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Especialidades / Enfermedades crónicas / Neumología

Fecha de publicación: 14 octubre, 2019 / Fecha de Modificación: 14 octubre, 2019

El potencial cancerígeno del gas radón, una amenaza poco conocida

Dra. María Torres Durán. Neumóloga. Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Pontevedra)

Dra. María Torres Durán / Farmacosalud.com

El radón es un gas radiactivo de origen natural que se produce por la descomposición de uranio. Es un gas invisible, inodoro, insípido que se filtra a través del suelo y se difunde en el aire. En algunas zonas, dependiendo de la geología del lugar, el radón se disuelve en el agua subterránea y puede difundirse en el aire cuando se usa esa agua (…) En las casas y los edificios los niveles de radón están incrementados porque el radón penetra a través de grietas en los cimientos y en los sótanos[1].

El principal factor del que depende la concentración de radón en el interior de una vivienda es la composición del subsuelo sobre el que ha sido construido el inmueble. La principal vía de entrada del radón, aunque no la única, son las grietas y fisuras que se originan en las construcciones, de ahí la importancia de un correcto aislamiento de las edificaciones de nueva construcción. Debido a que la presión en el interior de las viviendas es menor que la del subsuelo, la casa ejerce un efecto de vacío que hace que el gas se acumule en el interior de la misma, y como es más denso que el aire, tiende a acumularse en las zonas más bajas de las edificaciones. Por tanto, el riesgo de exposición al radón “es mayor en los sótanos y plantas más bajas, pero eso no descarta que, dependiendo de los factores comentados, en pisos más altos puedan existir concentraciones elevadas” de este gas, explica la Dra. María Torres Durán, neumóloga del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo (Pontevedra).

Dra. María Torres Durán Fuente: Dra. Torres Durán / Complejo Hospitalario Universitario de Vigo

Dra. María Torres Durán
Fuente: Dra. Torres Durán / Complejo Hospitalario Universitario de Vigo

Todos los edificios contienen radón en concentraciones habitualmente bajas. No obstante, existen zonas geográficas en las que, debido a su geología, es más probable encontrar inmuebles con niveles elevados. La cartografía del potencial de radón en España, desarrollada por el Consejo de Seguridad Nuclear, categoriza las zonas del territorio estatal en función de sus niveles de radón y, en particular, identifica aquellas en las que un porcentaje significativo de los edificios residenciales presenta concentraciones superiores a 300 Bq/m3[2].

Exposición en viviendas, edificios de acceso público y lugares de trabajo
Las zonas geográficas de mayor riesgo de exposición a radón son aquellas cuyo subsuelo es muy granítico, ya que esta es una roca rica en uranio y el radón forma parte de la cadena de degradación de este mineral. Las áreas de mayor peligro se sitúan en Galicia, la zona norte de Extremadura y la sierra de Madrid. De hecho, en Galicia se ha desarrollado el proyecto del Mapa de Radón de Galicia del Laboratorio de Radón de Galicia de la Universidad de Santiago de Compostela, en el que se han incluido ya más de 4.400 mediciones -aunque se sigue actualizando- y donde se puede observar que “un porcentaje significativo de viviendas de esta comunidad autónoma presenta concentraciones de radón superiores a las establecidas como nivel de referencia por la última directiva europea, lo que la convierte en una zona de alto riesgo de exposición a radón. Así, en 170 municipios gallegos, más del 10% de las viviendas en las que se ha hecho una medición de radón presentan concentraciones superiores a 300 Bq/m3”, advierte Torres Durán. El Mapa se puede consultar en www.radon.gal.

El concepto de radón residencial se ha ido sustituyendo en los últimos años por el de radón interior (indoor radon), que abarca la exposición en espacios interiores, tanto en viviendas como en edificios de acceso público y lugares de trabajo. “Sin embargo -dictamina la neumóloga-, determinadas exposiciones laborales que se producen en el subsuelo, como en las minas, por ejemplo, presentan unas características diferenciales, dado que las condiciones de la exposición -tanto la duración como la intensidad- son distintas a las que se registran en viviendas y edificios utilizados como lugares de trabajo. Estudios recientes realizados en España indican que una proporción importante de los trabajadores en zonas de riesgo podrían estar expuestos en el trabajo a concentraciones de radón que superan los 300 Bq/m3”.

