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Especialidades / Enfermedades crónicas / Hipertensión arterial

Fecha de publicación: 7 noviembre, 2016 / Fecha de Modificación: 17 noviembre, 2016

La estimulación de barorreceptores, avance en hipertensión arterial resistente

“En los últimos años la técnica se ha simplificado y se han publicado varios trabajos con resultados positivos, si bien el tamaño muestral de los mismos es muy limitado”, explica el Dr. Segura (SEH-LELHA), quien añade que el procedimiento se está utilizando actualmente en pacientes “que no han mostrado mejora de sus cifras tensionales tras la denervación simpática renal”

Redacción Farmacosalud.com

La hipertensión arterial ocupa el primer puesto en el ranking de factores de riesgo responsables de la aparición de las enfermedades cardiovasculares, como la angina de pecho, la insuficiencia cardiaca, el ictus o la insuficiencia renal, entre otras dolencias. Las afecciones cardiovasculares son la primera causa de muerte en España. El 35-40% de la población adulta española presenta hipertensión, porcentaje que asciende hasta el 60-70% en mayores de 65 años. De hecho, y según datos del Ministerio de Sanidad, esta patología es el problema de salud que aparece con más frecuencia en las historias clínicas de los pacientes atendidos en centros de Atención Primaria. Y, por si todo esto fuera poco, cabe destacar que en España hay 4 millones de personas hipertensas que no son conscientes de ello. Por suerte, los avances médicos que se van sucediendo, como las mejoras en diagnóstico precoz por un lado, y las nuevas medidas terapéuticas por el otro (como por ejemplo la estimulación de barorreceptores), ayudan, sin duda, a contrarrestar todo este alud de preocupantes cifras.

Cuando se habla de barorreceptores, se alude a aquellas terminaciones nerviosas capaces de detectar alteraciones bruscas en la presión arterial. “La estimulación eléctrica de los barorreceptores situados en el seno carotídeo mediante un dispositivo implantado de forma similar a un marcapasos ha mostrado su capacidad para reducir las cifras de presión arterial sistólica y diastólica en pacientes con hipertensión resistente. En los últimos años la técnica se ha simplificado y se han publicado varios trabajos con resultados positivos, si bien el tamaño muestral de los mismos es muy limitado. Actualmente se está utilizando en pacientes con hipertensión arterial resistente que no han mostrado mejora de sus cifras tensionales tras la denervación simpática renal”, explica a www.farmacosalud.com el doctor Julián Segura, que es presidente de Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA) y nefrólogo del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

Doctor Julián Segura Fuente: SEH-LELHA / Servimedia

Doctor Julián Segura
Fuente: SEH-LELHA / Servimedia

Otro tratamiento novedoso para la hipertensión arterial es la denervación renal, técnica abordada en la 21ª Reunión de la SEH-LELHA (Valencia), con la presencia del profesor Michael Böhm[1]. “Tras los primeros estudios publicados, con resultados prometedores, la denervación simpática renal supuso una verdadera revolución en el manejo de la hipertensión arterial resistente. Más recientemente, la publicación del estudio Simplicity- HTN 3 redujo las expectativas de dicho tratamiento al no observar diferencias entre los pacientes sometidos a denervación renal y aquellos sometidos a un procedimiento simulado. En cualquier caso, dicho estudio presentaba una serie de limitaciones metodológicas que reducen el peso de sus conclusiones. Varios estudios han mejorado el conocimiento sobre la anatomía de las fibras nerviosas simpáticas en las arterias renales y sobre mejoras de la técnica de denervación renal. En la actualidad, la denervación renal es una técnica que se indica de forma selectiva en pacientes con hipertensión resistente no controlada con fármacos antihipertensivos”, señala Segura.

Onda de pulso y medida de masa ventricular, avances en diagnóstico precoz
Con motivo del 26º Congreso de la European Society of Hypertension (ESH), que ha tenido lugar en París, se ha constatado que la utilización de indicadores como la valoración de la rigidez arterial están facilitando un diagnóstico precoz de los posibles daños en órganos causados por una elevada presión arterial. Según el presidente de SEH-LELHA, “la identificación del daño orgánico asintomático forma parte del proceso de evaluación de todo paciente hipertenso, ya que determina de forma clara el riesgo de morbilidad y mortalidad cardiovascular. La rigidez arterial es una de las manifestaciones de dicho daño orgánico, y puede valorarse mediante diferentes técnicas, como la medida de la velocidad de la onda de pulso, la medida del grosor de la íntima-media carotídea o la medida de la presión arterial central”.

