Redacción Farmacosalud.com
“Mientras que la ley exige informar detalladamente sobre los efectos secundarios de cualquier medicamento o intervención médica, esa exigencia desaparece cuando se trata de comunicar los riesgos para la salud en la descendencia en el ámbito de la Reproducción Humana Asistida. La información, sencillamente, no se da”, asevera el Dr. Francisco Güell, Prof. e investigador en la Universidad de Navarra, licenciado en Biología y Filosofía, máster en Bioética y autor del libro ‘El último in vitro’ (manual autopublicado). En dicho libro, Güell aporta datos sobre lo que él califica de aumento de riesgo de desarrollar ciertas enfermedades en la población in vitro en comparación con los individuos concebidos espontáneamente: por ejemplo, habla de incrementos de un 791% en la probabilidad de que se genere placenta previa y de un 493% de sufrir malformaciones congénitas en el sistema respiratorio.

Fuente: Dr. Güell / D. Oliver
-Usted dice que la reproducción asistida no es un proceso inocuo, ya que ‘implica riesgos graves para la salud de los niños y niñas in vitro’, como la posibilidad de desarrollar malformaciones congénitas, prematuridad, bajo peso al nacer, mortalidad perinatal, parálisis cerebral y enfermedades menos conocidas como el espectro de Beckwith Wiedemann*. ¿Existen, globalmente hablando, porcentajes de todos esos problemas de salud en personas nacidas a partir de la reproducción asistida?
La Reproducción Médicamente Asistida (RMA) aumenta el riesgo de un amplio abanico de enfermedades en los individuos concebidos mediante estas técnicas. Tal y como detallo en ‘El último In Vitro’, algunas pueden detectarse antes del nacimiento, otras se manifiestan en el alumbramiento y otras aparecen a lo largo de la vida. Aunque existen estudios centrados en una sola patología, lo más habitual es que los trabajos analicen la incidencia de grupos de afecciones: varios tipos cáncer, un conjunto de malformaciones congénitas, o agregados de patologías asociadas entre sí. El problema es que en estos resultados ‘semiglobales’ se mezclan enfermedades con mayor riesgo con otras que no lo presentan, lo que diluye el porcentaje final (es decir, la cifra, aún preocupante, queda disminuida).
Con la evidencia disponible, no tengo ninguna duda de que el incremento del riesgo que afronta un concebido in vitro, desde la concepción y a lo largo de toda su vida, en comparación con el de un concebido de manera natural dibuja un panorama alarmante. Para que se entienda con claridad: el aumento observado en determinadas patologías, como la parálisis cerebral (hay estudios que muestran una incidencia de 127 nacidos de menos de 32 semanas con parálisis cerebral por cada 1.000 nacimientos), es motivo más que suficiente para generar alarma en el ámbito de la salud pública.
*espectro de Beckwith Wiedemann: afección caracterizada por un sobrecrecimiento, predisposición tumoral y malformaciones congénitas
-¿Esos problemas de salud que se enumeran en su libro se deben a que -según su criterio- las técnicas de RMA deben mejorar, o a que la concepción de los bebés se produce en un entorno ‘no natural’, y por lo tanto es un entorno artificial no favorable (con lo cual, por más que se optimicen las técnicas, siempre existirá el peligro de que se generen anomalías)?
Tal y como explico en ‘El último in vitro’, los problemas de salud de estas personas se deben, principalmente, a que la concepción de los niños se lleva a cabo en un ambiente donde gametos y embriones están siendo manipulados física y químicamente. Que en un futuro las cosas se hagan mejor y que cada vez haya menos riesgo es a lo que se agarran muchos profesionales, pero esto no es así. Por un lado, es como si te trataran de convencer de que hoy por hoy un robot no podría encargarse de ejercer como madre, pero que, con el tiempo, mejorará tanto, que a una criatura no llegará a pasarle factura el hecho de crecer junto a una mama robot.
Por otro lado, la salud pública y la farmacovigilancia no evalúan lo que quizás acontezca en una década, sino que se centran en lo que está pasando ahora. La reproducción humana asistida implica, decía, una manipulación física y química en gametos y embriones. Ciertamente, hay algunas técnicas más invasivas, como el ICSI**, que acarrean más riesgos que la inseminación artificial, porque le manipulación es mayor. En este sentido, la evolución de las técnicas (primero la inseminación artificial***, después la FIV**** y, por último, el ICSI) nos han mostrado que, conforme avanza el tiempo, se plantean procedimientos cada vez más invasivos, y que cada vez los riesgos van en aumento.

