Redacción Farmacosalud.com
La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) aconseja que los biberones se laven a mano con detergentes suaves y aclarado abundante, ante la posibilidad de que los alcoholes etoxilados, compuestos presentes en detergentes y abrillantadores para lavavajillas, puedan guardar alguna relación con un aumento de las alergias. Con todo, y si bien se ha demostrado que el abrillantador -no tanto el detergente- daña la barrera epitelial intestinal y ello puede favorecer la activación de vías inflamatorias, por ahora no hay estudios epidemiológicos en humanos que vinculen directamente el uso de alcoholes etoxilados con un incremento de patologías alérgicas en niños, puntualiza la Dra. Natalia Molini, vocal de SEICAP.
De acuerdo con esta organización científica, los alcoholes etoxilados de detergentes y abrillantadores para lavavajillas podrían estar influyendo sobre la salud intestinal infantil y, como consecuencia de ello, contribuir a un aumento de las alergias. El daño a la barrera intestinal -una estructura clave en el desarrollo inmunológico durante la infancia- se ha relacionado con un aumento en el riesgo de desarrollar alergias alimentarias. En este contexto, los pediatras alergólogos, cada vez más comprometidos con el estudio del papel de la microbiota y la integridad de la barrera intestinal, destacan la importancia de reducir la exposición a residuos químicos invisibles que pueden permanecer en la vajilla tras el lavado automático.

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¿Qué se ha demostrado científicamente?
“El estudio clave es el de Ogulur et al., publicado en ‘Journal of Allergy and Clinical Immunology' (2023). En ese trabajo, se analizaron detergentes y, sobre todo, abrillantadores de lavavajillas profesionales en modelos muy avanzados de intestino humano (organoides intestinales)”, apunta Molini. Los principales hallazgos fueron los siguientes:
• “El abrillantador, no tanto el detergente, daña la barrera epitelial intestinal de forma dosis-dependiente incluso en diluciones muy altas (hasta 1:20.000)”, especifica la experta
• Cuando analizaron por separado los componentes del abrillantador, los alcoholes etoxilados fueron el componente que causaba:
-muerte celular (citotoxicidad)
-aumento de la permeabilidad (‘apertura’ de la barrera)
-cambios en la expresión de genes relacionados con inflamación, muerte celular y respuestas inmunes
• “Al simular un ciclo real de lavavajillas profesional, encontraron residuos de abrillantador en la vajilla; esos residuos, extraídos y diluidos, seguían siendo tóxicos para las células epiteliales del intestino”, indica.
“Es decir, que sí está demostrado en modelos experimentales humanos que los alcoholes etoxilados presentes en abrillantadores pueden dañar la barrera intestinal y activar vías inflamatorias. Pero también es muy importante tener en cuenta que no hay, de momento, estudios epidemiológicos en humanos que vinculen directamente el uso de lavavajillas/abrillantadores aderezados con alcoholes etoxilados con una mayor incidencia de alergias (alimentarias, respiratorias, dermatitis, etc.) en niños”, subraya la Dra. Molini en declaraciones a www.farmacosalud.com.

Dra. Natalia Molini
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‘Hipótesis de la barrera epitelial’
Según la facultativa, por ahora no existen estudios que permitan medir hasta qué punto se incrementa el riesgo alérgico con la utilización de esos productos de limpieza, ni tampoco se ha podido establecer si la exposición prolongada a ellos -durante meses o años- marca alguna diferencia.
No obstante, refiere Molini, “cada vez hay más consenso en que muchas enfermedades alérgicas comparten un origen común: un epitelio dañado que deja de protegernos adecuadamente. La llamada ‘hipótesis de la barrera epitelial’ vincula la alteración de las barreras (piel, intestino, pulmón) por agentes químicos -entre ellos detergentes y tensioactivos- con el aumento de afecciones alérgicas y autoinmunes. Por ello este estudio experimental tiene tanta importancia, porque nos advierte sobre productos químicos que pueden lesionar esta barrera intestinal y, en consecuencia, favorecer la alergia. Desde SEICAP no pretendemos realizar afirmaciones categóricas, sino atender al principio de precaución”.
“Por tanto -prosigue-, sólo podemos decir que los alcoholes etoxilados de abrillantadores de lavavajillas tienen capacidad demostrada de dañar la barrera intestinal y activar vías inflamatorias en modelos humanos in vitro y ex vivo, y que los alcoholes etoxilados son un ejemplo dentro de un problema más amplio. La combinación de productos de limpieza, cosméticos, materiales sintéticos y contaminantes crea una presión constante sobre nuestras barreras epiteliales, lo que podría favorecer el desarrollo de afecciones alérgicas. En este contexto, la población pediátrica merece especial atención porque, en los niños, la barrera intestinal y el sistema inmunitario aún están madurando, de modo que cualquier agente que los altere puede tener un impacto mayor”.
El lavado a mano de la vajilla, asociado a una menor prevalencia de patologías alérgicas
El estudio de Ogulur et al. se complementa con una investigación realizada en Suecia y publicada en ‘Pediatrics’, en la que se evidenció que los niños de hogares donde se lava la vajilla a mano presentan una menor prevalencia de patologías alérgicas. Este resultado sugiere que el método de lavado podría estar reflejando diferencias en el estilo de vida o el nivel socioeconómico, si bien estas variables no fueron evaluadas. En cualquier caso, el estudio sueco aporta indicios de que la exposición a ciertos residuos químicos podría influir negativamente en la maduración del sistema inmunológico.
Los alcoholes etoxilados son unos tensioactivos no iónicos muy usados. Tanto es así, que su presencia no se limita exclusivamente a los abrillantadores de lavavajillas, sino que también pueden encontrarse en otros detergentes del hogar, productos de limpieza profesionales, algunos cosméticos y ciertos preparados farmacéuticos. Con respecto a todo ello, “la literatura científica y los posicionamientos de expertos apuntan más a un enfoque de ‘precaución razonable’ que a prohibiciones categóricas, por cuanto que tenemos pruebas sólidas de daños en la barrera por estos y otros tensioactivos, pero no disponemos todavía de estudios poblacionales que demuestren que reducir su uso disminuya la incidencia de alergias”, argumenta la vocal de SEICAP.
Recomendaciones prudenciales
De manera que, para la Dra. Molini, sería razonable tener en cuenta una serie de medidas preventivas:
1) Reducir la exposición innecesaria a esta clase de sustancias, especialmente en la infancia:
-priorizar detergentes y abrillantadores sin alcoholes etoxilados o con formulaciones de menor agresividad (cuando la etiqueta lo permita identificar)
-elegir productos con ciertas ecoetiquetas (Ecocert, EU Ecolabel); de todos modos, estas certificaciones no garantizan al 100% la ausencia de alcoholes etoxilados, sólo tienden a limitar aquellas sustancias que generan mayor preocupación

