preferencias: “en pacientes con afecciones metabólicas, la dieta cetogénica debe ser prescrita por un facultativo. En cuanto al ayuno intermitente, hemos visto mucha adherencia en personas que comen fuera de casa y que prefieren no cenar que hacer una dieta hipocalórica durante todo el día. Lo que sí podemos afirmar, basándonos en la evidencia científica, es que hay muchas opciones de dietas hipocalóricas que debemos manejar para tratar la obesidad”.
El nuevo estudio ha sido llevado a cabo pensando en el corto plazo, por lo que por ahora se desconoce si esos tres regímenes alternativos pueden acabar desembocando en un ‘efecto rebote’ (recuperación del peso tras terminar una dieta para adelgazar) con el paso del tiempo. No obstante, lo que sí se ha observado es que, a corto plazo, hay una gran adherencia a las estrategias de ayuno intermitente.
“Algunos estudios con ayuno intermitente se han prolongado más de seis meses y verifican que esta pauta es una buena estrategia para perder peso”, asegura el director científico del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y Plataforma en Nanomedicina. En todas las modalidades de adelgazamiento, se ha visto que el abandono del programa dietético implica que se produzca una recuperación ponderal en un alto porcentaje de individuos. “La reganancia tras el peso perdido es uno de los tópicos de investigación en este momento, porque es algo que también se da con los tratamientos médicos. Nuestra fisiología está preparada para que, una vez que perdemos masa grasa, intentemos recuperarla… tenemos que entender que los homínidos han vivido la mayor parte de su tiempo evolutivo en la hambruna”, destaca.

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Sin eventos adversos remarcables
El ensayo no reportó ningún evento adverso grave, lo que respalda la viabilidad de aplicar estas intervenciones de manera controlada. Los datos recogidos, por tanto, abren la puerta a una mayor personalización de las estrategias nutricionales frente a la obesidad, basadas en la evidencia y adaptadas al perfil y las preferencias de cada sujeto.
“Estos hallazgos son extraordinariamente prometedores y nos brindan nuevas herramientas en la lucha contra la obesidad”, afirma en un comunicado el Dr. Tinahones. “Durante décadas, las dietas hipocalóricas con 3-4 ingestas al día han sido la piedra angular de las recomendaciones para la pérdida de peso, y siguen siendo una excelente opción por sus múltiples beneficios para la salud. Sin embargo, nuestra investigación demuestra que, en personas con obesidad, ciertas estrategias dietéticas con enfoque cetogénico o de ayuno intermitente pueden favorecer una pérdida de peso más rápida a corto plazo. Esto nos invita a ampliar el abanico de enfoques nutricionales, adaptándolos a las características y necesidades de cada paciente”.
Por su parte, la coinvestigadora principal del trabajo, la Dra. Isabel Moreno-Indias, subraya “la importancia de contar con supervisión médica y nutricional ante cualquier cambio dietético, así como la necesidad de realizar estudios a largo plazo que permitan valorar la sostenibilidad y seguridad de estas intervenciones”.
El estudio ha sido llevado a cabo por el equipo del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga, con el respaldo de la Universidad de Málaga y el Instituto de Salud Carlos III, y la colaboración del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN). El grupo ‘Obesidad, Diabetes y sus Comorbilidades: Prevención y Tratamiento’, cuyo liderazgo ostenta Tinahones, forma parte de las instituciones IBIMA-BIONAND y CIBEROBN. Su misión es avanzar en la comprensión y el tratamiento de estas enfermedades crónicas a través de la investigación de vanguardia.
Referencia del estudio:
Martínez-Montoro JI, Bandera B, Gutiérrez-Bedmar M, Gómez-Pérez AM, Macías-González M, Moreno-Indias I, et al. Effect of a ketogenic diet, time-restricted eating, or alternate-day fasting on weight loss in adults with obesity: a randomized clinical trial. BMC Med. 2025;23(368). https://doi.org/10.1186/s12916-025-04182-z




