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Especialidades / Enfermedades crónicas / Dermatología

Fecha de publicación: 4 mayo, 2015 / Fecha de Modificación: 30 marzo, 2017

¿Qué es la dermatitis atópica?

Esta enfermedad afecta principalmente a los niños -están afectados entre el 10 y el 20% de los niños del planeta- mientras que el 2-5% de los adultos presenta este trastorno.

Redacción Farmacosalud.com

La dermatitis atópica, también conocida como eccema atópico, es una enfermedad de la piel que se presenta en la cara y cuerpo de bebés, niños y adultos.

La incidencia va en aumento, sobre todo en el mundo occidental, donde se ha producido un incremento del doble y del triple en los casos conocidos con respecto a hace 30 años. Si bien no se conoce ninguna causa originaria  de la dermatitis atópica, existen pruebas de que vinculan la enfermedad con el asma y con la fiebre del heno.

Esta enfermedad afecta principalmente a los niños -están afectados entre el 10 y el 20% de los niños del planeta- mientras que el 2-5% de los adultos presenta este trastorno.

En los adultos la erupción afecta al cuello y a la zona del escote, los pliegues de los codos, las pantorrillas, las manos y los pies, así como la cara y el cuero cabelludo. Los síntomas y las zonas afectadas son algo diferentes en los niños y en los bebés.

Los afectados por dermatitis atópica a menudo sufren otros problemas consecuentes, como la falta de sueño, el estrés, la discriminación y la falta de confianza en sí mismo. Además de realizar siempre una buena rutina de cuidado de la piel, algunos cambios en los hábitos pueden aliviar los síntomas, por ejemplo vestir ropas de algodón, mantener las temperaturas bajas para evitar el sudor y evitar alimentos desencadenantes.

¿Cuáles son los síntomas de la dermatitis atópica?

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Fuente: Archivo

En algunos casos la dermatitis atópica aparece en los primeros meses de vida. Los bebés pueden desarrollar lesiones rojas, exudativas y costrosas en la cara, el cuero cabelludo, en la zona de los pañales, en las manos, los brazos, los pies o las piernas. Por lo general, la dermatitis desaparece hacia los 3 o 4 años de edad, a pesar de que con frecuencia vuelve a aparecer.

Puede haber prurito muy intenso y prolongado, que produce con frecuencia trastornos emocionales, que algunos han interpretado erróneamente como la causa. Las lesiones se distribuyen de manera característica, invadiendo cara, cuello y parte superior del tronco. Así mismo ataca los pliegues de los codos y las rodillas. En los lactantes, la erupción inicia en las mejillas y con frecuencia es vesicular y exudativa. En niños es seca, correosa, liquenificada. Los adultos suelen tener lesiones secas correosas, hiper o hipopigmentadas de distribución típica.

Por razones desconocidas, los individuos con dermatitis atópica de curso prolongado en ocasiones desarrollan cataratas entre los 20 y los 30 años de edad. En los que padecen dermatitis atópica, el herpes simple, que normalmente afecta a una pequeña zona y es leve, puede producir una grave enfermedad con eccema y mucha fiebre (eccema herpético).

¿Cuáles son las posibles causas y factores desencadenantes de la dermatitis atópica?

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Fuente: Archivo

Los especialistas en dermatología todavía no han descubierto la causa originaria y definitiva de la dermatitis atópica, ni tampoco una cura definitiva. Sin embargo, hay evidencias de que diversos factores conllevan un mayor riesgo para unas personas que para otras. Son:

1-.Genética: Existe un vínculo demostrado entre la dermatitis atópica, el asma y la fiebre del heno. Si uno de los padres o los dos padece de una de estas enfermedades, existe la probabilidad de que sus hijos padezcan de dermatitis atópica. El riesgo se incrementa proporcionalmente si ambos padres tienen las tres enfermedades, de manera que la probabilidad de que los hijos hereden las enfermedades aumenta.

2-.Clima/ubicación: Los climas fríos suponen un mayor riesgo de sufrir dermatitis atópica, al igual que las ciudades contaminadas. Se sabe que los niños jamaicanos que se han criado en Londres, tienen el doble de probabilidades de sufrir dermatitis atópica que los niños de Jamaica.

3-.Género: Las mujeres tienen una propensión ligeramente mayor que los hombres a sufrir dermatitis atópica.

4-.Edad de la madre: Los niños de madres de mayor edad en el momento del parto tienen mayor riesgo que los de las madres más jóvenes.

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Fuente: Archivo

¿Cuáles son los tipos de dermatitis atópica?

Existen tres diferentes tipos de dermatitis atópica o neurodermatitis. Estos se diferencian en que aparecen a diferentes edades y por los lugares anatómicos en los que se muestran los síntomas. En cada fase puede haber brotes que se desencadenen por estrés o alteraciones del medio.