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2) Optimizar el aclarado de la vajilla:
-dado que, en el estudio de Ogulur, el problema era la persistencia de residuos de abrillantador en vajilla tras finalizar el lavado, se aconseja “enjuagar la vajilla con abundante agua tras el ciclo de lavado, especialmente si se utilizan abrillantadores, y evitar el uso de productos con ingredientes irritantes o poco estudiados”, remarca Molini mediante un comunicado
-podrían ser útiles medidas mecánicas como revisar la dosis de abrillantador (disminuirla) o aplicar programas de aclarado extra tras el lavado
-en lactantes y niños pequeños se podría recomendar, por precaución, que biberones, tetinas y vajilla de bebés se laven a mano con detergentes suaves y aclarado abundante. “Esta es una recomendación prudencial, no sustentada aún en ensayos clínicos”, insiste la especialista
3) Cosmética y contacto cutáneo:
-existen casos documentados de alergia de contacto en adultos expuestos a cosméticos que contienen estos compuestos u otros tensioactivos etoxilados. En pacientes con dermatitis de contacto o atópica, las guías dermatológicas suelen recomendar:
▪ revisar el listado de ingredientes
▪ evitar productos con surfactantes etoxilados
¿Los alcoholes etoxilados también pueden perjudicar la salud inmunológica de los adultos?
Llegados a este punto… ¿los alcoholes etoxilados también pueden perjudicar la salud inmunológica de los adultos (facilitar el desarrollo de alergias)? “Los alcoholes etoxilados han demostrado, en modelos humanos in vitro y ex vivo, capacidad para dañar la barrera intestinal y activar rutas inflamatorias. Aunque esto no prueba un efecto directo en la población, sí sugiere un mecanismo plausible que, en teoría, podría favorecer el desarrollo de enfermedades alérgicas tanto en adultos como en niños”, contesta la Dra. Molini.

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Ahora bien -manifiesta-, “no hay estudios que comparen adultos expuestos vs no expuestos a alcoholes etoxilados en alimentos/vajilla y midan mayor frecuencia de alergias u otras enfermedades inmunológicas. Los autores del trabajo de Ogulur señalan su tema de estudio como una posible preocupación de salud pública, sugieren reducir exposiciones innecesarias y proponen llevar a cabo más investigaciones, pero no afirman que haya una relación causal demostrada con alergias en adultos”.
En conclusión, “no se trata de alarmar, sino de entender que la salud de nuestras barreras epiteliales es esencial. Y que pequeños cambios en el uso de ciertos productos pueden tener un impacto positivo, especialmente en la infancia. La ciencia nos está mostrando que proteger estas barreras es proteger nuestro sistema inmunitario”, aduce Molini.
Alcohol ethoxylate, fatty alcohol ethoxylate…
Los alcoholes etoxilados son sustancias químicas que se emplean para mejorar la capacidad de limpieza y aclarado en los lavavajillas. En las etiquetas de los productos pueden aparecer bajo distintas denominaciones, como alcohol ethoxylate, fatty alcohol ethoxylate, laureth, lauryl ethoxylate o ether alcohol. Aunque estos compuestos son eficaces en su función, pueden permanecer como residuos invisibles en platos, vasos y utensilios, especialmente si no se realiza un aclarado adicional tras el lavado.
En este sentido, desde SEICAP se hace un llamamiento a las autoridades competentes para que exijan un etiquetado más claro en los productos que contengan alcoholes etoxilados, por ejemplo mediante el uso de un distintivo visible o resaltado en negrita que facilite su identificación sin necesidad de revisar toda la composición química. Esta medida permitiría a las familias tomar decisiones más informadas y proteger mejor la salud de los menores.
En vista del incremento de patologías inmunológicas y alérgicas en la infancia, los expertos apuestan por mirar más allá de factores genéticos o alimentarios y, en esta línea, abogan por entrar de lleno en aquellos elementos ambientales que inciden en el desarrollo del sistema inmune y en la diversidad de la microbiota intestinal. “La prevención de alergias comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas. Cuidar el entorno, incluidos los productos de limpieza, forma parte de una estrategia integral de salud”, asevera la facultativa.