Además de la velocidad de la onda de pulso, la medida de la masa ventricular está facilitando también el diagnóstico precoz de posibles daños. “La velocidad de la onda de pulso medida entre la arteria carótida y la femoral es la prueba estándar para la valoración del grado de rigidez arterial -define el facultativo-. Existe una relación directa y lineal entre la rigidez aórtica y el riesgo de complicaciones cardiovasculares, y se ha propuesto un umbral por encima de 12 m/s como definitorio de un mayor riesgo. La medida de la masa ventricular izquierda permite evaluar el daño orgánico asociado a la hipertensión arterial sobre el corazón. La hipertrofia ventricular valorada de forma inicial mediante electrocardiografía o, de forma más exacta, mediante ecocardiografía, es junto con la medida de la excreción urinaria de albúmina las dos lesiones de órgano diana más accesibles y coste-efectivas en la evaluación del hipertenso”.

El doctor Julián Segura y Lucía Guerrero Fuente: SEH-LELHA / Servimedia

El doctor Julián Segura y Lucía Guerrero
Fuente: SEH-LELHA / Servimedia

La hipertensión se puede prevenir o controlar, en muchos casos, incorporando a la rutina diaria de la persona unos hábitos de vida más saludables, como son la disminución del consumo de sal y grasas, un mayor consumo de frutas y verduras, la práctica regular de ejercicio físico o el abandono del consumo de tabaco, entre otras medidas. Con frecuencia el paciente hipertenso va a requerir también tratamiento farmacológico, cuyo cumplimiento -igual que las recomendaciones de estilo de vida- dependerá en gran medida del seguimiento que puedan llevar a cabo los profesionales sanitarios, como los enfermeros/as. En este sentido, la presidenta de la Asociación Española de Enfermería de Hipertensión y Riesgo Cardiovascular (EHRICA), Lucía Guerrero, comenta que desde Enfermería se pretende concienciar e implicar al enfermo en su autocuidado y en la importancia de los cambios de estilos de vida, que pasan por mantener una dieta saludable, practicar ejercicio físico y controlar el peso.

El personal sanitario, vital para velar por una buena automedida domiciliaria
Guerrero también destaca la importancia de la Automedida de Presión Arterial en domicilio, es decir, práctica que consiste en dejar que el paciente se tome la presión arterial por sí mismo con el fin de confirmar el diagnóstico de hipertensión y el grado de control. Precisamente, SEH-LELHA ha presentado la primera Guía para la Automedida de la Presión Arterial validada científicamente. De acuerdo con el doctor Segura, “la automedida domiciliaria de la presión arterial aporta una información de gran utilidad a la hora de tomar decisiones tanto diagnósticas como terapéuticas, ya que la medida aislada de la presión arterial en la consulta ofrece una visión muy sesgada de las cifras reales del paciente”. Y es que, según los expertos, entre un 15 y un 20% de hipertensos experimentan lo que se denomina ‘el síndrome de bata blanca’, que no es más que el incremento anormal de los niveles de presión arterial del paciente como consecuencia de un estado de alerta, propiciado por el hecho de someterse a la medición en un espacio médico y en presencia de un profesional sanitario. Esta situación origina que la información que se aporta en consulta no sea totalmente fiable y puede generar dudas tanto en el diagnóstico como en el seguimiento de la hipertensión arterial.

Tal y como apunta Segura, el personal sanitario cumple un papel crucial a la hora de intentar evitar que recursos tan positivos como la automedida domiciliaria puedan acabar, por exceso de uso, obsesionando a usuarios demasiado preocupados por su presión arterial: “El paciente debe ser entrenado en la técnica adecuada de medida de la presión arterial en su domicilio, asegurar que utiliza el dispositivo adecuado y que realiza dichas medidas con la periodicidad adecuada. Asimismo, debe recibir información sobre la forma correcta de actuar en casos de mal control o control excesivo, resaltando que las decisiones sobre cambios en la medicación serán siempre supervisadas por el médico. El buen uso de la automedida domiciliaria puede mejorar el grado de control de la hipertensión arterial, dado que favorece la participación activa del paciente en el manejo de su enfermedad. El personal sanitario debe ser capaz de identificar a aquellos pacientes con obsesión excesiva por el control y en riesgo de automedicación o autoajuste de dosis de fármacos, con el fin de reconducir dichas situaciones”.