1-.Costra láctea: La dermatitis atópica aparece a menudo en los lactantes en forma de costra láctea. El nombre hace referencia al parecido de la afectación cutánea con leche quemada y no tiene nada que ver con la intolerancia a la lactosa (también llamada alergia a la leche). En la costra láctea lo que se produce es una costra blanca amarillenta que se combina con una reacción más húmeda de la piel(eccema) que se extiende de forma plana. En general, esta forma afecta más a las zonas de extensión de piernas y brazos y la cara. Frecuentemente lo sobreinfectan virus y bacterias.

2-.Eccema de las flexuras: Este tipo de dermatitis atópica aparece en las flexuras de las articulaciones como el hueco poplíteo de la rodilla o del codo. En esta forma de dermatitis atópica también se ven afectos las manos, el cuello y la zona occipital. Los síntomas aparecen en niños y jóvenes. En los jóvenes la piel se muestra enrojecida por la inflamación y según van pasando los años se van viendo lesiones características. La piel se vuelve más gruesa y más seca. Esta lesión se denomina liquenificación.

3-.Forma pruriginosa: La palabra prurigo viene del latín y significa picor. Esta forma es una forma especial de la neurodermatitis que aparece en la edad adulta. Lo más común es que las lesiones aparezcan en todo el cuerpo y aparezcan señales claras de rascado. Este tipo de dermatitis atópica puede aparecer más levemente en manos y en los lóbulos de las orejas.

¿Cual es el diagnóstico de la dermatitis atópica?

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Fuente: Archivo

A nivel de la consulta médica, diagnosticar una dermatitis atópica no siempre es fácil; porque las diferencias que pueden establecerse en la teoría, no siempre se pueden aplicar a la práctica. Pero, generalmente, el diagnóstico de la dermatitis atópica supone que un paciente debe presentar los síntomas descritos anteriormente, con las implicaciones familiares ya expuestas; también es fundamental que el médico descarte otras posibles patologías.

Sin embargo, un correcto diagnóstico de dermatitis atópica en bebés y niños pequeños es mucho más importante, sobre todo a la hora de instaurar el tratamiento. Para ello, el paciente debe presentar, al menos, tres o más de las siguientes características:

-Que el primer episodio aparezca antes de los dos años de edad.
-Que los padres tengan un historial de piel seca o eccema; u otras afecciones alérgicas (sobre todo si el paciente es menor de cuatro años).
-Que el bebé tenga un historial de piel seca, que lo hará más propenso al eccema o que haya desarrollado con anterioridad eccema u otro tipo de afección atópica.
-En niños pequeños, la aparición de las lesiones en los pliegues de la piel es muy frecuente, como ya se ha indicado anteriormente. En bebés: cara, tronco y extremidades.

Si no es dermatitis… ¿qué otro tipo de lesión puede ser?

El diagnóstico de una dermatitis atópica (DA) debe hacerlo el médico especialista de la piel (dermatólogo) o, en su caso, el médico de familia. Principalmente, porque la DA puede ser fácilmente confundida con otros tipos de dermatitis y con otras patologías de la piel. Es por ello que el diagnóstico en dermatología es tan complejo.

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Algunas de estas afecciones son:

1-.Dermatitis seborreica: Es otro tipo de eccema, pero comparte más características clínicas con la psoriasis que con la dermatitis atópica. Aparecen lesiones crónicas e inflamadas, cubiertas de escamas de aspecto graso. En el adulto suelen presentarse en la cara (muy frecuentemente alrededor de la nariz); cuero cabelludo, pecho y espalda. En el bebé, en el cuero cabelludo, la cara y la región del pañal (en muchos bebés acabará evolucionando hacia eccema atópico). Las erupciones, a pesar de ese aspecto graso, no suponen un aumento de la producción de sebo (grasa). Se cree que tiene un gran componente genético, incrementado por el crecimiento de una levadura llamada P. ovale.

2-.Infecciones por hongos: Suelen presentarse en manos, pies o ingles, aunque un hongo puede aparecer también en el tronco y en otras zonas. Conviene consultar con un profesional sanitario, porque algunos de los tratamientos para el eccema están totalmente contraindicados en caso de las infecciones por hongos (ya que pueden favorecer el crecimiento del microorganismo).

3-.Psoriasis: El aspecto de las lesiones también son placas o parches. Solo que en este caso las escamas que las recubren son de un color plateado, y suelen aparecer en lugares de extensión: zonas externas de codos, rodillas, etc.

Suelen tener una forma muy definida, con los bordes muy bien delimitados, y el picor es mucho menor que en el caso de la dermatitis atópica.

4-.Rosácea: La rosácea es una condición que suele afectar a pacientes de mediana edad. Puede coexistir con el acné. El principal síntoma es el enrojecimiento de las mucosas (muy frecuente en la cara), debido a la dilatación de los capilares más pequeños y externos de la piel (telangiectasia). A este síntoma le siguen otros, como pápulas y pústulas inflamadas que afectan a la nariz, mejillas, barbilla y la zona T (zona central de la frente y comienzo de la nariz).