Dr. Francisco Güell
Fuente: Dr. Güell / D. Oliver
Ciertamente, con el paso de los años, los profesionales se van dando cuenta de que hay unos procesos que, frente a otros, disminuyen los impactos negativos (como la crioconservación -ultrarrápida- frente a la congelación -más lenta-), pero nunca los evitan. Después de casi 50 años, yo diría que, de manera general, con el tiempo los problemas han ido en aumento y que, en todo caso, no han desaparecido. Por ejemplo, la normalización de la donación de gametos ha tenido un efecto nefasto para la salud ya no sólo física, sino también psíquica de los niños y niñas concebidos de donantes. Así que es tramposo pensar que con la optimización de las técnicas mejorará su salud.
En definitiva, la RMA trata de imitar lo que acontece en la reproducción natural, pero siempre será una mala imitación y, como se muestra desde los primeros niños nacidos a finales de los 70 hasta los últimos, encontramos un incremento de riesgos alarmante.
**ICSI (Intracytoplasmic Sperm Injection): técnica de fecundación in vitro en la que se selecciona un único espermatozoide y se microinyecta directamente en el interior del óvulo
***inseminación artificial: procedimiento en el que se introduce directamente en el útero, mediante una cánula, semen previamente procesado en el laboratorio
****FIV (fecundación in vitro): técnica que facilita la unión del óvulo y el espermatozoide realizada in vitro -es decir, fuera del cuerpo- en un entorno de laboratorio
-Usted, asimismo, sostiene que los niños concebidos mediante reproducción asistida tienen una mayor probabilidad de padecer afecciones que se manifiestan a medio y largo plazo, como por ejemplo determinados tipos de cáncer, trastornos del lenguaje, trastornos del espectro autista, alergias y diabetes. Volvemos aquí -por nuestra parte- al tema de los porcentajes…
En el libro recojo el aumento de riesgo de algunas enfermedades en la población in vitro en comparación con los individuos concebidos espontáneamente, referenciando siempre el trabajo científico. Por ejemplo, entre las patologías que se pueden detectar antes del nacimiento, encontramos un aumento de riesgo del 791% de placenta previa***** y un aumento del 493% de malformaciones congénitas en el sistema respiratorio (concretamente, hernia diafragmática, atresia o estenosis traqueal/bronquial, malformación adenomatoidea quística…); también se ha observado un 321% de incremento de riesgo de malformación en el sistema esquelético (displasias esqueléticas, luxación de caderas...), y mención especial merecen los desórdenes del imprinting******, como el espectro Beckwith-Wiedemann, que aumenta en un 480%.
Otras enfermedades se detectan nada más nacer. Aquí me refiero principalmente a riesgos de prematuridad (un aumento del 227% en los muy prematuros) y patologías asociadas, como la mortalidad perinatal, con un 120% de incremento, y convulsiones neonatales, signo indicador de posible daño cerebral grave, que aumenta en un 880%.
Entre las afecciones que se pueden manifestar a medio y largo plazo, encontramos una mayor incidencia de cánceres (con un aumento del 263% de linfoma de Hodgkin, del 413% de leucemias y del 244% de tumores renales), incremento de epilepsia en un 71%, de hipertensión en un 74%, de trastornos del espectro autista en un 35%, de trastornos del lenguaje en un 284% y de alergias en un 215%, por poner algunos ejemplos.

Autor/a: Burgstedt
Fuente: depositphotos.com
*****placenta previa: la placenta se une a la parte inferior del útero, lo que puede provocar hemorragia vaginal intensa que puede poner en riesgo la vida de la madre y del bebé
******desórdenes del imprinting: grupo de síndromes congénitos causados por alteraciones moleculares que afectan regiones genómicas sometidas a imprinting (marcado epigenético dependiente del origen parental)
-En su opinión, las autoridades públicas sanitarias deberían monitorizar sistemáticamente la salud de los niños concebidos in vitro y, en paralelo, habría que comenzar a revisar la normativa y los consentimientos informados para que estén realmente al servicio de quienes confían en la medicina reproductiva. ¿Pero, es que esa monitorización no se lleva a cabo ya actualmente?
Pues, lamentablemente, no se lleva a cabo. Con motivo de la publicación de ‘Último in Vitro’, neonatólogos, pediatras, oncopediatras, médicos de familia y, en general, profesionales biosanitarios vinculados a la etapa perinatal, me han transmitido que, en sus consultas, observan un incremento preocupante de enfermedades en esta población. A ello se le suma la falta de compromiso de las autoridades sanitarias a la hora de realizar un seguimiento riguroso y monitorizar la salud de las personas concebidas mediante técnicas de reproducción asistida.
Ni la European Society of Human Reproduction and Embryology (ESHRE), a nivel europeo, ni la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), en España, parecen mostrar interés en promover esa monitorización de manera sistemática. En cualquier caso, si las autoridades sanitarias decidieran tomarse en serio este asunto de salud pública, sería esencial que la responsabilidad recayera en un organismo verdaderamente independiente y libre de conflictos de interés con el propio sector, capaz de implementar con urgencia esta medida de control y garantizar, además, que dichos datos se incorporan a la historia clínica.
Y hay otro asunto nada menor: tal y como se desprende de las conclusiones del proyecto europeo que he dirigido durante tres años, mientras que la ley exige informar detalladamente sobre los efectos secundarios de cualquier medicamento o intervención médica, esa exigencia desaparece cuando se trata de comunicar los riesgos para la salud en la descendencia en el ámbito de la RMA. La información, sencillamente, no se da.