Tener más de 40 años, factor de riesgo de sufrir preeclampsia durante el embarazo
Por otro lado, la evidencia estadística disponible indica que una de cada diez mujeres sufrirá un cuadro de hipertensión arterial durante el embarazo, con los riesgos asociados que tanto para la madre como para el feto esto significa. Realizar un diagnóstico temprano que permita una monitorización adecuada de la futura madre y la aplicación del tratamiento más ajustado a cada situación se convierte en esencial en este tipo de situaciones, como ha puesto de manifiesto la responsable de la Unidad de Hipertensión del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, Nieves Martell.

La doctora Nieves Martell Fuente: SEH-LELHA / Servimedia

La doctora Nieves Martell
Fuente: SEH-LELHA / Servimedia

El abordaje temprano es particularmente importante en los casos de preeclampsia, una manifestación agravada de la hipertensión arterial que aparece a partir de la semana 20 y que se caracteriza por combinarse con niveles elevados de proteínas en la orina (proteinuria). La preeclampsia afecta a un 4% de las embarazadas, si bien se trata de un porcentaje que no ha dejado de crecer en los últimos años, recalca Martell. “La buena noticia es que los avances científicos nos están permitiendo identificar estos casos en fases cada vez más iniciales”, lo que acarrea singulares ventajas tanto en el tratamiento a aplicar como en el seguimiento de la evolución de esta complicación médica, señala la doctora.

El origen de dichos avances son los hallazgos relacionados con los predictores clínicos de esta dolencia, es decir, los factores de riesgo que explican de manera más común su aparición. A la luz de esa nueva información se sabe, por ejemplo, que las embarazadas que tienen más de 40 años, problemas de diabetes o de obesidad o un diagnóstico de hipertensión crónica tienen más posibilidades de sufrir preeclampsia que las que no reúnen estas características. “Tener esta información nos permite hacer un seguimiento más intensivo de las mujeres que reúnen este perfil de riesgo y, por tanto, detectar cualquier posible alteración lo antes posible”, explica. No obstante, el embarazo puede derivar en una hipertensión aun no reuniendo estos factores de riesgo. El 6% de las embarazadas no encuadradas en los grupos de riesgo identificados por los predictores clínicos acaban experimentando un cuadro hipertensivo durante el embarazo.

Un diagnóstico temprano es esencial para un correcto tratamiento, como también lo es afinar a la hora de establecer si se trata de una patología hipertensiva grave o leve, puesto que determinar la gravedad es esencial a la hora de garantizar una gestación con el menor peligro posible. En los casos más graves, la recomendación médica es que el periodo de gestación se dé por finalizado en la semana 34, mientras que en los leves éste puede prolongarse hasta la semana 38.

Las personas con buena salud cardiovascular, con menor riesgo de sufrir demencia
Finalmente, SEH-LELHA informa que las personas con buena salud cardiovascular tienen menor riesgo de sufrir ictus y demencia. Así lo demuestra una nueva revisión del Framingham Heart Study Offspring realizada por la American Heart Association, en la cual se revela que una buena salud cardiovascular protege contra daños cerebrovasculares que pueden provocar tanto demencia vascular (tercer trastorno cerebral más común que suele afectar a personas de 60-75 años), como Alzheimer. Según declaraciones de Julián Segura recogidas por SEH-LELHA, “este estudio muestra que un buen estado cardiovascular reduce el riesgo de ictus, minimiza el deterioro cognitivo en los tests de memoria visual y de razonamiento, y disminuye el riesgo de demencia de cualquier causa, tanto vascular como por Alzheimer, en sujetos con una edad media de 62 años seguidos durante unos 7 años”.

Referencias
1. http://farmacosalud.com/denervacion-renal-cada-vez-mas-cerca-de-la-evidencia-definitiva-respecto-su-eficacia/

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