5-.Sarna: Pueden parecer eccemas debido al intenso picor que genera, lo que obliga al paciente al rascado. Es más frecuente en niños, aunque no es exclusivo. Hay que considerarla cuando el picor es principalmente nocturno, tanto que dificulta el sueño; y cuando las lesiones aparecen en zonas como el interior de las muñecas, la palma de la mano, o entre los dedos. Estas lesiones corresponden a los túneles que excava el parásito de la sarna y, por ello, suelen ser alargadas.

Generalmente, el diagnóstico se orienta hacia la sarna si, aparte de lo mencionado, el paciente no ha sufrido nunca de piel seca o de eccemas, si no hay antecedentes familiares, y si la edad no es muy avanzada.

6-.Dermatitis por contacto y alérgica: Es el tipo de eccema más habitual en adultos. Es un tipo de lesión que aparece debido a que la piel entra en contacto con algún agente irritante, especialmente si el paciente tiene un historial de piel seca, o si en la juventud desarrolló dermatitis atópica. No debería ser confundida con la dermatitis alérgica, que se desarrolla al entrar en contacto la piel con productos a los que el paciente es alérgico (aunque en la práctica es muy difícil de diferenciar, y no supone dificultades o diferencias en el tratamiento): látex, ingredientes en cosméticos, plantas, etc.

Algunos irritantes frecuentes capaces de producir la dermatitis por contacto son: agua y otros fluidos; ácidos o bases, como la lejía; disolventes o detergentes, como la sosa, los jabones o los champús; productos químicos, como limpiadores industriales, tintes, colorantes, etc.

Pueden aparecer en el ambiente del hogar, debido al uso de muchos de estos productos; pero también están asociados a diferentes profesiones, que obligan al paciente a estar en contacto frecuente con muchos productos químicos. No es suficiente con un contacto leve o momentáneo; se trata de productos con los que se entra en contacto muy a menudo y durante tiempos prolongados.

¿Cuál es el tratamiento de la dermatitis atópica?

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Fuente: Archivo

La dermatitis atópica es, desgraciadamente, una afección que no se cura. El objetivo del tratamiento es que los brotes estén bajo control y, en caso de que ocurra un episodio, intentar controlar sobre todo el picor y mantener la piel hidratada.

Actualmente son los corticoides tópicos (en crema, pomada o loción) la base del tratamiento contra el eccema. Bien utilizados controlan la gran mayoría de los casos, aunque no siempre se administran correctamente. La mejor manera de obtener el máximo beneficio del corticoide sin notar ningún tipo de efecto adverso es seguir siempre la pauta que marque el médico, sin usar más crema de la necesaria ni durante más tiempo del recomendado; pero sin saltarse ninguna aplicación, para asegurar unos niveles constantes de medicamento. A la hora de aplicarla, es mejor una cantidad pequeña y bien extendida que una gran cantidad de crema, ya que se facilita la absorción. Unos minutos después de la aplicación del corticoide, se puede aplicar una crema emoliente, para hidratar la piel y favorecer la absorción del corticoide.

El médico elegirá el corticoide más adecuado, en función de la edad del paciente, la zona a tratar, y la intensidad del episodio de eccema. Generalmente, en los niños, las preparaciones con un corticoide de baja o mediana potencia suele ser suficiente. En zonas muy sensibles (cara, cuello, mamas, axilas, área genital…) tampoco se emplearán corticoides potentes, sino aquellos con la potencia necesaria para tratar la afección, pero que presenten un perfil de seguridad adecuado. Para los episodios crónicos en adultos, la potencia del medicamento puede ser algo mayor.

Otros tratamientos disponibles para la dermatitis atópica son: los antihistamínicos (en especial, los que causan somnolencia), que controlan el picor y facilitan el sueño; algunos inmunomoduladores tópicos, como el pimecrólimus, pueden usarse en niños mayores de dos años en los primeros episodios; o el tacrólimus, si el eccema es rebelde a otros tratamientos, o los corticoides no son adecuados para el paciente. Los inmunomoduladores controlan la respuesta inmunológica origen de todas las manifestaciones del eccema.

Los antibióticos (especialmente aquellos específicos para S. Aureus, una bacteria muy frecuente en la piel) pueden ser de gran utilidad en el control de los brotes, en especial si están claramente infectados.

Solo en casos de máxima necesidad, especialmente debido a la rebeldía del eccema, se debe recurrir a otros inmunomoduladores por vía oral. Para pacientes mayores de trece años, existe la posibilidad de fototerapia (tratamiento con luz), que ha demostrado una gran mejoría en los brotes.

Referencias

 

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