Lámpara en un subterráneo Autor/a de la imagen: Eryk Bojarsk Fuente: pixnio.com (Public Domain)

Lámpara en un subterráneo
Autor/a de la imagen: Eryk Bojarsk
Fuente: pixnio.com (Public Domain)

Los peligros asociados a este gas no se generan en cuestión de días ni de meses, sino de años. Y muchos. Así, los efectos para la salud son proporcionales a la exposición a la que se está expuesto a lo largo de periodos de tiempo muy prolongados (…) El riesgo está asociado a exposiciones mantenidas durante muchos años[3].

En los últimos tiempos se ha sostenido que el gas radón figura como una de las causas de aparición del tumor pulmonar maligno. El cáncer de pulmón de célula pequeña (CPCP) -también denominado microcítico- es el tipo histológico más agresivo de las neoplasias broncopulmonares. Representa en torno al 10-15% de todos los casos (…) El radón residencial parece jugar un papel importante en la aparición de la enfermedad, existiendo casos diagnosticados con concentraciones de radón muy elevadas[4].

Un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer pulmonar de todos los tipos histológicos
“La exposición a radón se considera un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de pulmón de todos los tipos histológicos, si bien es cierto que en algunos estudios en los que se ha analizado separadamente el riesgo para cada tipo histológico, se demostró una asociación algo más fuerte con el carcinoma microcítico que con otros tumores pulmonares. Con todo, hay un incremento significativo del riesgo para todos los tipos histológicos. Por otra parte, en los estudios realizados exclusivamente en nunca fumadores, en los que el tumor más frecuente es, sin duda, el adenocarcinoma, también se ha demostrado un incremento del riesgo para este tipo histológico en sujetos expuestos a concentraciones elevadas de radón en sus viviendas”, remarca la Dra. Torres Durán.

Según la experta del Complejo Hospitalario Universitario de Vigo, ser fumador incrementa -como condición asociada a la exposición al radón- el peligro de que aparezca un cáncer de pulmón. Sin ir más lejos, “existe una interacción entre ambos factores de riesgo. El consumo de tabaco sigue siendo el principal factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de pulmón y es necesario insistir en las medidas de prevención encaminadas a conseguir la erradicación del hábito de fumar”.

Autor/a: Steve Garner Fuente: Flickr / Creative Commons

Autor/a: Steve Garner
Fuente: Flickr / Creative Commons

El radón es el segundo factor de peligro de cáncer de pulmón a nivel mundial, sólo después del tabaco, habiéndose demostrado que existe un efecto sinérgico entre ambas exposiciones, de manera que un individuo fumador -si está expuesto a dicho gas radioactivo- incrementa aún más su riesgo de padecer un tumor pulmonar maligno. “Estudios realizados por nuestro grupo indican que una persona gran fumadora y expuesta a concentraciones elevadas de radón puede tener 70 veces más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón respecto a una persona nunca fumadora con poco radón en su domicilio”, detalla.

Tal y como se ha apuntado anteriormente, el radón es un claro factor de riesgo para el cáncer de pulmón en las personas que nunca fuman[5]. Por ahora, no existe un claro perfil de nunca fumadores que salga más perjudicado por la influencia de este gas radioactivo. La mayoría de los estudios realizados en nunca fumadores incluyen un porcentaje mayoritario de mujeres, si bien ello se debe a que, en un determinado grupo de edad, en los sujetos que actualmente tienen más de 60-70 años, el número de mujeres que nunca han fumado es muy superior al de hombres. “Un estudio que acabamos de publicar indica, además, que el riesgo de cáncer de pulmón en nunca fumadores aumenta de forma lineal con la exposición a radón interior”, subraya la especialista. En consonancia con lo señalado anteriormente sobre los prolongados plazos de tiempo de contacto con el gas que debe haber para que se genere un claro peligro para la salud, cabe destacar que, en un estudio sobre tumor pulmonar y radón publicado en ‘Environmental Research’[5], todos los participantes en la investigación -tanto casos como controles- habían vivido una mediana de 30 años en el domicilio en el que se midió la concentración del gas radioactivo.

Una confluencia de factores explica que sea una amenaza poco conocida
Hoy en día, la amenaza del gas radón como potencial cancerígeno es poco conocida entre la población general. A juicio de la Dra. Torres Durán, hay una suma de factores que explicaría el porqué de esa escasa percepción:

• En primer lugar, existe otro factor de riesgo muy importante y bien conocido para el cáncer de pulmón, como es el consumo de tabaco, y eso ha comportado que todos los esfuerzos se hayan centrado en informar de la importancia de evitar o bien abandonar el hábito tabáquico, lo que a día de hoy continúa siendo una prioridad en la sociedad.

• Pero, además, la exposición a radón reúne una serie de características que hace muy difícil que la población sea consciente del riesgo. Es un gas incoloro, inodoro e insípido, de cuya inhalación no somos conscientes. La distribución en diferentes zonas geográficas es muy variable, de manera que existen zonas de alto riesgo de exposición a radón y otras en las que las concentraciones, de forma general, son bajas y, por tanto, el riesgo es menor.

Un detector de radón Autor/a de la imagen: CKristiansen Fuente: Wikipedia

Un detector de radón
Autor/a de la imagen: CKristiansen
Fuente: Wikipedia

• Por otra parte, las leyes y normativas dirigidas a proteger a la población de la exposición a radón varían entre los diferentes países, incluso dentro de la propia Unión Europea. Hasta el momento, no se ha transmitido una información adecuada a la población ni se han implementado medidas dirigidas a mitigar la entrada de este gas en los edificios. La legislación española, hasta ahora, es de las más deficitarias de Europa en lo relativo a la protección de la población frente al radón. De hecho, la Directiva Europea ya debería haberse publicado en febrero de 2018 y ya se va camino de los dos años de retraso.

Medidas preventivas

Con respecto a las medidas preventivas que podrían ser útiles a la hora de frenar la amenaza del gas radón como cancerígeno, tanto en fumadores como en no fumadores, la Dra. recuerda que, sin lugar a dudas, “la manera más efectiva de evitar un cáncer de pulmón es no fumar”. En cuanto a las medidas directamente relacionadas con la exposición al gas radioactivo, la experta desgrana los siguientes puntos:

• Se deben implementar las estrategias necesarias para evitar la entrada de radón en las viviendas de nueva construcción en aquellas áreas geográficas de alto riesgo de exposición al gas. Para ello es necesario incorporar estas medidas en el Código Técnico de Edificación. Si bien hay un borrador que lo incluye, aún no ha entrado en vigor.

• En viviendas ya construidas, es importante la realización de mediciones y, cuando se supere la concentración recomendada, tratar de reducirla.

• La acreditación de laboratorios de medida es fundamental, al igual que mejorar la información a la población incrementando las mediciones disponibles en los Mapas de Radón, particularmente en zonas de alto riesgo.

• Según el Consejo de Seguridad Nuclear[3], a niveles de concentración en torno a unos pocos cientos de Bqm3, la ventilación natural suele ser una medida efectiva para disminuir la concentración de radón. La concentración de radón suele ir aumentando durante la noche y disminuyendo a lo largo del día; por tanto, ventilar por la mañana del orden de 15 minutos puede ser una medida adecuada. No obstante, para niveles de radón más elevados es necesario recurrir a soluciones de tipo constructivo.

Referencias
1. Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Radón, un gas cancerígeno. Difusión online: https://www.aecc.es/es/todo-sobre-cancer/prevencion/radon
2. Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Mapa del potencial de radón en España. Difusión online: https://www.csn.es/mapa-del-potencial-de-radon-en-espana
3. Consejo de Seguridad Nuclear CNS. Preguntas frecuentes sobre radón en viviendas. Difusión online: https://www.csn.es/documents/10182/989198/Preguntas%20frecuentes%20sobre%20el%20rad%C3%B3n%20en%20viviendas
4.  Rodríguez-Martínez A, Ruano-Ravina A, Torres-Durán M, et al. Cáncer de pulmón microcítico. Metodología y resultados preliminares del estudio SMALL CELL. Archivos de Bronconeumología. Vol. 53. Núm. 12. Páginas 675-681 (Diciembre 2017) DOI: 10.1016/j.arbres.2017.04.016 https://www.archbronconeumol.org/es-cancer-pulmon-microcitico-metodologia-resultados-articulo-S0300289617301412
5. Lorenzo-González M, M, Ruano-Ravina A, Torres-Durán M, et al.  Lung cancer and residential radon in never-smokers: A pooling study in the Northwest of Spain. Environmental Research. Volume 172, May 2019, Pages 713-718 https://doi.org/10.1016/j.envres.2019.03.011

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